—¿Qué?
—No es momento de estarte preguntando cosas...
Harta razón tenía y me concentré en correr, sí, en correr hasta que mis piernas no pudieran más y de pronto sentí un agarre fuerte en la mano, al escuchar la palabra en tono demandante del Dictador.
—¡Atrápenlos o ustedes pagarán el precio!
—¡Sí señor!
Al parecer éramos importantes «aunque me hubiera gustado no serlo» y ¡vamos!, no se dejaría ridiculizar por un par de adolescentes que acababan de burlar su seguridad y que acababan de descubrir parte de su verdad.
Si estabas esperando que sucediera algo trágico, sí, déjame decirte que mientras corríamos una bala cayó en mi muslo y eso me hizo caer. Mientras esperábamos a no morir y sobrevivir ese revoltijo, él me cargó y sintiéndome aún más ridícula me llevó a una especie de puente, estando allí me bajó y dijo que me fuera, no pensaba dejarlo allí después de lo que había pasado, estaba dispuesta a… bueno en realidad no lo sabía, pero no iba a dejarlo solo «además nadie debía enterarse si lo atrapaban».
Sus chapitas de cansancio y temor me dieron una idea, algo atrevida para ser sincera, pero era lo mejor, si nos dividíamos podíamos huir más fácil… Un camino de sangre proveniente de mi pierna atrajo a un Activo mientras el otro perseguía a quien ya sabemos. Por un momento tuve que parar y fue ese momento que uno de los hombres me tomo por los hombros, un grito de dolor al caer al suelo y con intenciones de no morir le pegué cerca de la entrepierna, eso me dio tiempo para buscar de nuevo a Crien, al no encontrarlo decidí seguir hasta hallar la salida de ese maldito laberinto.
Sí, encontré a una persona, pero sostenía un cuchillo en el cuello de Crien y no era nada más que el Dictador, mis ojos se vieron obstruidos por gamas grises y una sensación de impotencia porque tenía encerrado al chico de mirada verde en una forma que era imposible alcanzarlo y con una bala en mi muslo, la sangre corría aún más, no podía huir porque el pánico nunca fue mi amigo y la mirada de Crien era de derrota total.
Alguien más se acercó a mi lado y tomó mis manos, ahora la herida estaba más expuesta, la única forma de salir era que alguno se soltara, pero ninguno lo conseguía. El Dictador seguía dando órdenes, lo que no tenía contemplado, era la herida de su lacayo causada por Crien, lo cual lo dejó prácticamente inútil y en un ágil movimiento el Dictador se dirigió a su cómplice cortando la garganta de un ser inservible, joder...
No me impresionó tanto el verlo morir, lo que me impactó fue la mirada de tristeza de ese chico que estaba a casi cinco metros de mí, la soga en mis muñecas y mis ojos fijos en Crien no veían más que desesperación, él estaba atado a un árbol y yo de rodillas en frente del Dictador, de manera lenta y casi cuidadosa se inclinó para verme, pero mi mirada no se alejaba de Crien. Por algún motivo el verlo me hacía sentir un poco mejor o menos desafortunada, sabía que estando sola sería peor, pero no estaba sola. Ese chico de mirada verde que había intentado salvarme estaba justo ahí, ese mismo que de niño había sido un “cobarde”.
—No eres tan diferente a tu padre, nunca pudo llorar. —«esa palabra se sintió amarga»
Mis ojos en ningún momento dejaron la mirada verde, se sentía tan cerca a mí que parecía que podía llegar a escuchar lo que pensaba. Sus ojos ahora estaban cubiertos por agua salada, que junto a rabia luchaban por darme la esperanza que yo había perdido y, siendo honesta, dudaba tener, pero aun así él la intentaba dar. Sabía que la Sanación me traería a un momento trágico de mi vida, pero jamás pensé en arrastrar a nadie, jamás quise eso, las cosas no sucedieron como Sandy dijo y tampoco como lo había imaginado. Supe que él me intentó salvar de la mejor forma posible porque sus ojos lo decían, siempre tuve esa peculiaridad para leer a las personas y leerlo era lo mejor que había hecho hasta ahora.
La navaja en mi cuello, palabras que por miedo no escuché y risas sádicas, aunque sabía que no conocía a Crien, a este que estaba frente a mí, y que nuestras palabras eran solamente actos que parecían vagos, no era del todo cierto, porque al final él conocía dónde encontrarme y que entre mis sombras podía llegar a ser buena persona o mala «en el fondo lo sabía» como para luchar contra todo lo que se disponía ser bueno, yo por otro lado lo podía encontrar en una mirada lejana porque sus palabras casi siempre eran afiladas o de resentimiento, y aún a eso podía llegar a conectar con él porque jamás había hecho lo que todos y jamás me había permitido verme débil.
Tantas cosas pasaron por mí cabeza cuando un grito de súplica salió de la garganta de Crien lleno de terror y odio al mismo tiempo, así como desahogando una palabra que hubiera sido otra, pero la punta afilada llegaba a mi cuello cuando el “¡NO!” me dejó destrozada del corazón, las lágrimas al fin salieron y el Dictador se detuvo levemente, casi calculando de nuevo, casi arrepentido por ver mis lágrimas «él sabía que no debía ser así». De pronto un hombre vestido de negro junto a una especie de gas salió en escena y cubrió todo mi panorama incluyendo al chico de mirada verde.
Unas manos grandes de adulto me tomaron por la cintura e hice un intento por escapar, pero quién fuera que me llevará tenía un agarre firme y no podía soltarme. Solo eso faltaba que me salvarán para que me volvieran a secuestrar y para colmo no sabía si había sido solo un truco más de la Sanación o en verdad estaba pasando algo “bueno”, pero aún perseverante comencé a golpearlo y gritar.