ALESSIA
Si mi hermano Alistair era un volcán en constante erupción, Connor Sinclair era el océano ártico: inmenso, helado y completamente imperturbable.
Al día siguiente de la desastrosa cena familiar, no aguanté las ganas de verlo. Necesitaba refugiarme en su espacio, aunque su espacio fuera una oficina minimalista en el último piso de su imperio empresarial, un lugar que gritaba poder y dinero por cada esquina. Cuando entré, Connor ni siquiera se tensó. Estaba sentado detrás de su imponente escritorio de roble, con las mangas de la camisa arremangadas hasta los antebrazos y un cigarrillo apagado entre los dedos. Me miró, y esa maldita sonrisa de medio lado, tan cínica y perfecta, apareció en su rostro.
—Hola, nena —soltó con su habitual tono perezoso, como si el mundo afuera estuviera ardiendo y a él le importara un bledo—. Tienes cara de haber querido asesinar a alguien anoche.
—Alistair casi me mata a mí —protesté, caminando hacia él y dejándome caer en el lujoso sofá de cuero frente a su escritorio—. Tuvimos una pelea horrible en la cena. Se puso como loco cuando mencioné la boda.
Connor soltó una risita baja, una de esas que te hacían dudar de si se estaba burlando de la situación o si simplemente le divertía la existencia de mi hermano. Dejó el cigarrillo sobre el cenicero de cristal y se reclinó en su silla, cruzando las manos detrás de su nuca con una tranquilidad exasperante.
—¿Y qué dijo el gran Alistair Di Moretti esta vez? Déjame adivinar... ¿que soy un maldito infeliz que no te merece?
—Dijo que eras un imbécil cínico al que todo le vale una soberana verga —solté, repitiendo sus palabras exactas para ver si lograba provocarle alguna reacción, una pizca de molestia.
Pero pedirle una reacción humana a Connor Sinclair cuando se trataba de insultos era perder el tiempo. Connor solo ensanchó su sonrisa. Dios, de verdad que todo le resbalaba.
—Bueno, al menos tu hermano me conoce bien —comentó con un brillo de diversión en sus ojos oscuros—. El tipo es un amargado, Alessia, pero no puedo culparlo por querer protegerte. Si yo tuviera una joya como tú en mi familia, tampoco dejaría que un bastardo desalmado como yo se la llevara.
—¡No hables así de ti! —le reclamé, levantándome del sofá para acercarme a él. Me molestaba que le diera la razón a Alistair, aunque fuera con ese tono sarcástico—. Eres un buen hombre, Connor. Solo quiero que hagas un esfuerzo. Quiero que intentes llevarte bien con él. Es mi hermano, y necesito que esté en nuestra boda.
Connor bajó los brazos y me miró fijamente mientras me detenía justo al lado de su silla. Por un segundo, solo un maldito segundo, la fachada relajada y cínica desapareció de sus ojos, reemplazada por una intensidad tan oscura y profunda que me cortó la respiración. Me tomó de la cintura con una firmeza que me hizo temblar, pegándome a su cuerpo.
—Haré el esfuerzo que quieras, nena —susurró cerca de mis labios, con su voz ronca volviendo a ese tono despreocupado—. Pero no me pidas milagros. Si Alistair me busca, me va a encontrar. Y te aseguro que tu hermanito no tiene el aguante para soportar mis negocios... ni mis monstruos.
Un escalofrío me recorrió la espina dorsal. Sabía que Connor me ocultaba cosas, sabía que su mundo era peligroso y que sus negocios no eran del todo limpios. Quería descifrarlo, quería salvarlo de lo que sea que lo atormentara en el pasado. Lo miré a los ojos, decidida a enamorarlo tanto que terminara por derribar todos sus muros.
No tenía idea de que, detrás de ese aire de superioridad y sus respuestas cínicas, él ya me amaba con una fuerza tan destructiva que daba miedo. Una verdad de la que me daría cuenta demasiado tarde.
—Solo asiste a la cena de compromiso de la próxima semana —le pedí en un susurro, acariciando su mandíbula—. Hazlo por mí.
Connor me robó un beso lento, posesivo, que me dejó sin fuerzas, antes de volver a sonreír con esa prepotencia que lo caracterizaba.
—Ahí estaré, nena.
🖤 Nota de la autora:
¡Ay, Dios mío! ¿Será que Alistair asiste a esa cena? ¿O Connor sí logrará ir? ¿Qué pasará? Ni idea, chicas... Pero lo que sí les tengo que decir es una cosa: creo que tanto Connor como Alistair se están subestimando mutuamente... pero no les voy a decir en qué .
¿Ustedes de qué lado están? ¿Team Connor o Team Alistair? ¡Las leo en los comentarios!
— Rossella A.S