Miro el reloj en mi muñeca, son las cinco y diez de la tarde, estamos con tiempo, quiero entrar a varios juegos, y cuando llegue Joan ir a comer algo o subir a la rueda de la fortuna. Ojalá me pase como en las películas, cuando estemos en la cúspide de la rueda, haya alguna falla mecánica menor que impida bajar, nos tomemos de la mano, me diga que me ama y sellemos la escena con un beso.
Manejo, mi hermana se siente mucho mejor emocionalmente, está más animada, después de todo no es una mala noticia, agradezco que no sea una enfermedad o algo peor, un embarazo puede manejarse. Tiene dos opciones, sea cual sea estaré ahí para apoyarla.
—¿Irán amigos tuyos? —pregunté.
—Si, cambiamos la salida del cine para ir al parque.
—Que bueno, así no estarás solo con la aburrida de tu hermana —reí.
—No digas eso, me gusta salir contigo. Antes de que estuvieras con Joan salíamos cada sábado ¿Lo recuerdas?
Cierto. Cuando empecé mi relación con Joan, se volvió mi prioridad, dejé de salir los fines de semana con mi hermana, solía extrañar esas dinámicas, pero el tiempo libre de Joan eran los fines de semana. Entonces, tuve que poner en una balanza, a Joan no lo veía casi nunca, a mi hermana todos los días en casa, la respuesta era clara.
—Lo recuerdo, no saldremos cada sábado pero podemos pactar salir una vez al mes, solo las dos.
—¿Promesa?
—Promesa.
Enlazamos nuestros meñiques, me gusta ver a mi hermana animada. Joan me había enviado un mensaje hace unos minutos diciendo que recién había salido del trabajo, si es que podía llegar antes me avisaría, y eso me llena el corazón, no sé que está pasando pero creo que las estrellas se están alienando para mejor.
No recordaba la última vez que había venido a este parque, las luces de colores, el sonido de las máquinas, el grito de personas en la mariposa, o en el tagadá, el olor a manzana acaramelada, el olor a pollo frito fue lo primero que se hicieron presente al ingresar por la puerta principal. Nos recibieron nuestros tickets y caminamos directo. Mi hermana a mi lado saltaba en un pie, hace mas de cinco años que no venimos a este lugar, la última vez que estuvimos acá, fue con nuestros padres.
—Tengo antojo de una manzana acaramelada.
—¿Enserio?
—Si.
—Vamos, caminemos por ese lado, he visto varias personas que venden dulces.
—¿Valerie?
Sabía que las encontraría a esta hora y por este lado, es que las conozco perfectamente. Me di la vuelta y efectivamente, mis mejores amigas.
—Emily, Macarena. ¿Cómo están?
Me acerqué lentamente a ellas, a pesar de que Macarena no recuerde que la traté mal, yo si me siento un poco avergonzada por lo sucedido.
—Val —dicen al unísono, y Emily se acerca a abrazarme.
—¿Cómo estás Val? Hace tiempo no nos vemos.
—Estoy bien.
—¿Estás con Joan? —pregunta Macarena, con cara de pocos amigos. Sigue teniendo el mismo aura de la primera vez, pero esta vez no pelearé.
—No.
—Ahh —dijeron las dos, como un coro bien armónico.
Emily mira a los costados, como buscando a alguien, Macarena por su parte mira sus pies, la incomodidad se empieza a sentir en el aire y Emily entra al rescate.
—Hemos venido con varios amigos, ¿Te nos unes?
Dudé, la verdad no se si sea buena idea estar con Macarena, aún no hemos hablado bien, y está demás decir que no puedo hablar con ella estando metida en el bucle, así que me niego.
—E... no, es que mi hermana y yo solo estaremos un rato.
—¿Enserio? ¿Joan no vendrá?
¿Amiga o enemiga? No lo sé, si no estuviera embarazada le hubiera dado un leve golpe en su cabeza por boba, acaso no se da cuenta que quiero pasar de ellas, pero no, ahí estaba.
—Si no quieres venir con nosotras solo dilo —espeta con enojo Macarena.
Ahí vamos otra vez.
—Iremos con ustedes.
—Genial. —Emily da un aplauso, mira a Macarena, me mira a mi, es la más emocionada de las cuatro.
Mariana y yo caminamos detrás de mis amigas, cada tanto Macarena toca levemente la mano de Emily, y ella le responde con una mirada, un poco enojada como dándole a entender que están en la calle pero como Macarena es una persona que no le importa nada, lo sigue haciendo y ahora que sé de lo que se trata, me doy cuenta que de verdad hay algo más que una amistad.
—¿Ya están juntas? —pregunta mi hermana en un susurro, para que las implicadas no escuchen.
—¿Qué?
—Emily y Macarena ¿Ya son novias?
—¿Quién te ha dicho eso?
—Es obvio... daaaaa.
—No es obvio.
—Valerie, mira como se miran, desde que las conozco se miran así, mira como reacciona Emily al tacto de Macarena, toda la vida ha reaccionado así, es más, siempre pensé que eras la que sobraba.
La miro entrecerrando los ojos.
—Sin ofender.
—Me ofende.
—¿Están o no?
—No sé, yo recién me enteré que se gustan.
—Pffff.
Seguimos caminando detrás de ellas. El bullicio es increíble, niños gritando por un lado, gente mayor gritando en otro, el sonido de los mecanismos, extrañaba un poco esto, estar en una multitud, sentirme junto a personas desconocidas, salir con mi hermana, con mis amigas.
—¿Val?
Una voz me saca por completo al mundo real, reconozco esa voz, me doy la vuelta y lo veo.
—¿Gabriel?
—!Val!
Me acerco corriendo para rodearlo con fuerza, el hace lo mismo y me levanta para darme vueltas, rio fuerte, extrañaba a mi mejor amigo. ¿Cuándo perdí comunicación con él? Éramos tan unidos en el colegio, inclusive estuvimos en la misma universidad, nos veíamos casi todos los días, junto con Emily y Macarena siempre íbamos a visitarlo, como pude olvidarme de Gab.
—Dios mío, ¿Cómo estás Gabi?
—Ey, muy bien. —toma mi mano—. Ven, te presento a mis amigos.
Me acerca a un lugar de dulces, Mariana ya estaba comprando la manzana acaramelado, Em y Maca también hacen lo mismo.
—Valerie ellos son Cristóbal y Mauricio.