La última vez que la había visto así de molesta fue el día que su padre desapareció. Fue la segunda vez que rompí la regla de no menos de 10 metros de distancia, pero la primera vez fue mera curiosidad y me gané una cicatriz de por vida. ¿lo volvería a hacer? Lo dudo, no con su puntería y enojo. Pero esos ojos, esos ojos que con solo un segundo podían causarte un escalofrió eran distintos, parecían pertenecer más a ella de lo que deberían y preferí ignorarlo, supongo que con el tiempo se volvió así por su padre.
De chicos, ella casi siempre tenía el control sobre qué hacer y que no, sobre cómo jugar a romper las reglas de las que yo claramente ya tenía el conocimiento, pero ella no, era demasiado pequeña para el instituto y yo demasiado inmaduro para entender todo. Así que jugábamos a desafiar, todo lo contrario, a nuestros hermanos, que procuraban que no nos metiéramos en líos, líos que los Activos ignoraban porque éramos niños. Pero ahora ella tiene 18 y yo 21, las cosas han cambiado, ella lo ha hecho y ya no es la niña tierna que lloraba de rabia, ahora es una mujer que odia a aquellos que la lastiman.
Mientras camino de regreso, observo a mamá preparar la cena y me detengo un segundo, pero es suficiente para que me note y pida mi ayuda. No me niego pues siempre me ha gustado cocinar con ella… recuerdo un par de veces cuando Fhanell venía con su hermana y cocinábamos pasta pesto, el resultado era algo masudo y con poco color verde, pero era comestible para unos niños que estaban aprendiendo, aunque si lo probara ahora, diría que es asqueroso. Sonrío tras el recuerdo y muerdo mi labio para no soltar la carcajada, pues la mirada oscura de una niña manchada de verde regañándome porque no llega al lavado y necesita que la ayude, me llena el estómago de una sensación amarga, pues esa niña, mujer, en serio ya no necesita que la ayude…
—¿Crien? —giro para ver a mi madre— Esto no lleva tanta pimienta.
—¿Qué? —me tiende una cuchara limpia para que pruebe la comida—. Joder, esta picante.
—¿En qué pensabas?
—Fhanell…
—Ya no es la misma —concluye por mí—. No esperes que sea la misma niña que se enojaba por todo, se sigue enojando, pero ahora su enojo tiene un rostro.
—El Dictador. —levanté la mirada.
—Sí. Trata de entenderla —puso su mano cálida sobre mi hombro—. A ella se le vino todo su mundo encina, sin mencionar que está preocupada por su familia. A ti también te costó entender todo, ¿no es así?
—Sí. —y claro que sí, pero ese todo no abarcaba lo que ellos creían… abarcaba mucho más.
Ella tenía razón, como la mayoría de las veces. Justo ahora, todo era un caos, incluso la comida que estábamos preparando, pero con todo eso, ella debe sentirse ahogada. Bien, si no puedo protegerla, estaré a su lado cuando lo necesite, porque en algún momento me necesitará, es humana. Yo la necesito y por eso dedique toda mi vida a mantener ese control del que su padre tanto hablaba, pero, no creo que llegue a los límites, no si estoy ahí para detenerla o motivarla.
Sacudo mi cabeza y me concentro en preparar la mesa, pero cuando mamá la llama para cenar, ella no baja y una parte de mí me dice que es por lo de hoy en la tarde, otra me dice que es sencillamente ese insomnio que la atormenta desde hace unos años y otra parte me recuerda esa mirada oscura, esa que me hace detenerme. No, no soy un acosador. Yo siempre tuve el permiso de sus padres, que, en secreto, iba a vigilarla porque no se sentían seguros ¿Por qué yo? No lo sé, pero confiaban en mí, así como yo procuraba su seguridad.
Esa confianza fue creciendo cuando nos hicimos cercanos, pero se rompió el día que no supe como salvarla, el día que no supe qué hacer. Así que ahora, prefiero que ella haga lo que tenga que hacer, a yo hacer algo incorrecto y por eso ponerla en peligro. Prefiero tenerla lejos para no lastimarla.
—Ella tiene que comer. ¿Paso algo en el entrenamiento? —preguntó mamá.
—Nada. Solo se golpeó la pierna y no quiso entrenar más. —respondió Joe por mí. Le sonreí.
—Ya saben cómo es… no le gusta verse débil. —Morthy defendiéndola.
—Claro. ¿Seguros? —cuestionó papá.
—¡Sí! —respondimos los tres al unísono. Que imbéciles somos.

### Les dejo por acá una de las muchas insipiraciones para el personaje de Crien Sentury