Las reglas del olvido

Capítulo 10

Los días pasaron bajo un velo de tensa calma hasta que, finalmente, el jueves llegó. El lugar elegido para el encuentro era un antiguo pabellón de caza en ruinas, situado en una zona neutral donde las fronteras de los reinos se desdibujaban.
​Izuku fue el primero en llegar. Bajo su capa, protegía los mapas con las coordenadas geográficas y los antiguos tomos de astrología que contenían la clave de su misión. No tuvo que esperar mucho. El silencio del bosque se rompió con el crujir de las ramas, y Katsuki emergió de las sombras. Pero no venía solo. Detrás de él caminaban Eijiro, con su determinación habitual, y Denki, cuya presencia fue una grata sorpresa para Izuku. La red de aliados de Katsuki se estaba extendiendo más rápido de lo esperado.
​Finalmente, una ráfaga de aire frío anunció la llegada de Shoto. A su lado, con paso firme y mirada desafiante, caminaba Inuyasha. Su presencia allí era la señal definitiva: la misión de Shoto en Troyal había sido un éxito total.
​Con el grupo reunido en el centro de las ruinas, Katsuki fue el primero en romper el silencio con su tono brusco pero decidido:
—Aquí están. Eijiro ya estaba dentro, y el idiota de Denki no lo pensó dos veces para unirse a nosotros. No vamos a dejar que Lumus se salga con la suya —declaró, señalando a sus acompañantes.
​Shoto asintió con solemnidad hacia el grupo:
—Troyal está con nosotros. Inuyasha conoce la verdad y ha decidido que su espada no servirá a un trono construido sobre mentiras.
​Todas las miradas se volvieron entonces hacia Izuku. El "nerd" del grupo respiró hondo y desplegó el mapa sobre una piedra plana.
—Mi padre me contó la verdad —comenzó Izuku, con la voz firme—. El Reino Eterno existió, y nosotros éramos sus aliados. Pero Lumus no solo lo destruyó, sino que lo borró del tiempo. Sin embargo, nos dejaron una guía.
​Izuku señaló el punto exacto en el mapa, donde las líneas de latitud y longitud se cruzaban: 40°25'46"O / 4°32'11"N.
—Estas son las coordenadas. Saturno nos mostrará el camino en menos de tres semanas. Si queremos respuestas, debemos estar en este lugar exacto cuando el planeta alcance su cenit.

El silencio que siguió a las palabras de Izuku fue pesado, roto solo por el susurro del viento entre las ruinas. Los "nuevos" observaban las coordenadas en el mapa como si fueran una sentencia.
​—Un momento —intervino Denki, rascándose la nuca con nerviosismo mientras sus ojos saltaban de Izuku a las coordenadas—. Esto es una locura. ¿Me están diciendo que nuestros padres, los Reyes que nos enseñaron sobre el honor y la justicia, han estado ocultando la existencia de todo un reino? ¿Cómo pudieron guardar un secreto de esta magnitud durante décadas sin que ninguno de nosotros sospechara nada?
​Eijiro asintió, con una expresión de decepción que rara vez se veía en él.
—Es poco varonil... ocultar la historia de tus propios aliados. Si mi padre lo sabía y se quedó callado mientras Lumus borraba al Reino Eterno, entonces la corona pesa más de lo que pensaba.
​Inuyasha, que había permanecido apoyado contra una columna derruida, soltó un gruñido de advertencia.
—El pasado es importante, pero el presente nos va a matar si no somos listos —dijo, fijando su mirada dorada en Izuku—. Esas coordenadas están en tierra de nadie, pero para llegar allí tenemos que cruzar fronteras patrulladas. ¿Cuál es el plan? No podemos simplemente marchar con nuestros ejércitos. Si los guardias de Lumus nos ven a los herederos reunidos en ese punto exacto, sabrán que hemos descubierto el secreto antes de que podamos hacer nada.
​Izuku sintió la presión de las miradas sobre él. La pregunta de Inuyasha era la clave: ¿Cómo moverse por el tablero sin que el Rey de Lumus notara que las piezas se estaban rebelando?
​—No iremos como herederos —respondió Izuku, bajando la voz—. Iremos como sombras. Tenemos menos de tres semanas para preparar una "excursión de entrenamiento" o una "visita diplomática" falsa que nos permita coincidir en ese punto sin levantar alarmas.

En el interior del pabellón en ruinas, el grupo comenzó a tejer la red de mentiras necesaria para su libertad. El plan debía ser perfecto; un solo error y Lumus aplastaría la rebelión antes de que Saturno alcanzara su posición.
​—Escuchen bien —dijo Katsuki, golpeando el mapa con el puño—. Eijiro y yo diremos que partiremos hacia las cumbres del norte. Un "entrenamiento extremo" de supervivencia es la excusa perfecta; nadie se atreverá a buscarnos en medio de una tormenta de nieve o en los picos más altos. Estaremos "desaparecidos" de forma oficial, pero en realidad cabalgaremos hacia las coordenadas.
​Shoto asintió, mirando a Inuyasha.
—Por nuestra parte, fingiremos una disputa de tierras en la frontera con Troyal. Es lo suficientemente creíble como para que nuestros padres nos permitan ir en persona a "negociar" los límites territoriales. Eso nos dará el salvoconducto para movernos con libertad por las zonas patrulladas sin que los guardias de Lumus sospechen de nuestra presencia.
​Todas las miradas se posaron finalmente en Izuku. Él guardó silencio un momento, recordando la mirada de su padre, Toshinori, y la honestidad de su madre.
​—Yo no tendré que mentirles a los míos —confesó Izuku en voz baja—. Mis padres ya intuyen por qué hice aquellas preguntas y saben perfectamente lo que eso conlleva. Ellos me apoyan en las sombras. Mi padre se encargará de crear una coartada convincente para Denki y para mí, algo relacionado con una misión de investigación oficial que nos mantenga fuera del radar de los espías.
​Inuyasha soltó un gruñido de aprobación.
—Parece que tenemos un plan. Tres grupos, tres direcciones distintas, pero un mismo destino.
​Izuku extendió su mano sobre el mapa, y uno a uno, los herederos y sus aliados colocaron las suyas encima. El pacto estaba sellado. Tenían menos de tres semanas para prepararse para lo que encontrarían en aquel punto olvidado por el tiempo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.