Lazos de Amor

Cap. 36 Se avecina tormenta

 

Jason salió de la chimenea a la recepción del Hospital y caminó derecho hacia las escaleras. Silver le había enviado una lechuza a primera hora y dada la naturaleza del mensaje, él ni siquiera se había detenido a esperar a Sirius y a Grace, sino que le había dicho Kreacher que por favor les dijera que los vería en el Departamento más tarde. Llegó hasta el cubículo de su amigo, y después de asegurarse que estaba solo, empujó la puerta.

  • ¿Quién está muriendo?  --  preguntó sin preámbulos
  • Varias personas  -- contesto Silver, y conociendo a Jason, pasó directamente a explicar  --  Hace una semana llegó un caso que cursaba con  fiebre de más de cuarenta y ocho horas y fuerte y dolor de cabeza. El primer examen no arrojó nada en particular que nos indicase nada más allá de un posible resfriado en período de incubación, de manera que se le recetó una poción para la fiebre y otra analgésica. Pero otras cuarenta y ocho horas después, lo trajeron de nuevo, aparte de la fiebre y el dolor de cabeza, ahora tenía vómitos y alrededor de veinticuatro horas después y de forma repentina comenzó a convulsionar. El sujeto no sobrevivió más de una hora después de eso
  • ¿Y bien? Supongo que examinarían el cadáver ¿no?
  • No
  • ¡Silver Stone! Es el procedimiento habitual cuando alguien muere de una enfermedad desconocida. ¿Entonces cómo es que no lo hicieron?   --  preguntó con indignación
  • La familia se opuso, pero igual no nos habría servido de nada, jefe  --   agregó con rapidez  --  porque después de eso se presentó otro caso similar, en esta ocasión se dejó en observación e igual que el anterior, ninguna de las pociones hizo ningún efecto, y aproximadamente en el mismo período de tiempo comenzó a convulsionar y murió alrededor de cinco horas después. En esta oportunidad sí pudimos realizar el examen, pero éste no arrojó nada.
  • ¿Cómo que nada?
  • En realidad, no había nada qué examinar, para ser exactos
  • Silver, tengo una extraordinaria paciencia, pero…
  • Los órganos estaban… es decir, no estaban  --  y Jason lo miró con extrañeza
  • De acuerdo, veamos si entendí. Cuando dices que los órganos no estaban ¿estás hablando en forma…?
  • Literal y exacta  --  lo interrumpió él  --  Los órganos había quedado reducidos a cenizas.
  • ¡Demonios!  --  y después de pensarlo un momento  --  Dijiste que lo habían dejado en observación. Así que imagino que durante ese tiempo lo observaste
  • Sí, por supuesto. Cada cierto tiempo pasaba y revisaba sus constantes, pero te aseguro que no había señal de ninguna otra alteración.
  • Esto no es posible  --  murmuró como si hablase consigo mismo  --  suponiendo que se tratase de algún veneno que atacase en forma violenta los órganos, tendría que dar alguna otra señal
  • Pero tenemos un problema aun mayor  --  dijo Silver interrumpiendo sus pensamientos  --  Hace un par de horas llegaron dos casos más, pero están en estado avanzado y…

Jason no lo dejó acabar y lo arrastró hacia la puerta. Prácticamente corrieron por los pasillos hasta llegar al lugar donde los tenían. Era un área aislada, por supuesto.

  • ¿Alguna idea de la forma de contagio?
  • No, no hay nada que indique ni actividades o ingesta de comida en común, ni similitud en edad o sexo, y tampoco se ha presentado en los miembros de una misma familia.

Entraron y Jason fue directo a la cama de una de las mujeres.  Era una anciana y Jason sintió pena al ver el aspecto general que presentaba. Sin embargo, realizó el reconocimiento y tal como había dicho Silver, no se observaba alteración alguna. Estaban los síntomas, pero ellos no eran indicativos de nada en particular. Jason pasó a revisar a la otra paciente y estaba más o menos en las mismas condiciones, solo que esta era una mujer joven y aparentemente de una condición bastante humilde. Revisó con rapidez cuál de las dos llevaba más tiempo con los síntomas, y una vez determinado esto, procedió a extraer algo de sangre, la colocó en un tubo y salieron hacia el laboratorio.

Silver vio que al igual que la vez anterior cuando aquel extraño virus había atacado a los chicos, Jason colocó la sangre en un trozo de cristal y comenzó a practicar una serie de hechizos reveladores, pero en esta ocasión nada sucedió, no hubo substancias extrañas, ni se detectó la presencia de ningún veneno. Jason miró la sangre con suprema frustración, pero estaba conversando con Silver cuando de pronto vieron que de la sangre comenzaba a moverse, algo como un chispazo saltó de ésta, y después… desapareció. Ambos se miraron boquiabiertos y debieron pensar más o menos lo mismo, porque emprendieron una veloz carrera hasta la sala de aislamiento, y cuando llegaron, la anciana había fallecido.

Jason salió de allí maldiciendo en todos los tonos, porque si había algo que él no toleraba nada bien, era perder pacientes y mucho menos no saber por qué, y a su mente acudieron las imágenes de su madre. Cuando el esposo de Caroline había muerto, Jason se había enterado después de ocurrido, porque ninguno de los dos había querido mortificarlo con el asunto de la enfermedad, pero cuando fue Caroline la que enfermó, Jason sí vivió todo el proceso y la vio morir en sus brazos. De modo que era algo que simplemente era inaceptable para él.




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