Las estandartes ondeaban con fuerza mientras los herederos avanzaban hacia el castillo celestial de los Reyes de Lumus. Aquel examen de aprobación no era un simple trámite, sino la llave para reclamar sus tronos. Hacía eones que los linajes no coincidían en un mismo espacio; verlos allí reunidos, bajo la luz de la ciudad brillante, era un espectáculo asombroso que recordaba al mundo la gravedad de lo que estaba en juego.
Al cruzar los umbrales de Lumus, los jóvenes fueron recibidos por la imponente presencia de sus soberanos: el sabio ángel Evon Evertri y la poderosa sacerdotisa Eris. Junto a ellos aguardaba Castiel, el último eslabón de la estirpe Evertri, completando así el círculo de aspirantes.
El silencio se apoderó del salón mientras cada joven tomaba su lugar frente al estandarte de su nación. La formación era imponente: Castiel por Lumus; a su flanco, el fiero Katsuki Bakugo de Dragonia; seguidos por el eléctrico Denki Kaminari de Alister y un determinado Izuku Midoriya, representante de Salemey. El frío porte de Shoto Todoroki bajo los colores de Aseran contrastaba con la oscura presencia de Shigaraki Shimura, heredero del Abismo. Finalmente, la formación se cerraba con la fuerza de Eijiro Kirishima de Rockwell y el indomable Inuyasha de Troyal.
El silencio que siguió a las palabras de Evon fue sepulcral, roto únicamente por el suave crujir de las banderas al fondo. El Rey dio un paso al frente y su voz, una mezcla de seda y acero, inundó cada rincón del salón.
—Ahora que el círculo está completo, daremos inicio al Juicio de Aptitud —anunció, recorriendo con la mirada a los ocho jóvenes—. El examen se dividirá en tres fases que pondrán a prueba cada fibra de su ser: la primera será una evaluación de conocimientos y estrategia escrita; la segunda, un enfrentamiento táctico en equipos; y la tercera... —Evon hizo una pausa deliberada, y su mirada se volvió más pesada— un desafío de lealtad absoluta hacia sus Reinos y el sagrado Tratado de Paz.
Un murmullo casi imperceptible recorrió la fila de herederos. Las reglas del juego habían sido dictadas.
Las palabras del Rey de Lumus quedaron flotando en el aire como una sentencia. Bakugo soltó un gruñido de fastidio ante la mención del examen escrito, mientras Izuku apretaba los puños, repasando mentalmente cada artículo del Tratado de Paz que había estudiado. La tregua de 600 años parecía más frágil que nunca bajo las luces celestiales del castillo. El examen no solo decidiría sus coronas, sino el destino mismo de los nueve reinos.
La primera prueba estaba por comenzar.
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fantasía épica y política, herederos y poderes únicos, misterio del noveno reino
Editado: 01.05.2026