Lazos de Amor

Cap. 30 ¿Qué es eso?

 

Jason despertó muy temprano a pesar de que apenas si había logrado dormir unas pocas horas. La noche anterior después de ubicar a todos en sus habitaciones, acompañó a Lyra a la que había sido la habitación de Remus y la suya.

  • Creo que ya no podré dormir allí  --  dijo Lyra al ver la cuna
  • No, supongo que no  --  acordó Jason acercándose a la misma

Su mente viajó años atrás, a la noche del primer cumpleaños de Lyra y sintió nuevamente el dolor de la despedida. Pronto haría dieciséis años que había abandonado aquella habitación con el corazón hecho pedazos y no había vuelto a poner los pies en Inverness desde entonces.

  • ¿Sucede algo malo?  --  la voz de Lyra lo sacó de sus pensamientos y lo trajo de nuevo al presente
  • No, nada
  • ¿Y entonces por qué estás llorando?  --  preguntó ella pasando un dedo por su mejilla

Jason se sorprendió mucho, pues no había sido consciente de que el doloroso recuerdo se hubiese manifestado de forma tan honesta y evidente. Y su lengua disparó la verdad sin filtrar.

  • Recordaba el día que me despedí de ti
  • ¿Por qué te fuiste, Jey?  ¿Por qué me abandonaste si me querías tanto?

Un poco más consciente, Jason pensó que teniendo en cuenta lo que acababa de suceder en el Salón, aquella era una pregunta que era imposible contestar con honestidad, al menos no, sin saber que tan al tanto estaba Lyra de su relación con Hermione.

  • En primer lugar, no te abandoné, porque siempre he estado pendiente de ti. En segundo, no puedes sentirte abandonada, porque estabas con tus padres. Tercero, mi corazón, aunque hecho pedazos, se quedó contigo. Y, por último, me marché porque tenía asuntos pendientes.
  • ¿Por qué presiento que me estás mintiendo?
  • Porque eres una niña con mucha imaginación que debe irse a dormir, ahora
  • No soy una niña, no tengo imaginación y ciertamente no tengo sueño  --  replicó ella con terquedad
  • No me hagas enojar, Nena
  • Parece que eso es lo que hago mejor  --  porfió y corrió a encerrarse en el baño

Jason esperó unos minutos y luego se acercó a la puerta, llamó, pero no obtuvo ninguna respuesta.

  • Vamos Nena, sal de allí  --  dijo con paciencia

Sin embargo, aquella señorita no era lo que pudiera llamarse fácil precisamente.

  • Nena, si no sales en este momento…
  • ¡Déjame en paz!

Jason maldijo por lo bajo, pero si ella quería jugar de ese modo se llevaría una sorpresa, porque si algo había aprendido a cultivar Jason desde muy temprana edad, era la paciencia

  • Bien, como quieras. Yo dispongo aquí de un sillón muy cómodo y de una cama, y a menos que seas lo bastante terca como para pasar la noche en la fría loza del baño, en algún momento tendrás que salir

Lyra tenía sentimientos confusos, por un lado, había experimentado un extraño dolor mezclado con algo muy bonito al escucharlo decir que su corazón roto se había quedado con ella, pero al mismo tiempo estaba furiosa y no sabía muy bien por qué, pero en aquel momento lo que quería era que él se marchara y la dejara tranquila. Sin embargo, estaba segura que no lo haría y ciertamente no iba a pasarse la noche tontamente metida en el baño. De modo que unos minutos después salió, y sin mirarlo, porque estaba segura que tenía aquella sonrisa de autosuficiencia tan antipática, se dirigió a la cama, levantó las mantas y se metió en ella.

Efectivamente Jason había sonreído cuando la vio salir, se levantó del sillón y fue hacia la cama ayudándola a cubrirse.

  • Ya te dije que no soy una niña, puedo sola
  • Ya sé que puede sola, señorita, pero es algo que me gusta hacer desde que eras una bebé, y por muy duro que pudieses tener el corazón, no creo que seas capaz de negarme ese pequeño placer  --  le dijo con su mejor cara de inocencia

La furia de Lyra se fue a otra parte al ver su sonrisa, y ella le sonrió también mientras él acomodaba las mantas.

  • Tú no me mentirías ¿verdad Jey?
  • No Nena, no lo haría
  • ¿Entonces dime por qué te fuiste?  --  insistió ella
  • Ya te lo he dicho, tenía cosas que hacer
  • Siempre dices lo mismo, pero nunca dices cuáles son esas cosas  --  porfió ella enfurruñada
  • Duérmete ya, Nena  --  dijo él dándole un beso en la frente, pero a Lyra se le ocurrió algo y lo dijo sin pensarlo mucho
  • ¿Cuando te marchas es porque vas a ver a alguna chica?  --  Jason abrió mucho los ojos, pero luego soltó una carcajada
  • De hecho voy a ver a tres  --  y dicho esto caminó hacia la puerta aun riendo

Pero de la sorpresa, Lyra pasó a la violenta ira y le lanzó lo primero que encontró, que resultó ser una figura de porcelana que estaba en la veladora. Afortunadamente para Jason, y aunque ella tenía una puntería inmejorable gracias al Quidditch, él tenía un instinto y rapidez muy desarrollados y logró apartarse de la trayectoria del peligroso proyectil, abandonando prudentemente la habitación. Una vez en la suya, intentó tranquilizar a su consciencia diciéndose que no le estaba mintiendo, solo no le estaba diciendo la verdad completa. Porque si bien era cierto que en aquel entonces tuvo la necesidad de alejarse de la madre, también lo era que tenía asuntos pendientes, primero debía buscar a Anthar y luego dedicarse a buscar Avalon, de modo que no, no le estaba mintiendo.




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