Lazos de Sangre

8. La primera grieta

—¿Y bien? ¿Qué te parece?

La verdad es que no estaba pensando demasiado en el escenario que mini Tony me estaba mostrando en ese momento. Me preocupaba qué diría Nelly. ¿Qué le diría a mi mejor amiga cuando no podía comentarle sobre todos los secretos que estaba guardando?

—Seguramente podrías decirle que solo necesitaste un cambio de aires.

Sí, seguro. También debería decirle que mi inversor era un preadolescente vampiro que estaba cuidándome para evitar que el mundo de los demonios y todo el Armagedón destruyeran a la humanidad.

—Oh. Podría ser. —Milo levantó el pulgar.

¿Es que acaso no conocía el sarcasmo? Suspiré y poco después comencé, ahora sí, a recorrer el departamento con creciente curiosidad.

El suelo era de un gris claro moteado que imitaba la madera con tanta precisión que, por un momento, pensé que realmente lo era. Aunque el brillo sutil del acabado delataba el porcelanato.

La estancia tenía una doble altura imponente. El diseño minimalista hacía que todo luciera limpio, amplio y extrañamente silencioso. La sala resultaba acogedora pese a la sobriedad del lugar; un gran sofá en forma de L descansaba frente a un televisor flotante empotrado en la pared, mientras la cocina se conectaba al espacio por medio de un mesón de porcelana negra tan pulida que reflejaba parcialmente las luces del techo.

A unos pocos metros, unas escaleras de madera ascendían hacia el segundo piso, donde se encontraba la habitación. Un enorme ventanal de vidrio daba directamente hacia la sala, permitiendo que ambos espacios se fundieran visualmente. Era un apartaestudio elegante, moderno… casi demasiado perfecto para alguien como yo.

La iluminación cálida se mezclaba con líneas de luz led ocultas entre los desniveles del techo, bañando el departamento en un resplandor tenue y sofisticado.

—Realmente es muy hermoso. Pero siento que… Yo no…

Milo me cortó de inmediato.

—Dijimos que ibas a darte una oportunidad antes de comenzar con tu mentalidad derrotista. ¿No es cierto?

Asentí. Es lo que dije. Qué tonta. ¿Por qué habré dicho algo que ni siquiera podría cumplir?

Luego de conocer mi nuevo espacio nos dirigimos hacia el campus académico. Jostein era… extraña. Para tratarse de una universidad prestigiosa tenía muy pocos estudiantes en el campus. Habría visto a unos cincuenta a lo largo del día. Por un momento esperé encontrarme con muchos más, pero no fue el caso.

Milo se movía por el lugar como un experto, un pez en el agua navegando entre espacios que seguramente conocía demasiado bien.

Fuimos primero a secretaría para entregar unos cuantos papeles. La secretaria se mostró bastante amable y con un excedente de cordialidad recibió los formularios directamente de las manos de mi joven sponsor. Me indicó que podía homologar asignaturas una vez terminaran los procesos de transferencia. Después me entregó un horario de clases y allí estaba, justo en la parte superior de la planilla: Psicología clínica.

—Bien, creo que con esto mi labor ha terminado.

¿Eh?

No lo pensé. Sencillamente sentí que mi cuerpo se movió mucho antes de que pudiera reaccionar. Había tomado a Milo por el brazo, tirando ligeramente de la manga de su camisa.

—No puedo quedarme todo el tiempo contigo, jovencita. Tengo una agenda establecida. Un minuto contigo y son dos negocios que se me caen a pedazos.

—Es solo que… no me siento lista para… quedarme completamente sola.

—Querida, tú ya estás sola.

Auch.

—Lo siento, no lo dije bajo ese contexto. Piénsalo como si estuvieras viajando. ¿Alguna vez lo pensaste, cierto?

Eso se sintió realmente extraño. Casi pude sentir cómo un frío se instalaba en mi nuca. Nunca le había dicho que pretendía viajar, que era uno de mis sueños académicos. Eso solo lo sabían mi madre y mis amistades cercanas.

—Piensa que lograste viajar y estás en un lugar completamente diferente al que habitabas. Eso podría funcionar.

—Sí… Creo que sí.

Mi sponsor me sonrió y, con un ademán bastante informal, se despidió de mí. Prontamente me quedé sola en el interior de la oficina de admisiones.

—Si deseas puedes recorrer las instalaciones para conocer un poco el campus. Puedes pasar nuevamente por aquí en… —la secretaria volteó hacia la pantalla de su monitor y volvió a dirigirme la palabra segundos después— dentro de unos treinta minutos.

El campus era bastante grande. Me había encontrado con unos cuantos mapas de ubicación por sección, esos táctiles que decían “Usted está aquí” y explicaban perfectamente la ruta para dirigirse hacia los distintos pabellones, todo separado por facultades y salones.

¿Lo mejor? Por colores.

Tan concentrada me encontré con el mapa que no me percaté de que ya habían más estudiantes a mi alrededor. Pero sobre todo, uno de ellos. Desde la distancia pude sentir como una mirada penetrante me envolvía con intensidad. Esa clase de mirada se siente, es… Arrolladora. Disimuladamente volteé hacia él para provocar una reacción evitativa por sentido común, ya sabes, la clásica situación en donde te sorprenden mirando a alguien y al conectar miradas dicha persona estaba obligada a desviar la mirada. No sucedió.

Me sentía incómoda. De por si pensé que esa clase de situaciones no me pasarían en otro lugar porque nadie me conocía, nadie pensaría de mi con lástima o compasión, pero… Apreté mis labios y solo decidí moverme sector. Me dirigí hacia la escalera, tomando la dirección contraria a ese chico que estaba mirándome, sentí alivio cuando me salí de su rango de visión. Suspiré y me quedé un momento en la mitad de las escaleras, de hecho, me senté sobre uno de los peldaños y me apoyé contra la baranda de la misma.

¿Qué había sido eso? No podía juzgar a un libro por su portada, como diría Nelly, en todos lados existían personas diferentes con actitudes diferentes. Pude haber sentido alivio por unos segundos, porque me sorprendí al levantar la mirada y encontrarme con los profundos ojos de ese muchacho nuevamente. Se había movido hacia mi dirección, ¿me siguió? Estaba parado justo en el centro del piso subiendo la escalera, a unos cuantos peldaños de distancia de mí.



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En el texto hay: vampiros, sobrenatural, darkromance

Editado: 27.05.2026

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