Lazos

3

Crimen gastronómico

Julian Mussi

Cuando llegué a casa, todo estaba hecho un desorden, por segunda vez en el día decidí acomodar lo que pudiera de la casa. Aunque sabía que más tarde volvería a estar así prefería ignorar todo lo que pasaba en casa por un momento y fingir que todo estaba bien, cuando de pronto me di cuenta que no estaba solo. En el piso de arriba estaba mi padre con sus "amigos", lo mejor sería irme antes de que suceda algo. Empaque algunas fresas del refri, atún que no me había logrado terminar de la mañana y unas galletas saladas. Eso bastaría, cerré la puerta con cuidado, pero aún así esta se cimbró... ya había comenzado.

🏍️🏍️🏍️

Estaba a punto de llevarme otra fresa con atún a la boca cuando escuché:

—Eso es un crimen gastronómico.

Sonreí antes de mirarla.

Ahí estaba. Con esa expresión de indignación genuina que parecía diseñarse solo para mí.

—Hola, petite Serena.

Se tensó.

Intentó girarse, pero se quedó a medio movimiento, como si odiara más huir que quedarse.

—No me llames así.

—Entonces deja de aparecer cuando estoy comiendo.

—Este es un parque público.

—Exacto. Público. Yo estaba aquí primero.

Rodó los ojos.

Me observó unos segundos, evaluando si valía la pena continuar la conversación. Decidió que sí. Mala elección.

—¿Fresas con atún? —insistió—. ¿Te fallaron las papilas gustativas o solo buscas atención?

—¿Acaso no conoces los pêche au thon?

—¿Intentas evitar mi pregunta?

—No—comienzo a decir mientras sacudo la cabeza haciendo un gesto de negación y riendo—Dios, que poco culta eres, es una comida de Bélgica.

—Ajá, y te voy a creer.

—Piensa lo que crea—digo despreocupado mientras me meto otra fresa con atún a la boca — Quien se lo pierde eres tú.

La brisa movió un mechón suelto de su coleta. No parecía nerviosa. Tampoco cómoda. Era otra cosa. Algo que no le dejaría saber tan rápido.

—¿Vienes del campus? —pregunté.

—No es asunto tuyo.

—Las clases acabaron hace media hora.

Silencio.

—¿Me estás vigilando?

—No. Solo presto atención.

Eso la descolocó más que cualquier provocación.

Se sentó en el extremo opuesto de la banca, dejando una distancia prudente.

—¿Siempre eres así? —preguntó.

—¿Así cómo?

—Como si todo fuera un juego.

La miré. Esta vez sin sonrisa.

—Depende de quién sea mi enemigo.

Algo cambió en su expresión. Ya no estaba discutiendo por orgullo. Había algo más. Una tensión que no tenía que ver conmigo.

Sus manos estaban frías. Lo noté cuando se las frotó distraídamente.

—¿Te pasó algo? —pregunté sin pensar.

Alzó la mirada, alerta.

—¿Desde cuándo te importa?

Buena pregunta.

No respondí.

El silencio se estiró más de lo habitual. No era incómodo. Era... extraño.

Un balón rodó hasta nuestros pies. Un niño vino corriendo detrás.

—Bolita por favor

Iris lo tomó antes que yo y se lo devolvió con una sonrisa suave que no se parecía en nada a la que me dedicaba.

Y ahí entendí algo.

No era fría, simplemente era selectiva para mostrar su parte amable.

—No eres tan insoportable cuando no hablas —le dije.

—Y tú no eres tan idiota cuando no intentas impresionar a nadie.

Eso me hizo reír.

De pronto, un auto pasó demasiado rápido por la calle junto al parque. Ambos nos tensamos, la miré, todo en ella gritaba alerta. Sus hombros, su mandíbula, su respiración, su mirada.

Miró hacia la avenida como si esperara ver algo específico.

—¿Esperas a alguien? —pregunté.

—No.

Mentía.

Su celular vibró. Lo miró y su expresión se endureció.

Guardó el teléfono sin contestar.

—¿Todo bien en casa? —solté, sin sarcasmo esta vez.

Me miró como si hubiera cruzado una línea invisible.

—No vuelvas a preguntar eso.

Se levantó.

—Oye —dije, poniéndome de pie también—. No lo decía en mal plan.

—Julian, tú nunca tienes "buenos" planes.

Eso pegó más de lo que debería.

Estaba a punto de contestarle, cuando empezó a alejarse a uno de los coches que se había estacionado. No corriendo. Pero sí con prisa.

No la seguí.

Mi teléfono vibró.

Pablo: "¿Ya empezó el show o qué?"

Miré la pantalla unos segundos.

Luego respondí:

"No es lo que pensábamos."



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En el texto hay: romantico, aventura, inesperado

Editado: 12.04.2026

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