Las Ruinas de Cassandrea

Cap. 23 Conociendo Hogwarts

 

Los chicos bajaron y ya las niñas estaban allí con excepción de Sandy, pero eso no extrañó a nadie, porque la gemela había heredado la manía de su madre por levantarse tarde, de modo que mientras la esperaban, Altair presentó a las niñas a su compañero de habitación.

  • Niñas, éste es Dorian Hamilton  --  después que las niñas le dieron la mano, presentaron ellas a Ariadna
  • Ella es Ariadna Smith  --  dijo Loriana  --  ellos son nuestros primos, Arthur es hermano de Becky,  y como te darás cuenta, Cassander es el gemelo de Sandy  --  aclaró

Algo del todo innecesario, porque aparte del parecido de este último con su gemela, la pasada noche todos los habían visto bien. Cuando Sandy bajó finalmente, el pobre Dorian parecía haber sido golpeado por un rayo y como no reaccionaba, Ben le dio un golpe en la cabeza.

  • ¡Ey!  --  le dijo  --  En primer lugar cierra la boca, y en segundo, espero que no se te ocurran malas ideas
  • ¡Ben!  --  exclamaron las niñas
  • No es nada personal, amigo  --  dijo Altair  --  pero es mejor que estés advertido desde el inicio, ya sabes, para evitar posibles daños futuros

Dorian quería que se lo tragara la tierra y las niñas querían asesinar a Altair, pero como eso era algo cotidiano, él no prestó atención y comenzó a caminar hacia la puerta riendo. Después de eso, se dieron tanta prisa como pudieron para llegar al comedor, porque ya iban con retraso.

  • ¿Sandy, no podrías esforzarte y levantarte un poco más temprano?  --  preguntó Altair
  • Ninguno de ustedes tiene que esperarme  --  dijo ella con indiferencia
  • Claro, y yo mismo soy el que va te va a dejar ir sola por ahí  --  dijo el chico
  • ¿Acaso quieres que tío Jey y el abuelo nos retuerzan el cuello?  --  preguntó Arthur

Sin embargo, la discusión quedó suspendida cuando comenzaron a entregarles sus horarios.

  • Bueno, ya sabíamos que Pociones la tendríamos con los Slytherin, pero por fortuna no es hasta mañana  --  dijo Sander mirando el horario de clases
  • ¡No tendremos clase de vuelo hasta el viernes!  --  exclamó Lorena en un tono que estaba a medio camino entre el fastidio y el horror
  • Alégrate prima  --  dijo Altair  --  al menos hoy tenemos Encantamientos y DCAO

El primer día les fue bastante bien, tanto en la clase de Encantamientos como en la de DCAO pudieron exhibir sus habilidades y los profesores estaban muy contentos. Sin embargo, si ellos estaban contentos, no sucedía lo mismo en el despacho de la directora.

  • Esto es una desgracia, alguien debería hacer algo para evitar que se reprodujeran  --  decía Snape mientras el profesor Dumbledore reía
  • Vamos Severus, estoy seguro que son niños adorables
  • ¿Adorables? Ningún Black, Potter, Lupin o Weasley podría calificar como adorable en ningún sentido, y en el caso de los Prewet, estoy más seguro aún que serán tan decididamente insoportables como su progenitor, la arrogancia de ese sujeto es superior a su propio peso  --  dijo Snape con acidez
  • Sin embargo, y suponiendo que alguna vez visitasen este despacho, te sugeriría mantenerte convenientemente en silencio, porque ya han estado a punto de destruirte muchas veces  --  dijo Albus Dumbledore que eventualmente gustaba de recordarle aquello al malhumorado Snape

Entre tanto la profesora McGonagall que no prestaba mayor atención al pleito, sí a las quejas de Snape, porque, aunque todavía no tenía motivos para ello, ella coincidía con él en que ninguno de los retoños de aquellos individuos a los que conocía tan bien, podía ser medianamente tranquilo, y especialmente estaba pensando en las hijas de James Potter y Rowena Black. En su opinión, había sido poco juicioso de parte de los progenitores de aquellas criaturas permitirles tener descendencia, porque estaba segura que eso calificaba en el renglón de amenaza a la estabilidad mundial, pero luego sonrió para sus adentros, porque, aunque eso no lo diría ni bajo tortura, recordó que se había sentido enormemente feliz el día que Harry se había presentado en su despacho para anunciarle el nacimiento de las gemelas. Después que Rowena fuese llevada de emergencia a San Mungo, ella se había quedado muy angustiada, aquella condenada muchachita se había empeñado en seguir montada en una escoba aun embarazada, y cuando ella había llamado a James a su despacho, aparte de que con ese pequeño individuo siempre había resultado sumamente difícil entenderse, con el embarazo de Rowena se había vuelto directamente desagradable, y con sus lindas maneras le había dicho que en primer lugar eso no era asunto suyo, segundo, que el capitán del equipo seguía siendo él, y tercero, que si Wini quería seguir jugando, él no iba a oponerse. De modo que Minerva había pasado esos meses en una sola angustia que había culminado con el feliz acontecimiento. Una vez que Harry le había dado la noticia, no se había conformado con ello, sino que no había aceptado ninguna excusa y la había llevado con él para que viese a las gemelas. Si ella se había sentido muy emocionada con el nacimiento de los hijos de Harry y Ginny, no había forma de describir sus sentimientos cuando vio a aquellas dos lindas personitas y ciertamente no podía creer que fuesen nietas de Harry y menos aun del incordio de Sirius Black, pero esto último la hizo considerar los posibles problemas que tendría once años más tarde. Así que en ese momento intentaba convencerse que las lindas señoritas Potter Black, tal vez resultasen menos desastrosas que su abuelo y su bisabuelo, pero como los deseos no son hechos, pronto se convencería de su error.




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