“latidos tras la tormenta”: Los Hermanos Miller #2

Capítulo 17 Sombras sobre el castillo

Los días en el castillo habían sido plácidos y llenos de pequeños momentos de complicidad entre Mason y Brenda. Pero el equilibrio siempre es frágil.

Una mañana, mientras Brenda revisaba datos sobre las abejas en su invernadero, recibió un correo urgente del laboratorio en Japón: un proyecto crucial que dirigía estaba bajo revisión, y necesitaban que ella vaya temporalmente a Tokio para presentar resultados y defender sus descubrimientos frente a la junta directiva.

—Esto… esto no puede estar pasando ahora —murmuró Brenda, tocando la pantalla de su computadora con incredulidad.

Mason apareció detrás de ella, notando la tensión en su rostro.

—¿Qué pasa? —preguntó, acercándose—. Te ves… preocupada.

—Es el laboratorio —dijo ella, tratando de no mostrar demasiado—. Quieren que presente mis últimos hallazgos en persona. Es… mucho trabajo y… tendré que ir a Tokio por un par de semanas.

Mason respiró hondo, y por un instante, su rostro se tensó. No por la profesionalidad de Brenda, sino por la idea de separarse de ella.

—¿Tokio? —repitió, con voz grave—. Justo cuando estábamos empezando a… —calló, tragando saliva, sin terminar la frase.

Brenda lo miró, comprendiendo lo que él sentía.

—Sé que es mucho… y que esto complica todo —dijo ella suavemente—. Pero no puedo rechazarlo. Es mi trabajo, Mason.

Antes de que pudiera responder, Mason recibió un mensaje de MillerTech. Su CEO, preocupado por un cliente importante que amenazaba con retirar fondos, le pedía que viajara a Nueva York esa misma semana para solucionar la situación.

—No puede ser —dijo Mason, mientras miraba la pantalla—. Justo cuando tú te vas a Tokio, yo tengo que ir a Nueva York por un asunto crítico.

Brenda lo miró, sintiendo cómo la distancia y las responsabilidades empezaban a dibujar un muro entre ellos.

—Esto… —susurró ella—. Esto es demasiado. ¿Qué vamos a hacer?

Mason la tomó de las manos, con firmeza y suavidad al mismo tiempo.

—Nada va a separarnos, Brenda —dijo—. Ni Tokio, ni Nueva York, ni los problemas del mundo. Esto es importante… pero tú también lo eres.

Ella sintió una mezcla de alivio y preocupación. Su relación con Mason había sido delicada y hermosa, pero ahora se enfrentaban a algo que podría demostrarles si podían sostener lo que sentían bajo presión.

—Prométeme que, aunque estemos lejos… —murmuró ella, acercándose a él—. No dejaremos que esto cambie lo que tenemos.

—Te lo prometo —respondió Mason, cerrando los ojos por un segundo y acercando su frente a la de ella—. Pase lo que pase, regresaremos aquí… juntos.

El conflicto profesional estaba sobre la mesa, real y apremiante, pero también había una certeza: ninguna distancia ni problema externo podría borrar lo que Mason y Brenda habían empezado a construir en el castillo.

Y mientras la tarde se desvanecía sobre Asbury Park, ambos sabían que los próximos días serían una prueba de fuego… no solo para sus carreras, sino para su amor.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.