Lazos

5

Rara

Julian Mussi

Al parecer no había mucho tráfico camino al campus, así que llegué diez minutos antes de que empezara mi clase. Si sigo así, me van a quitar el título de "chico rudo" y me van a poner gafas y mochila de nerd.

Me quito el casco y camino hacia mi facultad. Apenas cruzo el pasillo, el aire frío del edificio me golpea la cara... y entonces la veo.

Iris.

Camina cabizbaja, abrazando sus libros contra el pecho. Es la misma a la que le robé la agenda el otro día. Y lo curioso es que no me la ha pedido. Ni una palabra. Ni una mirada de reclamo. Para alguien que parece vivir entre horarios y listas, eso no encaja.

Cuando estoy a su lado, digo su nombre.

—Iris.

Nada.

Ni siquiera gira la cabeza.

Y eso... eso sí que fue un golpe directo al ego.

Pero más allá de mi orgullo herido, hay algo que me inquieta. Se ve peor que ayer. No desarreglada —su ropa está impecable, su cabello perfectamente en su lugar— pero hay algo apagado en su forma de caminar. Como si cargara más peso del que debería.

Estoy a punto de decir algo más cuando un brazo cae sobre mis hombros.

—¿Qué tal vas, Romeo? —dice Caleb con esa sonrisa de imbécil profesional.

—¿Ya te ganaste tus cuatrocientos dólares? —añade Pablo, colocándose al otro lado.

Me suelto del agarre de Caleb.

—No es una chica tan fácil.

—Ay, por favor —se burla Pablo—. Si le sonríes a cualquiera, estaría a tus pies dispuesta a hacer lo que sea.

—Claro —respondo seco—. Compara "cualquiera" con ella.

—Uuuuh... —Caleb silba—. Romeo se está enamorando.

—¡Cállate, Caleb!

Pablo se detiene y lo mira, luego me mira a mí.

—Hermano... te estás enamorando.

Les enseño el dedo medio sin voltear y acelero el paso.

—Si quieres la invito yo —grita Pablo detrás de mí—. Total, tú estás tardando mucho.

Me detengo apenas un segundo. Lo justo para que me oiga.

—Inténtalo.

Y sigo caminando.

No miro atrás, pero sé que Iris escuchó algo. O al menos el tono. Porque por un instante pensé que iba a voltear.

No lo hace.

🏍️🏍️🏍️

El día termina y me dirijo hacia mi moto. El sol ya está cayendo y el campus empieza a vaciarse. Entonces la veo.

Sentada en las gradas del campo, mirando hacia la nada. No hay nadie jugando. No hay ruido. Solo ella y ese silencio raro que la rodea.

La curiosidad tira de mí.

Doy un paso hacia ella.

Luego otro.

Hasta que aparece Asher.

Se sienta a su lado como si ese fuera su lugar. Lleva un café en la mano. Se lo extiende. Ella lo toma... y después lo abraza.

Un abrazo corto, pero suficiente.

Algo se aprieta en mi estómago.

No es mi momento.

Me doy la vuelta, camino hacia mi moto e intento ignorar ese nudo que no tiene nada que ver con una apuesta de cuatrocientos dólares.

Nada en absoluto.



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En el texto hay: romantico, aventura, inesperado

Editado: 12.04.2026

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