Capítulo 16 perpectiva de Izuku y Katsuki
Katsuki sujetó el rostro de Izuku con una firmeza que no admitía réplicas y lo calló con un beso cargado de toda la frustración y el deseo que había guardado durante años. Izuku se tensó por un microsegundo, pero en cuanto sintió el calor abrasador de Katsuki, todo el ruido en su cabeza se detuvo. Sus párpados cayeron suavemente y, soltando un suspiro tembloroso contra los labios del otro, se dejó llevar por primera vez, aceptando que ese era el único lugar donde siempre había querido estar.
En la penumbra de la biblioteca, entre el olor a papel viejo y la magia residual del día, la rivalidad finalmente se transformó en algo mucho más poderoso.
El beso se intensificó, ambos aceptándose y reclamándose hasta que la falta de aire los obligó a separarse. El rostro de Izuku estaba tan rojo que parecía una fresa andante. Al verlo así, Katsuki pensó que era la cosa más jodidamente adorable que había visto en su vida; quería ser el único ser sobre la tierra con el derecho de verlo de esa manera. Pero antes de que pudiera provocarlo más, Izuku, abrumado por la intensidad, intentó escapar.
—¿A dónde crees que vas, estúpido Deku? —gruñó Katsuki, persiguiéndolo por el pasillo.
Lo alcanzó con un estrépito que habría alertado a cualquiera en los alrededores. Katsuki acorraló a la "fresa parlanchina" contra la pared, su propio rostro sonrojado por la cercanía recuperada.
—¿K-Katsuki... no pudiste callarme de otra forma que no fuera esa? —susurró Izuku con la voz quebrada por la vergüenza.
—Esa fue la única forma que se me ocurrió para cerrarte esa estúpida y linda boca que tienes —respondió él, aunque su tono carecía de su agresividad habitual.
—¡Katsuki, no digas eso en voz alta, por favor! —suplicó Izuku, tapándose la cara con las manos—. S-seguro había otra forma de que dejara de balbucear...
Katsuki mostró una sonrisa traviesa, una expresión coqueta que rara vez dejaba ver.
—No, no la había. Esa fue la única que me gustó, y ahora me gusta todavía más, así que te aguantas.
—¡C-cállate, Kacchan! —exclamó Izuku, hirviendo de vergüenza.
La sonrisa de Katsuki se desvaneció para dar paso a una determinación feroz. Con un movimiento brusco pero posesivo, tomó a Izuku del brazo y comenzó a arrastrarlo hacia su habitación.
—Estúpido nerd... tú lo provocaste, así que no te quejes —sentenció mientras se alejaban a paso veloz—. Ahora asume la responsabilidad de tus palabras.
En cuanto cruzaron el umbral de la habitación de Katsuki, la puerta se cerró con un golpe seco que resonó en el silencio de la estancia. Sin darle tiempo a reaccionar, Katsuki tomó a Izuku por la cintura con una fuerza posesiva y le robó un beso mucho más profundo, intenso y hambriento que el de la biblioteca. Estaba decidido a que su "lindo Deku" pagara el precio por la tormenta que sus palabras habían desatado en él.
Izuku era una explosión de sensaciones. Su rostro ardía más que nunca y sus extremidades temblaban por una mezcla de nerviosismo y una anticipación eléctrica. Sin embargo, no se alejó. A pesar de la vergüenza, se aferró a los hombros de Katsuki, aceptando y disfrutando del beso con una entrega que solo alimentó más la llama del rubio.
Al sentir la disposición absoluta del peliverde, Katsuki soltó un gruñido bajo y lo acorraló contra la fría pared de piedra. La presión de sus cuerpos era total, permitiéndoles sentir cómo el calor y la adrenalina hacían reaccionar sus instintos más primarios.
Katsuki, embriagado por la respuesta de Izuku, aumentó la intensidad del beso, volviéndolo casi desesperado. Con un movimiento experto, apresó las muñecas de "Zuzu" y las fijó a ambos lados de su cabeza, inmovilizándolo contra la piedra. Izuku no opuso resistencia; al contrario, soltó un suspiro entrecortado contra los labios de Katsuki, dejándose consumir por la posesividad de un hombre que, por fin, lo reclamaba como algo propio.
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fantasía épica y política, herederos y poderes únicos, misterio del noveno reino
Editado: 07.06.2026