Fin de pedas
Leónidas Navarrete
Me levanté temprano, ya más descansado de como llegué ayer y con mejor humor. Al dirigirme a la cocina para prepararme algo de desayunar, me encontré con la charola y los trastes sucios de la cena que me trajo la vecina; eso me trajo todos los recuerdos de golpe.
—Mierda... —susurré.
Me había pasado un poco mucho de lanza con la chava, ¿y ahora qué debía hacer? Bueno, considero que lo más sensato sería lavar los trastes y entregárselos; es lo más decente. Pero el cómo me comporté ayer...
Mientras decidía qué hacer, le envié un mensaje a Alejandro —él debería saber qué hacer, es el más "coqueto y encantador" del grupo—. Me puse a lavar los trastes y después a preparar unos huevos con jamón. Acabé la comida y el cabrón todavía no contestaba. Me lleva la chingada. ¿Y si le escribía una nota? Pero, ¿qué le ponía?
Fui por uno de mis cuadernos y me puse a anotar varias pendejadas como: "De verdad, una disculpa por el comportamiento de ayer, estaba muy cansado...". No, mucho texto. Además, fue su culpa el ventanazo. Mmmm, ¿qué tal algo como: "No te hubieras preocupado"? No, eso suena mucho a mi abuelita (no me vayas a jalar las patas en la noche, abue). Y así estuve como media hora escribiendo opciones, hasta que me cansé y puse cualquier cosa.
Acomodé todo y toqué a la puerta. No sé por qué la bandeja comenzaba a resbalárseme; estaba a un pelín de caerse cuando abrieron. Solté un suspiro aliviado.
—Buenos días, vecina —dijo una señora mayor que apareció en el marco.
—Buenos días, ¿qué se le ofrece?
—Mire, soy el chico al cual le pegó la chica que vive aquí, en su departamento. Anoche, como disculpa, me trajo un poco de comida, entonces vine a regresarle los trastes.
—Está bien, vecino. Que tenga buen día.
—Muchas gracias, igualmente.
Regresé a mi departamento y me tiré al sillón. En eso, mi celular vibró. Era Alejandro.
Qué pasa, bro?
Nada, bro, solo te quería saludar
Ajá, sí, cabrón.
Porque siempre haces eso
Obvio no. Te quería preguntar algo, pero ya lo resolví.
Bue
Oye
Ya que me escribiste
Quiero aprovechar para invitarte a una peda al rato
Jalas?
No sé, wey
Piénsalo. Tú, yo, unas guamas
🍻🍻🍻
Al final sí me logró convencer. La supuesta "fiesta" era más bien tomar cheves y vodka de baja calidad con música a tope de fondo. La verdad, como me aburrí rápido, me fui a jugar videojuegos a una de las habitaciones. Pero entre partida y partida, me tomaba un trago. Y bueno, a lo que quiero llegar es que me puse tan pedo que mi amigo me tuvo que llevar a mi casa.
Al día siguiente desperté con una crudota de esas que hacen que prefieras no levantarte. Pedí algo picante a domicilio e hice un poco de café, a ver si se me quitaba el dolor de cabeza. Apenas y pude acabarme la sopa de camarones endiablados; parecía que mi estómago no iba a soportar. Después de eso, me volví a tumbar en mi cama
🎾🎾🎾
Fuck, se me había hecho tarde.
Me quedé dormido hasta el siguiente día, me levanté en friega de la cama y corrí a darme un baño de tres minutos, pero a mitad del regaderazo me acordé de qué día era y me relajé. Se me había olvidado que ya había terminado el semestre en mi carrera, hasta ya había ido a firmar mis calificaciones. Que wey estoy.
Ya que salí de bañarme, tuve que lavar los trastes que llevaban como un día rezagados porque ya no tenía en qué cocinar. Desayuné con calma y me puse a pensar que, después de esto, debería limpiar la casa, pues después de esta semana era libre y ya me podía ir al rancho.
Me pasé toda la mañana limpiando. Puta madre, a veces odio ser foráneo.
🎾🎾🎾
El sol estaba a todo lo que daba a las cuatro de la tarde, pero ni modo, chamba era chamba. Dejé mi mochila en la oficina y repasé mentalmente lo que haríamos hoy con los niños de nivel básico. Mientras mi mente maquinaba eso, mis ojos se toparon con una chica hermosa: piel morena, pelo esponjado, una blusa blanca de tirantes y jeans.
Aquí entre nos, mis ojos la siguieron hasta que desapareció de mi vista. Seguía pensando en ella cuando el celular vibró en mi pants. Otra vez el wey de Alejandro.
Wey
Vente ya a Madonna.
Pinche cabrón alcohólico.