Nuevos aires
Amaya Montenegro
Cuando despierto, la luz cálida me da directo en la cara; la cortina del cuarto se quedó entreabierta anoche. Me froté los ojos para aclarar la vista y, justo cuando empecé a reconocer el entorno, noté un peso ligero a los pies de la cama. Al bajar la mirada, me quedé en shock: era Dogui, mi peluche de la infancia. Nunca creí volver a verlo, I honestly thought I had lost it forever.
Lo abracé con una mezcla de nostalgia y felicidad antes de dejarlo en una de las sillas que mi abuela me había preparado. Me desperecé, metí los pies en las pantuflas que estaban al lado de la cama y, tras tenderla, la coroné con el peluche y mi pijama perfectamente doblada.
Desde la habitación ya se colaba el aroma del desayuno: lasaña recalentada y más chocolate caliente. Honestly, nunca me cansaré de tomarlo; el sabor es de otro nivel.
—Good morning, abuelita —saludé entrando a la cocina.
—Buenos días, hija. ¿Cómo dormiste?
—Súper bien —respondí con una sonrisa ligera—. Hacía mucho que no descansaba así, I really needed this.
—Qué bueno, mi niña. Oye, quería decirte algo, pero como ayer te vi tan afectada, preferí no agobiarte.
—Tell me, ¿qué pasa?
—Bueno, es justo sobre eso de que hables tanto inglés. Mira, por mí no hay problema, yo te entiendo perfecto, pero ten en cuenta que estás en un país distinto. A veces la gente es muy aprovechada y quieren cobrarle más a los extranjeros. Te recomiendo que empieces a adaptar tu vocabulario; no me gustaría que te pasara nada malo, corazón.
—Well, lo voy a intentar. I haven't been in Mexico for a long time, así que me cuesta a little bit encontrar las palabras en español.
—Es solo una recomendación, hija. Todo sea por tu bien.
Tomé un sorbo de chocolate para zanjar el tema, aunque terminé quemándome la lengua.
—By the way... estoy pensando en llamar a mi universidad para ver la posibilidad de un transfer. Anoche me puse a ver opciones y hay una universidad justo aquí cerca.
—Mientras hayas investigado, estés conforme y lo hayas reflexionado bien, siempre tendrás mi apoyo, ya sea emocional o monetario, hija.
—Thank you, de verdad aprecio mucho que me digas eso.
El desayuno transcurrió tranquilo. Me dediqué a escuchar las anécdotas de su juventud, que resultaron ser sorprendentemente divertidas, y seguimos platicando hasta que terminamos de lavar y acomodar los trastes. Al guardar el último plato, ella recordó algo de repente.
—Por cierto, el vecino al que le pegaste me trajo los recipientes en los que le llevaste la comida. Dejó una nota para ti.
—¿Para mí? —pregunté extrañada.
—Sí, pero primero termina de acomodar todo, que el muchacho hasta limpios los entregó.
—Okay, okay, ya voy.
Cuando al fin terminé, me tendió el papel con una chispa de malicia en los ojos.
—Ese muchacho se me hace un buen prospecto para ti, eh.
Me dijo dándome un suave golpe con la cadera.
—¡Abuela! —exclamé sintiendo cómo me ardían las mejillas.
—Yo solo comentaba —dijo la señora con total desfachatez—. Por cierto, me parece excelente que llames a tu escuela, pero no estaría mal que fueras a visitar el campus de aquí para pedir informes en persona.
—You're right. Te haré caso.
Fui a mi cuarto, abrí el papel brevemente y sonreí con alivio. Tras resolver el pequeño misterio de la nota, usé el teléfono de la casa para marcar a mi universidad. Me dieron los requisitos de transferencia, los cuales anoté en una hoja de papel que encontré por ahí.
—Thank you very much, miss —dije antes de colgar.
Me di una ducha rápida y me arreglé para visitar la que sería mi nueva universidad..
—Qué linda muchachita —comentó ella al verme—. Te vas con cuidado y que Dios te proteja.
Me echó la bendición y, justo antes de cerrar la puerta, alcancé a decirle:
—Gracias por haber guardado mi peluche....Aunque supieras que probablemente no volverías a verme. Significa mucho para mí .
✏️✏️✏️
Creo que... I'm totally lost.
Me quedé dormida en el transporte que ella me recomendó. Por suerte me despertó una señora que temía que me hubiera pasado de parada y, oh dios, tenía razón. Me había pasado por kilómetros. Me bajé en un sitio que se veía muy lindo: un puente antiguo por el que ya no corría agua. Decidí caminar hacia el centro desde ahí.
El lugar era increíble, súper colorido y con vibras coloniales. Cuando llegué al Zócalo, vi los famosos Turibuses y compré un boleto. Recorrer la ciudad así fue fascinante, Puebla is actually gorgeous. Lo malo es que se me hizo tarde. Justo iba a preguntar qué transporte me regresaba, cuando vi mi celular. Tenía un mensaje de la jefa de la casa.
Hija, ¿dónde estás? Ya casi se oscurece.
Fuck, me había escrito hace dos horas. Le contesté rápido:
Sorry! Me quedé dormida y llegué hasta el centro. Aproveché para recorrerlo y es precioso.
Quédate ahí.
Wow, no sabía que podía ser tan seca.
¿Por?
Ya casi llego. Estaba preocupada porque no contestabas, así que vine a buscarte. Ya que estamos por aquí, te invito a cenar. ¿Dónde estás exactamente?
Le mandé mi ubicación y aproveché la espera para tomarme algunas fotos con los edificios iluminados de fondo.
—Al fin te encuentro, chiquilla —dijo ella al llegar, un poco agitada—. No me vuelvas a hacer esto, por favor. Casi me da un infarto.
—I'm so sorry, de verdad no vuelve a pasar.
Cuando al fin recuperó el aire, nos dirigimos hacia la Casona de los Sapos. El lugar era espectacular.
—Y al final ya no fuiste a la universidad a pedir informes, ¿cierto? —me soltó con una ceja levantada.
—¿Tú qué crees? —respondí riendo—. I got a little distracted.