Era el momento, y no estaba ni la mitad de lista, ¿Cómo iba a sobrellevar algo así? No estaba muy segura de qué o cómo vestir, Sandy está preparando la cena y mi mamá estaba ayudando con un sermón para seguir las Reglas, ella siempre quiso lo mejor de mí, pero justo ahora, ese sermón no ayuda...
Tenía muchas cosas en la mente. Mañana era mi cumpleaños y, por lo tanto, ya solo estaba al pendiente de la Sanación. Te mandan una carta que no debes responder, pero sí acudir o de lo contrario, te llevan al tren y, esta vez, todo el mundo sabe que no vas a regresar. «Debo mantener la calma» debía concentrarme y pensar mejor. Cualquier equivocación de mi parte sería una catástrofe, tome mi sudadera blanca, porque así lo indicaba la carta, y los jeans azules con la gorra porque hacía frío, debajo de la sudadera una simple y delgada camiseta porque se decía que nos hacían portar una toga o algo así, estaba terminando de bajar las escaleras y Sandy me detuvo.
—Procura no curiosear donde no te incumbe. —Extraño, pero ¿Lógico? No sabía qué significaba, pero pronto lo sabre.
Caminé, seguí y seguí, debía estar en un tipo de bosque que al final era propiedad de los Activos y ahí se realizaba el famoso ritual, solo había una fogata algo pequeña a decir verdad y dos personas, se suponía que debían ser tres, me señalaron un lugar cerca del fuego para que me sentara y así lo hice, esparcieron una ceniza blanca en las llamas que a decir verdad olía horrible, unos minutos después tomaron una navaja de una parte de su túnica verde musgo… el miedo comenzaba a calarme los huesos.
Un momento de tensión se apoderó de mi cuerpo, mi respiración era pesada y una extraña vibra me cubrió. «Nadie lo sabe, nadie»
Ambos cortaron su dedo índice e hicieron una marca de “C” en lo que parecía una manta blanca que al parecer estaba desde antes que llegara «Los detalles te pueden salvar boba», uno de ellos empezó a verter gasolina en la fogata y una llama chispó alto, mientras el otro escribía otra letra “E”, en medio de la tensión alguien toco mi hombro y al intentar voltear sostuvo su agarre en señal de que no debía hacerlo, colocó sobre mí una toga negra... Qué raro, se suponía que era blanca o al menos eso decían, hubiera deseado que hicieran una tontería de esas que pasan en las películas de miedo, que fueron confiscadas hace años, una en la que hacen una figura con el fuego te cortan el cabello y lo lanzarán a las llamas, pero no, pasó que me levantó esa figura alta detrás mío y los otros hablaron para susurrar de una manera espantosa la letra “D” no sabía porque, pero el humo del fuego raspaba mi garganta y deseaba contener la respiración, no tarde mucho en volver a respirar y la sombra nuevamente apretó mis hombros, pero ahora reacomodo mi toga y sobo mis brazos de una forma extraña.
Esa persona detrás de mí me provocaba una sensación de incertidumbre, algo en mí me resultaba familiar con esa persona, pero al no voltear me era imposible saber quién era. Mientras trataba de respirar mejor terminaron de unir todas las letras y con las navajas en mano acercándose a mí de manera intimidante dijeron en un tono desesperado “CEDE” mi cuerpo fue echado hacia atrás demasiado cerca de la sombra «No es nada...» Mis sentidos me fallaban y mi cabeza daba vueltas, con un esfuerzo increíble logré soltarme de esas personas y seguían repitiendo lo mismo, el humo me estaba sofocando, mi visión era rara, pero no del todo borrosa y supe que no solo era humo, era veneno. La desesperación por encontrar aire fresco hizo tambalearme.
—¡Ya basta! Basta. —mencioné.
—“Cede.” —Imágenes en una hoja, delineadas de negro.
Sangre, Reglas, Activos, el instituto, el tren y él... Sí, era él mismo en ese lugar, sin túnica y sin algo que fuera especial, solo su mirada tan penetrante, esos ojos casi negros eran únicos «no esa mirada, no de nuevo». Su mirada decía más, notaron que yo seguía en pie y tratando de alejarme, alguien me inyectó... Fabuloso. «Otra inyección...» ¿Otra? ¿Cómo era posible? me sostuvieron con los brazos hacia atrás y él se acercó.
—Eres muy linda, pero —sonaba a psicópata—, tu padre se metió en mis planes, era solo un hombre desesperado... Y jamás volvió ¿No es así? —alguien palmeaba mi rostro y había probabilidad de que fuera él, pero no lo sabía—. Luego tú querida hermana fue igual de tonta...
Estaba recordando algo, algo importante.
—Ven niña, CEDE, tienes qué. —Su voz ahora era manipuladora, y sabía reconocerla porque yo también había usado ese tono. De nuevo, un recuerdo...
Ese día que desperté en casa de Crien no me habían tratado de atropellar, estaba en el gimnasio, salí tarde y en el camino unos Activos me interceptaron... No fue una simple casualidad, había voces retumbando en mi cabeza.
“—Él nos ha enviado.
—No podemos contradecirlo…
—Pero ya no quiero hacerlo, ella... No tiene culpa de nada.
—Solo sigue el plan...
Quién me había lanzado al suelo lo había hecho con tal de protegerme de otro que trataba de seguir órdenes... Pasos pesados llegaron, en medio del susto el Activo mencionó:
—Nada le sucedió.
—Idiota. —Contradijo Crien— Vas a pagar por ello… —Un golpe hizo salpicar sangre.
—¿Estás de su lado? —Seguro era uno de los que seguía órdenes— ¿Del lado de ese que intentó matar a nuestro líder?