Las Sombras de Raven's Bay

Capítulo 37

El motor del coche aún resonaba en la mente de Carter cuando llegó al hostal.

No había sido un accidente.

Primero, Ethan.

Luego el intento en el hospital.

Y ahora eso.

Alguien no solo estaba un paso por delante… también empezaba a presionarlo.

Subió a su habitación y cerró la puerta con llave.

Dejó la libreta sobre la mesa y volvió a abrirla.

Ethan.

Demasiado evidente. Demasiadas pruebas apareciendo de la nada.

Emma.

Coartada sólida. Pero nerviosa.

Clara.

Sin coartada. Siempre presente. Siempre cerca.

Carter apoyó el bolígrafo sobre el nombre de Clara.

Algo no encajaba.

No era solo lo que decía… era cómo lo decía.

Siempre parecía ir un paso por delante emocionalmente, como si ya supiera hacia dónde iba la investigación.

Cerró la libreta.

Necesitaba respuestas.

A la mañana siguiente decidió volver a la universidad.

El edificio estaba casi vacío. El eco de sus pasos resonaba en los pasillos largos y fríos.

Se dirigía al archivo cuando una voz lo detuvo.

—Carter.

Era Steven.

—¿Otra vez por aquí? —preguntó con una leve sonrisa.

—Intento cerrar algunos cabos.

Steven asintió.

—Si necesitas ayuda…

—Te avisaré.

Carter lo observó unos segundos.

Había algo en él que no terminaba de encajar, pero no tenía nada concreto.

Aún.

—¿Has visto a Clara hoy? —preguntó Carter.

Steven dudó apenas un instante.

—No… ¿Por qué?

—Quería hablar con ella.

—Seguro que está en casa.

Carter asintió, pero no respondió.

Algo en esa breve pausa le resultó incómodo.

No fue a casa de Clara.

En lugar de eso, volvió al puerto.

El viento soplaba con fuerza, levantando el olor salado del mar.

Las barcas chocaban suavemente entre sí, produciendo un sonido hueco y constante.

Carter caminó sin rumbo fijo, pensando.

Y entonces los vio.

A lo lejos, junto a un almacén cerrado.

Dos figuras.

Una de ellas era Clara.

La reconoció por su abrigo claro y su forma de moverse.

La otra… un hombre.

Alto. Oscuro, era Steven.

Carter se detuvo en seco, ocultándose tras una pila de cajas.

No podía oír lo que decían, pero sus cuerpos hablaban por ellos.

No era una conversación casual.

Clara estaba tensa.

Steven, en cambio, parecía tranquilo… demasiado.

En un momento, él se inclinó ligeramente hacia ella, como si le diera instrucciones.

Clara negó con la cabeza.

Steven insistió.

Ella miró alrededor, nerviosa.

Carter sintió un nudo en el estómago.

Aquello no encajaba con la imagen que Clara había dado hasta ahora.

No era miedo.

Era… complicidad.

Unos segundos después, Clara asintió.

Steven sonrió.

Y entonces se separaron.

Clara se marchó primero, sin mirar atrás.

Steven se quedó unos instantes más, observando el mar.

Carter retrocedió sin hacer ruido.

Su pulso se había acelerado.

Ahora lo tenía claro.

Clara le estaba ocultando algo.

Esa misma tarde fue a verla.

Ella abrió la puerta con una sonrisa que se desvaneció en cuanto vio su expresión.

—John… ¿Qué ocurre?

—He estado en el puerto.

Clara se quedó quieta.

—¿Y?

—Te vi.

El silencio se hizo pesado.

—¿A mí? —preguntó, fingiendo sorpresa.

—Con Steven.

Clara apartó la mirada.

—No es lo que piensas.

—Entonces explícamelo.

Ella dudó.

—Solo hablábamos.

—¿A escondidas?

—No era a escondidas…

—Clara —la interrumpió Carter—. Te vi. No me mientas.

Ella respiró hondo.

—Lo conozco desde hace tiempo, ¿de acuerdo? Antes de todo esto.

Carter no dijo nada.

—Pero no pensé que fuera importante —añadió ella rápidamente—. No tiene nada que ver con Samantha.

—Eso lo decidiré yo.

Clara apretó los labios.

—No confías en mí.

—Ahora mismo no sé en quién confiar.

Carter se marchó sin decir nada más.

La lluvia había vuelto, fina pero constante.

Mientras caminaba, todo empezaba a encajar de una forma inquietante.

Clara sin coartada.

Clara con información que no debía tener.

Clara reuniéndose en secreto con Steven.

Y Steven… siempre cerca.

Demasiado cerca.

Esa noche, en su habitación, Carter revisó de nuevo el caso.

La bufanda.

El pasador.

El atropello.

Las cartas.

Todo apuntaba a Ethan.

Pero algo —o alguien— estaba construyendo esa narrativa.

Carter escribió una nueva línea en su libreta:

—¿Y si Ethan no es el asesino… sino el chivo expiatorio?

Se quedó mirando la frase.

Y luego añadió otra:

—Clara y Steven se conocen desde antes.

Cerró la libreta lentamente.

Por primera vez desde que empezó la investigación, tenía una sospecha real.

No una intuición.

Una dirección.

El teléfono sonó.

—¿Carter? —era el inspector Reeves—. Tenemos novedades.

—Dime.

—Han encontrado huellas en el pasador de Samantha.

Carter se tensó.

—¿De quién?

Hubo un breve silencio al otro lado de la línea.

—De Ethan Moore.

Carter cerró los ojos.

Demasiado perfecto.

Demasiado fácil.

—Voy para allá —dijo, colgando.

Cuando levantó la vista hacia la ventana, el reflejo le devolvió su propia imagen…

Y, por un instante, creyó ver una sombra detrás de él.

Se giró bruscamente.

No había nadie.

Pero la sensación seguía ahí.

Observándolo.

Esperando.



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En el texto hay: #suspense, #asesinato, #crimen

Editado: 08.04.2026

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