v
Juegos y…¿confesiones?
John
La tarde había caído tranquila en casa. Mark estaba tirado en el sofá, con los pies apoyados en la mesa de centro, y yo sostenía el mando del videojuego intentando concentrarme. La pantalla brillaba, iluminando nuestras caras mientras el sonido de disparos, explosiones y música electrónica llenaba la sala.
—¡No! —gritó Mark, golpeando ligeramente el cojín a mi lado—. ¡Eso no cuenta! ¡Me atrapaste justo cuando pensaba que estaba a salvo!
—Sí, sí cuenta —respondí, con una sonrisa—. Vas a tener que aceptarlo.
—Bah… esto es trampa —protestó, arqueando una ceja mientras yo me reía—. ¿Cómo se supone que me vas a dejar ganar si eres tan… implacable?
—Porque soy mejor —dije, intentando sonar confiado mientras presionaba botones como si mi vida dependiera de eso.
Mark rodó los ojos, pero no podía ocultar la sonrisa. Después de un rato de competir, el silencio cayó por unos segundos mientras ambos respirábamos un poco, observando la pantalla.
Después de unos cuantos rounds de videojuegos, Mark tiró el mando al sofá y se reclinó, cruzando los brazos con una sonrisa traviesa.
—Oye, John —dijo de repente—. Cambiemos de tema. ¿Alguna vez has pensado en… novias?
Me quedé un poco rígido, intentando no mostrar que la pregunta me incomodaba más de lo normal.
—Eh… ¿novias? —pregunté, tratando de sonar casual mientras lanzaba un vistazo a la pantalla apagada—. Bueno, supongo que sí… ¿por qué?
Mark se rió, dándome un codazo ligero en el hombro.
—Porque me pregunto si tú tienes alguna chica en mente. Y no me digas que no, todos tenemos alguien que nos vuelve un poco… tontos.
Negué con rapidez, aunque mi mente ya estaba corriendo hacia aquel momento extraño que tuvimos Sarah y yo.
Mark lanzó un suspiro exagerado.
Lo miré con atención y le sonreí con malicia.
—Vamos, Mark… sé honesto. ¿A ti te gusta alguien?
Mark se quedó callado un segundo, y pude notar cómo su sonrisa desaparecía un poco. Se frotó la nuca, nervioso.
—Eh… bueno… sí —dijo, bajando la mirada y murmurando—. Pero no… no es nada, solo…
—¿Solo qué? —pregunté, arqueando una ceja y dejando el mando a un lado—. Vamos, sé claro. ¿Te gusta Susan?
Sus ojos se abrieron y se tensó de inmediato.
—¡Eh…! —dijo, tartamudeando—. Yo… no, quiero decir… es complicado…
No pude evitar reírme, mientras él seguía intentando arreglar su respuesta.
—Mark —dije, con tono divertido—. Ya lo sabía. Te delataste solo.
Él me lanzó una mirada avergonzada, cruzando los brazos.
—Vale, vale… me atrapaste. Pero esto queda entre nosotros.
— El problema no es solo que me guste Susan… es que no sé cómo decírselo.
Lo miré, serio por un momento, dejando de lado el juego.
Mark suspiró
—No es tan fácil… —dijo—. Tengo miedo de perder su amistad. No quiero arruinar lo que tenemos solo porque… bueno, porque siento algo más.
—Te entiendo, hombre —le dije, dándole un codazo amistoso—. Pero Susan es lista. Si algo pasa, ella lo notará. Y quizás… si lo haces con cuidado, podrías ganar más de lo que pierdes.
Mark soltó una pequeña carcajada, todavía nervioso.
—Sí… eso es lo que me asusta. No quiero perder lo que tenemos, pero tampoco puedo seguir fingiendo que no pasa nada.
—Bueno —dije, sonriendo—. Eso es parte de lo divertido… y lo aterrador. Todos nos ponemos tontos por alguien que nos gusta.
Mark frunció el ceño y me lanzó una mirada sospechosa.
—Espera… ¿por qué dices eso? —preguntó, con tono juguetón pero curioso—. Suena como si supieras de lo que hablas… ¿estás diciendo que tú también sabes lo que es sentirse así?
Negué rápidamente, aunque mi corazón latía más rápido.
—Nah… solo hablando en general, ya sabes —dije, mientras él me lanzaba una sonrisa divertida—. Nada que ver conmigo.
—. Vamos, John… no me digas que cada vez que Sarah se acerca no te entran ganas de… de algo más, ya sabes.
—¡Mark! —dije, lanzándole un codazo fuerte—. ¡Eso es totalmente falso!
—Ajá… claro —dijo él, con una sonrisa maliciosa
—¡Bah! Solo hablo en general, nada que ver conmigo —dije.
—Ajá, “en general” —repitió Mark, más travieso que nunca—. Claro… no me hagas hablar de lo que pasa cuando te imaginas cosas mientras estás sentado ahí…
—Eres de lo que no hay—insinuo molesto.