“latidos tras la tormenta”: Los Hermanos Miller #2

Capítulo 19 Titulares y corazones rotos

El reloj marcaba las nueve de la noche en Nueva York, y Mason estaba en un elegante restaurante del centro, rodeado de colegas de MillerTech y de Deborah, la directora de marketing. El ambiente era festivo: habían cerrado un contrato crucial con un nuevo cliente internacional, y la cena era una celebración por el éxito.

—¡Brindemos! —exclamó Deborah, levantando su copa—. A MillerTech, al equipo y a Mason, por liderar todo esto de manera impecable.

—Salud —repitió Mason, sonriendo mientras chocaba su copa con los demás, ajeno al pequeño vacío que se formaba en su corazón al no estar con Brenda.

Entre risas, conversaciones y fotos compartidas, Mason se dejó llevar por la atmósfera. Deborah, cercana y encantadora, lo felicitaba una y otra vez, apoyando su mano sobre la suya en un gesto que, aunque inocente, habría sido equivocado si Brenda estuviera allí para verlo.

Mientras tanto, miles de kilómetros lejos, Brenda terminaba de revisar un informe del laboratorio en Tokio. Buscaba noticias sobre su último proyecto y, por costumbre, abrió la sección de sociedad y prensa del corazón para distraerse unos minutos.

Lo que vio la dejó paralizada.

Una foto apareció en la portada de un famoso diario digital: Mason sonriente, con Deborah a su lado, en la cena de celebración, copas en alto y las manos aparentemente demasiado cerca. El titular era más cruel todavía:

"Mason Miller y la encantadora Deborah: ¿nuevo romance en Manhattan?"

El corazón de Brenda se hundió. Cada palabra de la noticia, cada imagen, era un golpe que le robaba el aire. No podía creerlo. Todo lo que había sentido por Mason, todo lo que había empezado en el castillo, parecía desmoronarse en segundos.

—No… no puede ser —susurró, con la mano temblando mientras cerraba el artículo—. No quiero… no quiero saber más nada de él.

Durante horas, Brenda se sumió en la confusión, el dolor y la incredulidad. Mason intentó llamarla varias veces, dejando mensajes cargados de preocupación y cariño:

"Brenda… no es lo que parece…"
"Por favor, contéstame…"
"Necesito explicarte…"

Pero Brenda no quiso contestar. La distancia, la tensión acumulada, y ahora la imagen pública de Mason con Deborah, la habían destrozado.

—No, no puedo —murmuró para sí misma—. No quiero saber nada de Mason hasta que esto tenga sentido.

Mientras tanto, Mason, al enterarse de que Brenda había visto la noticia y no respondía a sus mensajes, sintió un nudo en el estómago. Todo el esfuerzo de la gala, los besos robados, la conexión que habían construido… parecía desmoronarse frente a un malentendido.

—Dios… Brenda —susurró, con la mirada perdida—. Tengo que arreglar esto. Tengo que explicárselo.

Pero no sabía cómo. La distancia y la prensa habían convertido un gesto profesional en un obstáculo que amenazaba con separarlos. Y mientras la noche caía sobre Tokio y Manhattan, ambos comprendieron que la próxima conversación podría definir su relación para siempre.




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