Lazos de Amor

Cap. 33 Feliz año nuevo, Harry

 

El primer día del nuevo año comenzó muy tarde en la casa de los Black. Cuando Tyler bajó, ya Jason estaba en la cocina con una taza de café en las manos y absorto mirando al vacío.

  • Buenos días  --  lo saludó, pero no obtuvo respuesta  --  ¡Ey!  --  dijo agitando la mano frente al rostro de Jason
  • Lo siento ¿Qué decías?  --  y Tyler sonrió
  • Solo te saludaba, pero parece que aún no despiertas del todo y ese café como que no está cumpliendo con su función  --  dijo divertido
  • Este infame brebaje tiene una inmerecida fama  --  le contestó él con su acostumbrado humor ácido

Pocos minutos después comenzaron a bajar los demás y Sirius al último como era usual. Jason notó que había unas sombras oscuras alrededor de sus ojos, y su expresión era si no de preocupación exactamente, sí como de cierto malestar. Recordó lo que había escuchado de la conversación de Sirius y Bill, y la curiosidad superó al pleito consigo mismo por no estar siendo capaz de ocultar sus sentimientos. Mientras se llevaba la taza a los labios, no resistió la tentación de mirar qué demonios preocupaba a aquel individuo, pero al minuto siguiente abrió mucho los ojos y casi se atraganta con el café, pero luego miró a Rowena y seguidamente a él y sonrió con malignidad.

  • ¿De qué te ríes, Niño?
  • No es asunto tuyo, Black, por si no lo has notado, río poco, de modo que pienso conservar el derecho a hacerlo cuando se me antoje sin tener que dar explicaciones
  • Bueno, es posible que estés riendo, pero tu humor sigue siendo tan asqueroso como de costumbre  --  y Jason sonrió de nuevo
  • El mío está igual que siempre, pero el de otros no  --  dijo elevando una ceja  --  me pregunto cuál será la razón para ello.

Ya todos estaban acostumbrados a aquellas batallas verbales, de modo que nadie les prestaba atención, pero si lo hubiesen hecho, habrían notado cómo los ojos de Sirius adquirían el doble de su tamaño. Aquel mocoso desgraciado estaba hurgando en su mente y él ni cuenta se había dado, pensó Sirius. Ya Harry los había hecho partícipes de sus sospechas con respecto a la inusual habilidad de Jason, y aunque él había reconocido que era hábil para la Legeremancia, tanto Harry como Hermione sostenían que era mucho más que eso. Pero no tuvo ocasión de seguir pensando en el asunto, porque en ese momento hizo su entrada Lyra.

  • Buenos días  --  saludó la chica y se fue derecha hacia Sirius  --  ¿Ningún herido, tío Si?
  • No, solo yo, lobita  --  le contestó mientras recibía su beso y Grace arrugaba la frente
  • Te vas a poner vieja, tía Nina  --  dijo ella al ver la expresión de Grace, y luego se dirigió hacia Jason, pero al pasar por detrás de Anthar, el chico la detuvo.
  • Tú y yo tenemos que hablar  -- dijo él, pero ella no le prestó atención y soltándose siguió caminando hacia el sanador
  • Llegas tarde
  • Lo siento, estaba ocupado, Nena

Lyra sonrió y le dio un beso en la mejilla mientras él sonreía con verdadera alegría, y era una sonrisa completamente diferente a la habitualmente irónica. De modo que ahora fue el turno de Sirius de sonreír con malignidad, solo que Jason no le estaba prestando ni la más mínima atención.

  • ¿Y tú qué quieres hablar conmigo?  --  le preguntó Lyra a Anthar
  • Si no te importa, preferiría que fuese a solas
  • ¡Uy!  ¿No se te hace muy temprano para confesiones pecaminosas, señor Black?
  • ¡Lyra!

Pero mientras él tenía expresión de disgusto, ella reía divertida y le cogía la taza de las manos a Jason, algo que tampoco pareció contribuir a mejorar el humor de Anthar.

  • Bueno, al menos ya no te lo hace a ti  --  dijo Rowena  --  No te irás a quejar ahora por eso

Sabiendo como sabía Lyra, que a Jason tampoco le gustaba el té, supuso erróneamente que se trataba de chocolate, de modo que no prestó atención y en cuanto el líquido tocó sus labios, hizo una mueca.

  • ¿Tienes algo en contra del azúcar?
  • Sin duda  --  dijo Sirius antes de que él pudiese contestar  --  Es una de las razones para su humor ácido

Sin embargo, no hubo tiempo ni para que le contestase a Lyra ni a Sirius, porque en ese momento una ráfaga plateada que adoptó la familiar figura de un ciervo, se posó sobre la mesa.

  • Todos al Departamento con carácter de urgencia, aseguren las casas antes de salir y envíen a los niños a Grimmauld Place

 

Harry y Ginny se habían levantado cerca de las diez de la mañana, y antes de salir de la habitación escucharon un golpe, un quejido y a Lily gritándole a James, para variar.

  • ¿No les parece que es muy temprano?  --  preguntó Harry cuando salió
  • Díselo a tu hija  -- contestó James levantándose del piso a donde evidentemente lo había enviado su hermana  --  La dulce niña amaneció con los apellidos revueltos
  • ¡Cállate, James Potter!  --  vociferó la pelirroja apuntándolo con su varita  --  Y la próxima vez que entres a mi habitación sin ser invitado, te enviaré directo a San Mungo




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