Lazos De Sangre Y Tiempo

CAPITULO 5

VENENO EN LAS REDES

La puerta de la planta alta se cerró, dejando el recibidor de la mansión en un silencio sepulcral.

Priscilla se quedó inmóvil junto a la consola de mármol. El té, ya tibio, tembló tanto en sus manos que unas gotas oscuras salpicaron el suelo pulido. La máscara de dulzura, fragilidad e inocencia que con tanto esmero había perfeccionado durante años se desmoronó por completo en la soledad del vestíbulo, revelando una mueca de pura incredulidad, desprecio y rabia.

  • ¿Un juego aburrido? - siseó entre dientes, apretando la taza hasta que sus nudillos se tornaron blancos - ¿Cómo que te aburriste de él?

Los ojos de Priscilla se entrecerraron, inyectados en una fría furia, esa no era Alexia, la chiquilla torpe que se dejaba llevar por todo lo que ella decia.

La Alexia que ella conocía e instrumentaba era impulsiva, patética, una marioneta emocional que lloraba en las esquinas cada vez que Damián Miller ignoraba sus mensajes o la humillaba públicamente pero la mujer que acababa de subir las escaleras la había mirado desde una altura moral que no le correspondía. Peor aún, la había descubierto. "Sé perfectamente cómo lo miras cuando crees que nadie te está observando". Esas palabras resonaban en su cabeza como un eco maldito, directo e intolerable.

Priscilla dejó la taza sobre la mesa con un golpe seco que casi quiebra la porcelana. El pánico comenzó a mezclarse con su furia. Su plan maestro para la mañana siguiente dependía por completo de que Alexia armara un escándalo, de que su padre la viera como una demente acosadora y de que Damián la despreciara públicamente por meterse en su cama y aseverar que habían dormido juntos.

Si Alexia realmente se retiraba del juego y guardaba silencio, Priscilla se quedaba sin el escudo humano que usaba para ocultar sus propias ambiciones. Sin Alexia haciendo el ridículo, todos los ojos de la alta sociedad y de su familia se posarían sobre ella.

  • No te vas a librar tan fácil - murmuró Priscilla, subiendo a su habitación a paso rápido y cerrando la puerta con seguro.

Se sentó frente a su tocador de diseño, encendió su computadora portátil y sacó su teléfono celular, sus dedos volaron sobre la pantalla con una agilidad perversa. Si Alexia planeaba cambiar de estrategia, jugar a la digna y madurar de la noche a la mañana, ella le destruiría la dignidad antes del amanecer. No iba a permitir que se saliera del guion que ya le había escrito.

Buscó en su galería oculta las imágenes que el detective privado al que ella misma le pagaba con fondos de la empresa familiar, le había enviado esas imágenes hacía apenas una hora, fotos nítidas de Alexia entrando y saliendo de la torre residencial de Damián en mitad de la noche, con el abrigo largo de lana negra y el rostro pálido bajo las luces frías de la calle.

Marcó un número de marcado rápido. Al tercer tono, una voz masculina y rasposa respondió al otro lado de la línea.

  • ¿Priscilla?
  • Los planes cambiaron, Fabián - dijo y su voz ya no tenía rastro de la niña dulce que servía té, era fría, afilada, letal - Necesito que subas la nota ahora mismo, en este maldito segundo.
  • Pensé que el trato era liberar la nota mañana a las dos de la tarde, justo después del almuerzo familiar.
  • Quiero cambiar el enfoque por completo - dijo ignorando a su interlocutor - Quiero más malicia, mucha más.
  • ¿Qué tienes en mente? - preguntó el periodista de espectáculos, oliendo de inmediato el dinero y el clic fácil que destruía vidas.
  • Quiero que la destruyas - ordenó Priscilla, con los ojos fijos en su propio reflejo despiadado en el espejo - Pon que pasó la noche en la cama con Damián Miller en su penthouse. Inventa que se arrastró, que usó tácticas baratas y desesperadas para seducirlo pero que la noche terminó siendo un completo fracaso. Asegúrate de que el titular diga que Damián la desechó como basura en cuanto obtuvo lo que quería. Usa palabras como "usada", "humillada" y "desechada sin valor". Quiero que parezca que él la echó a patadas a la calle a mitad de la noche por puras náuseas.
  • Eso va a encender las redes, Priscilla. El equipo de relaciones públicas de Industrias Miller va a enloquecer. Damián controla los medios económicos del país y...
  • Deja que enloquezcan. Damián odia los escándalos y odiará aún más a Alexia por arrastrar su intachable apellido al fango de los tabloides de chismes amarilistas. Para cuando amanezca, mi padre verá que su hija menor es una vergüenza pública y Damián no querrá verla ni en pintura. La querrá enterrar viva. Hazlo ya.
  • Hecho. Dame diez minutos y estará en tendencia número uno.

Priscilla colgó el teléfono y lanzó el aparato sobre la cama. Una sonrisa retorcida, macabra y triunfal cruzó sus labios mientras se cruzaba de brazos, saboreando la destrucción inminente de su hermana.

Alexia creía que podía retirarse del tablero por voluntad propia y dejarle el camino libre como si fuera un acto de caridad aristocrática. No entendía que Priscilla no quería sus sobras, quería verla destruida, despojada de su apellido, de su herencia, de su cordura y de su propia vida.

  • A ver si sigues pensando que esto es un juego aburrido cuando todo el país se burle de ti, hermanita - susurró Priscilla en la total oscuridad de su habitación, con el rostro iluminado únicamente por el brillo azulado de la pantalla, esperando ansiosa el estallido de la bomba digital.




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