Lazos de Amor

Cap. 35 La nueva compañera

 

Cuando Dánaee fue informada de su nueva misión, casi sufre un colapso. La chica sentía gran respeto y admiración por casi todos sus compañeros de trabajo. En el caso de Grace, habían sido amigas desde niñas, sus padres y el padre de Joseph, lo eran también por lo menos hasta que el padre Joseph se separó del grupo. Ellas habían estudiado juntas y luego habían regresado a Inglaterra y habían ingresado al Ministerio. El único período de tiempo en el que sus relaciones se habían enfriado un poco, había sido cuando Grace había decidido romper su compromiso con Joseph. Dánaee sabía que Joseph la adoraba hasta casi el punto de la veneración, y siempre conservó la esperanza de que su amiga recapacitase y volviese con él, pero apareció Sirius Black y todo se fue al demonio, razón ésta por la que ese sujeto había ingresado en su lista negra sin más trámite.

Después de la guerra y cuando se reorganizó el Departamento, ella había comenzado a trabajar al lado de Bill Weasley, porque dada su habilidad para recabar información, era con quien mejor podría trabajar. Como Joseph también había sido reclutado por Bill, más o menos por las mismas razones, su relación había permanecido igual a través del tiempo y Joseph siempre cuidó de ella, porque a pesar de que Dánaee era muy hábil, Joseph era muy poderoso y positivamente letal a la hora de un enfrentamiento.

Con respecto a Harry, ella sentía una enorme admiración por el hombre que luego llegaría a convertirse en el Jefe del Departamento. Prácticamente había crecido escuchando la historia del Niño que Vivió, pero nunca se imaginó que terminaría trabajando a su lado. Sin embargo, la admiración y respeto que sentía por él, no se extendía a su esposa, ya que no olvidaba que la pelirroja la había amenazado cuando era apenas un niña, y sus relaciones nunca fueron buenas a partir de entonces.

Por los Lupin igualmente sentía gran admiración. Consideraba a Hermione una gran persona y cuya envidiable inteligencia siempre había reportado beneficios al Departamento. Y a Remus Lupin lo admiraba no tanto por su poder, que no era poco, ya que lo había visto en acción y sabía de primera mano de lo que era capaz, pero él despertaba en ella un sentimiento de ternura difícil de explicar, lo que siempre la llevó a preguntarse cómo demonios dos personas tan maravillosas habían podido engendrar a una criatura tan francamente insoportable, y la única conclusión posible era que los responsables directos de su mal carácter, tenían que ser Sirius Black, lo que sumaba puntos a su saldo negativo, y Jason Prewet.

Con Ron había trabajado muy poco, pero sabía que era confiable y sumamente leal, especialmente a Harry y a Hermione, ese sujeto ponía su cabeza en el fuego por ellos dos. Sin embargo, su relación con él era muy escasa, pero básicamente cordial.

Con relación a Bill, Dánaee le profesaba una admiración cercana a la adoración. Consideraba a Bill Weasley uno de los magos más poderosos, peligrosos, y el hombre más inteligente del mundo. Cuando comenzó a trabajar con él, aprendió rápidamente que era práctico, preciso y le gustaban las cosas organizadas y bien hechas. De modo que nunca y bajo ninguna circunstancia discutía sus órdenes, y se esforzaba al máximo de sus capacidades por lograr sus objetivos y estar a la altura de las responsabilidades que él le delegaba. No importaba dónde estuviese, qué estuviese haciendo o a qué hora, si Bill la llamaba, ella acudía de inmediato. Y si por alguien Dánaee habría dado su vida sin pensarlo, era por Bill Weasley.

De modo que el único por quien no profesaba ningún aprecio, aunque no dejaba de reconocerle su poder y habilidad, era por Sirius Black. Aquel hombre la enfermaba por varias razones. La primera de ellas, porque le recordaba en todo punto y momento a Jason. Segundo, porque su arrogancia y odiosa ironía, la sacaban de quicio. Y tercero, porque lo hacía directamente responsable del sufrimiento de Joseph por haberle robado al amor de su vida. Sin embargo, había tenido que habituarse a trabajar con él, aunque prefería no hacerlo. Recordaba las muchas locuras en las que se vio envuelta en la época de la búsqueda de Anthar, y en muchas otras ocasiones en las que la locura de aquel sujeto los había colocado en posiciones peligrosas, aunque siempre se las ingeniaba para que dieran resultado.

Y más recientemente y para completar el cuadro, había aparecido Jason de nuevo y aquello, aunque parecía ser una adquisición de gran valor para el equipo, no contribuía en nada a su paz mental, ya que habría preferido no volver a verlo nunca más.

Independientemente de sus sentimientos por cada uno de ellos, cuando Bill le informó que debía volver al colegio, y aunque no le gustaba para nada la idea, ya que consideraba que lo mejor que podían hacer con aquellos chicos era encerrarlos en una prisión de máxima seguridad, suspiró con resignación y aceptó el asunto, pero cuando le dijo que en esta ocasión no iría como profesora, sino como parte del clan, sintió la necesidad de salir corriendo. Como ya ha quedado claro, ella sentía una enorme admiración por Bill, pero consideraba que en esta oportunidad su jefe había perdido el juicio, aunque después de pensarlo unos segundos, miró con odio manifiesto a Sirius asumiendo que había sido su idea, ya que una locura semejante solo podía haber salido de aquella estúpida cabeza.

Sin embargo, y después de haber sido convencida de las razones para ello, terminó aceptando como Bill sabía que lo haría.  A partir de allí, comenzó la organización del cómo se haría. Harry fue el encargado de hablar con la profesora McGonagall, y una vez que ella dio su permiso, decidieron en primer término que la harían pasar por una hija de Charles Weasley, no obstante, ella adoptó un aspecto más parecido al de Bill que al de su hermano, al que añadió las pecas, y los Aurores dieron su conformidad. Después de eso venía la ubicación. No era nada normal que un alumno ingresara a esas alturas, y obviamente tenía que ser ubicada en la Casa de Gryffindor, de modo que, si algún estudiante se mostraba muy curioso, dirían que la selección de alguien que ingresaba una vez iniciadas las actividades escolares de un año, se hacía en privado y en el despacho del director, aunque dudaban que alguien se mostrase muy sorprendido de que otra Weasley perteneciese a esa Casa.




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