Las veces que repetí por tí

Capítulo X - No siempre fui así

La tranquilidad en la habitación es extrañamente cómoda, los recuerdos de todo lo sucedido en estos días invaden mi mente... El bucle, el rompimiento con Joan, el embarazo de mi hermana, el enamoramiento de mis mejores amigas... Gabriel. He ido de error en error, de buenas, malas a peores decisiones que me han traído a un hoyo que yo misma he cavado con sudor y lágrimas.

El vacío en mi pecho es inherente, la soledad se hace presente y las ganas de gritar son un reflejo de escape. Mi hermana no debe demorar en llegar, antes de irse me levanté a preparar el desayuno y tuve una pequeña conversación que alisaron mis sentimientos un poco.

Inicio flashback

—Hola peque.... —No dejo que termine y me abalanzo a ella, le doy un fuerte abrazo, ella se queda con las manos extendidas, su cuerpo se tensiona, pero me aferro.

—Iré a hacer el desayuno antes que te vayas a clases —dije, perdiéndome en el pasillo que da a la sala.

Escucho sus pasos detrás de mi, hasta que se asoma de a pocos centímetros de la cocina.

—¿Saldrás hoy Val?

—No creo. Me quedaré en casa todo el día, no estoy de ánimos.

—Ya veo.

—¿Te puedo decir algo? —pregunto, dejando a un lado la sartén.

—No —dice sin titubear. Sonrío. Mariana siendo Mariana.

—Quiero decirte que...

—¿Para qué me preguntas si igual me lo dirás? —Rueda sus ojos, pero al final se ríe.

—Solo era por educación.

—Bueno. Ladra —dice.

—Si tienes algo, algún problema, estaré siempre para ti, cualquier cosa que quieras decirme puedes confiar en mi, soy tu hermana y jamás, escúchalo bien, jamás te voy a juzgar.

—Ok —dice, restándole importancia a lo que acabo de decir para sacar su celular y mensajear con alguien.

—¿No me tienes que decir algo?

—No.

—¿Segura?. —Bloquea su celular, lo deja encima de la mesa y me mira directo a los ojos.

—¿Ya sabes que estoy embarazada? —pregunta, con una pizca de incredulidad en su rostro.

—Pueeesss...

—¿Revisaste mis cosas Valerie? Cuantas veces te he dicho que en mi cuarto no hay nada tuyo y que el celular es privado —dice con enojo.

—No, es que...

—¡No! Nada de nada Val, yo sé que a veces quieres tener más comunicación conmigo o que quieres llegar más a mí, pero no necesitas escudriñar en mis cosas para eso.

—Solo quiero ayudarte y estar en esta etapa contigo, y sea lo que sea que elijas, estaré contigo.

—Sabes que detesto cuando las personas se meten en la vida de otras, siempre he odiado lo chismosita que eres. —Bufa—. Pero... Gracias, nunca pensé aceptar esto... me alegro que lo sepas porque no sé que hacer.

—Tómate tu tiempo, ya encontrarás una solución.

Fin flashback

Me rehúso a seguir escuchando a Joan decirme que no me ama, que fue un error estar conmigo, me rehúso a seguir que me siga hiriendo y culpando por todo. Hoy simplemente no quiero verlo, no sé como romper el bucle, no sé que hacer para volver a mi vida normal, pero mientras me encuentre atrapada, dejaré de sentirme culpable por lo sucedido, aunque una parte de mi grita que lo siga intentando, que no me rinda, que es la única solución, otra parte de mi también se encuentra cansada.

Saco mi celular, me voy al grupo que tengo con mis amigas, él último mensaje fue hace un mes

Macarena: Salimos hoy?

Nadie respondió al mensaje, entiendo que Emily siempre ha guardado su distancia, y yo, pues en esos días estaba pendiente de mi novio y las peleas. Hago un intento por escribir algo, reportarme, invitarlas a salir, aunque sé que hoy estarán en el centro comercial y luego irán a Play land park, siento que no debería hacerme presente sin avisar, menos ir a la feria con todo lo que pasó, sé que no podré mirar a los ojos a Gabriel nunca más, ya hago el intento por mirar a Macarena después de la pelea, y ni que decir de Emily.

Suspiro, sé que no quiero quedarme en casa, pero tampoco quiero salir y verme con la gente. Después de una intensa lucha conmigo y lo que quiero hacer, decido levantarme de la cama, ponerme ropa deportiva y salir a caminar un rato.

Hace mucho no me encontraba conmigo misma, solía hacer mucho deporte antes de empezar con mi negocio, los fines de semana también corría mucho, inclusive mis padres me matricularon a un taller de pintura desde el colegio, ya que, desde pequeña siempre sobresalí en el curso de arte. Soy buena para las manualidades, en la universidad cuando estaba sola en algún rincón, siempre sacaba mi cuaderno de dibujo hasta que un día una persona que iba caminando, vio el retrato que estaba haciendo y me contrató para que dibuje a su cachorro, desde ese momento se empezó a correr la voz en mi facultad y la gente empezó a contratar mis servicios.

—¿Valerie?

—¿Drea?

Nunca imaginé volver a encontrarme con Drea, nos conocimos en el taller, nos hicimos cercanas, cuando dejé de ir, me concentré tanto en mis cosas que perdimos comunicación por completo.

Drea está un poco cambiada desde la última vez que la vi, su cabello está más largo de lo que lo recuerdo, se ha dejado un flequillo que la hace ver mucho más joven, sigue delgada. Ella siempre ha sido ligeramente más alta que yo, sus ánimos siguen siendo los mismos, sigue emitiendo la misma vibra positiva de siempre. Y como no, con su maletín infaltable donde guarda todos sus accesorios para pintar.

—¿Cómo estás Val? es como si hubieses desaparecido del mundo, simplemente un día dejaste de ir al taller.

Rasqué mi brazo, no tengo explicación ante el comentario, decidí ignorarlo por ahora, aunque algo me hace pensar que Drea lo volverá a preguntar.

—Muy bien. ¿Cómo estás tú?

—Bien, me alegra verte. ¿Cuánto fue? —preguntó, empezando a contar con sus dedos hace cuánto que no vuelvo.

—¿Dos? ¿Año y medio? —dije.

—Casi.

—¿Sigues en el taller?

—Por supuesto, justo me estoy yendo a las clases —dice, emocionada.




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