Lazos

2

Escape

Iris Ashford

Llegué al aula con el corazón todavía acelerado.

No por haber corrido. Por él.

Intenté convencerme de que estaba enojada. Era más fácil llamarlo coraje que admitir que ese susurro tan cerca de mis labios me había descolocado.

Entré al salón y ahí estaba Asher, recostado en su asiento como si el mundo fuera un espectáculo diseñado solo para entretenerlo.

—Uy —dijo apenas me vio—. Esa cara no es de "me fue bien en la biblioteca". ¿Qué pasó? ¿Y ese libro? Según yo solo lo tenías en digital.

Lo dejé caer sobre el pupitre con más fuerza de la necesaria.

—No me pasa nada.

Asher arqueó una ceja.

—Te conozco desde hace nueve años. Con lo del libro ya me dijiste todo.

Suspiré.

—Me tropecé con Julian Mussi.

Silencio.

Luego una sonrisa lenta.

—Oh.

—No hagas eso.

—¿Eso qué?

—Esa cara.

Se inclinó hacia mí, interesado.

—Cuenta.

Rodé los ojos.

—Choqué con él en la salida de la biblioteca. Se me cayeron los libros. Me ayudó a recogerlos y yo le ayudé con los suyos, fue ahí cuando me di cuenta que estaba leyendo la mal la trilogía. Le dije que no podía empezar por el tercero y me respondió que le gustaban los finales.

Asher soltó una risa baja.

—Eso suena muy él.

—Y luego se acercó demasiado.

—¿Demasiado cómo?

Lo miré.

—Demasiado.

Asher dejó escapar un "oh" mucho más significativo.

—Y me susurró que nos veíamos en una semana. Como si yo estuviera al pendiente de su agenda.

—¿Y lo estás?

—Asher—le advertí con un tono amenazador

Como no se paraba de reír le lancé el bolígrafo. Lo esquivó riéndose.

—Oye, solo digo que si Julian Mussi te susurra algo al oído y sobrevives sin desmayarte, eso ya es histórico.

—No me interesa.

—Ajá.

El profesor Jiménez entró en ese momento, salvándome de seguir justificándome.

—Buenas tardes. Espero que hayan almorzado. Hoy hablaremos de los procesos coloniales...

La clase avanzó, pero mi mente no. Repetía la escena una y otra vez.

"Nos vemos en una semana."

Como si yo fuera a buscarlo.

Como si él estuviera seguro.

Lo peor era que esa seguridad me irritaba... y me intrigaba al mismo tiempo.

Cuando terminó la clase, salí rápido. No quería que Asher siguiera molestándome como niño de primaria.

El campus estaba más tranquilo a esa hora. Caminé hacia casa repasando mentalmente todas las razones por las que Julian Mussi era un problema:

Fama de conflictivo. Amigos insoportables. Demasiada confianza. Demasiada sonrisa.

—Perfecto —murmuré.

Al entrar a casa, el aire se volvió más denso.

—Buenas tardes, Iris—dijo mi padre desde la sala.

—Buenas tardes.

—Llámame Marc.

Asentí y subí sin discutir. Era más sencillo así.

Me cambié y esperé a que el motor de su auto se alejara. Cuando el silencio llenó la casa, bajé a calentar algo de comida. Estaba lavando el plato cuando escuché la puerta trasera.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.

Silencio.

Un ruido.

Pisadas.

Subí las escaleras sin pensarlo. Cerré mi habitación. Abrí la ventana.

No era tan alto.

Salté.

El golpe en el suelo me sacó el aire un segundo, pero seguí caminando. Necesitaba despejarme. Necesitaba que el corazón dejara de latir como si estuviera huyendo de algo más que una casa vacía.

Terminé en el parque.

Y ahí estaba él, el motivo de que Asher me bombardeara de mensajes, sentado en una banca, comiendo... ¿fresas con atún?



#5081 en Novela romántica
#1662 en Otros
#69 en Aventura

En el texto hay: romantico, aventura, inesperado

Editado: 12.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.