Las Vidas de un Amor

Capítulo 1

 

Tasya

Al sonar la alarma despierto de golpe, desde hace tiempo  esta es la forma en que despierto, alterada y con la sensación de que no he dormido nada y todo por los sueños lucidos que tengo noche tras noche, no duran mucho pero cada vez soy capaz de notar  más detalles de los sueños, en todos estoy en lugares diferentes pero hay cosas que se repiten, primero es el hombre que siempre aparece y  la sensación de estar siendo perseguida por él y la necesidad de ya no correr lejos e ir directamente hacia él, pero en cuando quiero ir con él, el sueño termina.

No sé por qué empezó esto, solo se cuándo inicio, fue hace dos meses que tuve un accidente automovilístico, realmente no fue nada grabe pero si estuve una noche hospitalizada y esa noche fue cuando tuve el primer sueño o pesadilla.

No le he contado a nadie, por miedo a ser juzgada como loca y más que soy psicóloga y por lo mismo sé que puede ser una reacción por el estrés postraumático después del accidentes, pero hay días que no creo que sea el caso.

Pero después de las noches y despertar trato de olvidar lo sucedido en los sueños y continuar con mi día de una forma normal, tengo que trabajar y realizar más tareas durante el día y sé que si tengo todo el día en mi cabeza los sueños e intentando descifrar lo que significan no me lograre concentrar en otras cosas.

………………..

Cuando llego al consultorio ya está Sonia, que es mi secretaria.

—Hola Tasya, llegaste justo a tiempo para tu primera consulta. —

—Hola Sonia, la verdad creí que no iba a llegar a tiempo, había mucho tráfico. —

Poco después de graduarme hace ya dos años, pude conseguir un lugar donde no se paga mucha renta aunque es pequeño es suficiente para mí y mis consultas, los primeros meses mis padres me ayudaban con la renta pero ahora con clientes ya recuentes puedo decir que soy más estable y puedo costearme la renta y el salario de Sonia que tiene casi medio año trabajando conmigo, cuando la conocí me pareció un poco rara ya que le gusta todo lo referente al esoterismo y ese tipo de cosas , pero creo que ya me acostumbre a ella.

—Por cierto hoy viene la nueva paciente. La señora de la joyería que asaltaron. —

—Es verdad, gracias por recordármelo, ¿A qué hora tiene la cita? —

—Es hasta la 1:00 pm, es la tercera cita que tienes. —

—Muy bien, me voy a preparar para la primer consulta que es en 10 minutos —  Le dije mientras veía mi reloj y me encaminaba a la puerta de mi consultorio.

…………………….

Estaba revisando de nuevo el expediente de mi próxima paciente, es nueva y antes de que llegue estaba repasando su problema, aún faltan algunos minutos para la una de la tarde.

Las dos primeras consultas fueron con normalidad, ya que son pacientes recurrentes y solo revisamos y puntualizamos algunas cosas, pero esta paciente creo que va ser un poco más complicada de tratar y ni se si pueda hacerlo, ya que yo soy la tercer psicóloga que ve, pero también ha visto neurólogos y psiquiatras especializados en trastornos, pero se ha descartado algún problema de físico, por lo que solo quedo que fuera un problema mental, pero los otros dos psicólogos antes de mi han desistido seguir tratando a la paciente por su comportamiento y su falta de cooperación.

Según su expedientes es una mujer de 42 años, que trabajaba en una joyería y hace unos meses fue asaltada y desde ese hecho su actitud cambio, lo más seguro es que sea estrés postraumático, pero los anteriores psicólogos pensaron igual pero no les funciono la terapia, aunque por su comportamiento errático y fuera de lo común también puede ser algún trastorno disociativo, también causado por el asalto, pero lo que me llama la atención es que ha visto a otros dos psicólogos y no pudieron ayudarla.

Estoy terminando de leer el expediente cuando el teléfono de mi escritorio suena.

—Acaba de llegar la paciente. — Me dice Sonia del otro lado de teléfono.

— ¿Viene sola? —

—Si. — primera cosa rara, por que dejarían venir a una paciente no diagnosticado solo a consulta, pero bueno.

—Qué pase por favor. —

Poco después se escucha mi puerta abrirse de una forma lenta y de esta se asoma una señora que me mira con una sonrisa, si no supiera su caso diría que se ve como una persona normal normal.

—Pase por favor señora Elena. — Le digo mientras me pongo de pie y le indicó la silla delante de mí.

—Oh, gracias, ya estaba cansada de tanto caminar hasta aquí. — me dice mientras se sienta.

—Y bien, ¿Cómo se encuentra el día de hoy, además de estar cansada? —  Le pregunto tratando de empezar a conectar con ella.

—Bien, solo que de mi trabajo me dijeron que tenía que tomar estas terapias antes de regresar a trabajar, aunque la verdad no sé por qué, yo me siento bien. —  Mientas hablaba tomaba notas, para no perder ningún detalle y poder realizar mi diagnóstico.

 

—Entonces usted ¿Considera que se encuentra bien? —

—Sí, la verde estoy muy bien, y como no he podido ir a trabajar tengo mucho tiempo para descansar en casa. — Me dice con una sonrisa.




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