Las veces que repetí por tí

Capítulo VII - Canciones

Otra vez... repitiendo el mismo día.

Mi hermana en la puerta... como todos los días y yo...

Bueno. Yo sigo aquí.

—Hoy no saldré, cierra la puerta y vete —dije, me di la vuelta dándole la espalda.

—¿Pasa algo?

—Solo quiero estar sola.

Escuché mi puerta cerrar, me levanté para ponerle seguro y así estar segura que Mariana no volverá a entrar y me acuesto de nuevo. He perdido la cuenta de cuántos veces he repetido este día, y las fuerzas ya no son las mismas.

Hoy he decidido no salir de casa, no hablar con nadie, no encontrarme con nadie, no quiero saber nada de nadie. Simplemente quiero dormir hasta que el bucle se rompa solo. Mis ojos se cierran de tanto pensar y lamentarme.

Me duermo.

Toc toc.

Silencio.

—¿Val? ¿No has salido para nada de tu cuarto?

Silencio.

—Si pasa algo, dímelo.

Más silencio.

—Estoy aquí para ti hermana.

Escucho sus pasos alejarse y finalmente la puerta de su habitación se cierra. Antes de tener novio siempre pensé que no sería de las personas que se hunde en su habitación a llorar por una ruptura, siempre pensé que si algún día mi relación llegaba a un límite me iría sin pensarlo dos veces, siempre pensé que mi felicidad no dependía de nadie y que me daría cuenta cuando ya no me querían en algún lugar, pero me doy cuenta que estuve equivocada y que es más duro de lo que pensé.

Me quedo mirando el techo un momento, como si buscara algún tipo de respuesta, pero como sé que nadie me dará una solución milagrosa, cojo mi celular, y pongo radio, quiero que la vida me sorprenda con alguna canción. Ritmo romántica, así es, y la primera canción que está casi a la mitad me destroza por completo.

Sé que te vas
Que ya no te importa
Si me quedo atrás
Con el alma rota
Ya sé
No hay nada que hacer

Las lágrimas no se hicieron esperar, de un momento a otro mi vista se puso borrosa, mi respiración se agitó y empecé a sollozar dentro de mis cobijas.

Sé que te vas...

Terminó esa primera canción e inmediatamente ponen otra.

_Que me soltaste, me soltaste
Cuando más necesitaba aferrarme...

Apago la radio, mi corazón golpea contra mi pecho, no puedo controlar mi respiración, pero alguien toca a mi puerta.

—Val, ¿Sigues viva verdad?

Una pequeña sonrisa se formó en mis labios de manera involuntaria, traté de aclarar mi voz porque sé que si hablo, hablaré entrecortado y no quiero que mi hermana se preocupe por mi.

—Si.

Eso bastó para que ella entendiera que no quiero hablar, Mariana a veces es muy entrometida, pero cuando sabe que necesito espacio, no insiste y me lo da, admiro eso de ella.

Recuerdos se apoderan de mí, como el día en que conocí a Joan en un Starbucks, yo recién iniciaba con mi empresa y había abierto las instalaciones en el centro de la ciudad y él era cliente frecuente en una sede cerca a mis oficinas porque también estaba cerca a su ex oficina, yo entré a pedir lo mismo, un café americano, entré con un libro en mano, estaban instalando algunos aparatos en mi nueva oficina y no quería que nada le pase al libro.

Me acerqué y sentí una mirada de alguien, cuando volteo era él, se avergonzó y bajo su cabeza, yo reí, hice mi pedido y me fui a sentar a su lado, no es que yo haya querido, simplemente era el único asiento libre para una persona sola, el sonrió inmediatamente. Me senté y ahí empezó todo.

Inicio del flashback

—Soy cliente frecuente —dijo, el joven a mi lado, un tanto nervioso, yo no supe que decir.

—¿Felicidades?

—Losiento, estoy un poco nervioso. Soy Joan.

—Mucho gusto Joan, el cliente frecuente de Starbucks de San Isidro, soy Valerie— reímos al unísono.

—¿Te gusta leer? —pregunta, señalando el libro que tengo en la mano.

—Sí.

—A mí igual, justo ahora estoy leyendo Harry Potter —reí

—Me alegra

—Valerie Bellerouse —escuché mi nombre. —Chau, cuídate.

—Espera —dijo Joan, levantándose de su asiento. —¿Me puedes dar tu número?

—No le doy mi número a desconocidos.

—Pero soy Joan, el cliente frecuente de Starbucks.

Me reí por su comentario y accedí a darle mi número. Y a las ocho de la noche recibo un mensaje

20:00 Joan: Hola. Buenas noches, soy el joven de la cafetería. Losiento si interrumpo, pero tuve curiosidad por el libro del que me hablaste pero no me diste el nombre del libro ni del autor. Si no es mucha molestia me gustaría que me lo des.

20:05 Valerie: Se llama "Frankie" de Jochen-Martin Gutsch y Maxim Leo

20:15 Joan: A quién quiero engañar. La verdad es que me gustaría conocerte, me pareciste una chica muy interesante. Quisiera invitarte a comer algo. Espero que aceptes una primera cita de este joven que cree en el amor a primera vista.

Fin del flashback

Abro mis ojos, me había quedado dormida sin darme cuenta, veo el reloj de mi pared y son las dos de la tarde, como pasa el tiempo cuando uno duerme, me levanto de la cama, abro la puerta y camino sigilosamente a la habitación de mi hermana, necesito a alguien con quien hablar, entro a su habitación y no está, imagino que está en la cocina, recién ha llegado de la universidad porque escuché sus pasos, pensé encontrarla, justo cuando voy a salir escucho que alguien vomita en el baño principal, salgo rápido y encuentro a mi hermana apoyada en el retrete.

—¿Mariana, estás bien? —pregunté asustada, acercándome para levantarla.

—Sí, solo tuve nauseas.

—¿Estás enferma? Vamos al hospital.

—!No! comí algo que me revoloteó el estómago, es todo.

—¿Segura?

—Si Valerie, no hagas tanto drama de esto.

—No es eso, pero me preocupa que estés enferma.

—Yo estoy bien, pero... ¿Cómo estás tú?

Salimos del baño, ella se dirigió a la cocina para servirse un vaso de agua, yo voy tras ella, lo que me dijo no terminó de convencerme, Mariana es una mujer que nada le hace mal, muy poco suele enfermarse, nunca en su vida ha vomitado porque siempre se cuida de lo que come.




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