Lazos De Sangre Y Tiempo

CAPITULO 9

EMBOSCADA EN EL ECLIPSE

El ambiente festivo de la terraza VIP comenzó a diluirse cuando Alexia notó los primeros movimientos extraños en la entrada del Club Eclipse. Los guardias de seguridad del búnker de los millonarios discutían alterados por sus transmisores, intentando contener un alboroto que crecía como una marea en la entrada principal.

Gracias a los recuerdos de su trágica vida pasada, Alexia reconoció el patrón de inmediato. Sabía perfectamente cómo operaba la prensa amarillista cuando Fabián recibía una propina generosa de Priscilla.

  • Chicos, la diversión se terminó aquí por hoy - dijo Alexia con una calma asombrosa, dejando su copa vacía sobre la mesa. Se ajustó el abrigo de lana negra sobre el vestido de Versace - Priscilla acaba de enviar a sus perros de caza y estan hambrientos.

Mateo y los demás parpadearon, confundidos pero antes de que pudieran preguntar, el sonido de los primeros flashes fotográficos y los gritos de los reporteros rompieron la música del lugar. Rompiendo todo protocolo, un grupo de paparazzis lograba colarse por el acceso lateral del estacionamiento privado, apuntando sus lentes directamente hacia la mesa de la heredera Sterling.

  • ¡Alexia! ¿Es cierto que Damián Miller te echó a patadas de su penthouse anoche? - gritó un reportero, empujando un micrófono hacia el frente - ¡Se habla de que tuviste un colapso mental debido a lo sucedido en su cama! ¿Buscabas forzar un compromiso?

Los flashes estallaron en ráfaga, buscando capturar la imagen de una Alexia humillada, llorando o cubriéndose el rostro con pánico, tal como Priscilla había planeado desde su habitación.

Sin embargo, Alexia caminá hacia la salida con paso firme y la barbilla en alto. Sus ojos oscuros, ocultos tras las gafas de sol, no vacilaron. Sus amigos intentaron formar una barrera humana para protegerla, pero el caos en el pasillo del club era total. Justo cuando Alexia empujó la puerta de vidrio que conectaba la terraza con el vestíbulo principal para buscar su auto, el espacio se congeló.

La prensa se silenció por una fracción de segundo antes de estallar en un frenesí aún mayor.

Damián Miller acababa de cruzar el umbral del vestíbulo.

Se veía imponente, envuelto en una energía oscura y peligrosa que hizo retroceder a los reporteros por puro instinto de supervivencia. El saco de su traje Tom Ford estaba perfectamente abotonado, pero sus ojos grises eran tormentas de hielo fijos exclusivamente en una sola persona, Alexia. Su presencia allí, en mitad del día y en un club de espectáculos, era un evento sin precedentes para el frío y calculador CEO.

  • ¡Señor Miller! ¿Viene a confirmar que desechó a Alexia Sterling de su vida nuevamente? - bramó un periodista, aprovechando la colisión de los dos protagonistas del escándalo nacional.

Damián ignoró las cámaras por completo. Dio tres pasos largos y firmes, cortando la distancia con Alexia hasta quedar a escasos centímetros de ella. Su fragancia a sándalo inundó el espacio, un aroma que por diez años había significado terror para ella pero que ahora solo le provocaba una profunda indiferencia.

  • ¿Te divierte este circo, Alexia? - preguntó Damián, y su voz profunda vibró con una mezcla de furia y unos celos posesivos que le tensaban la mandíbula - ¿Esto es lo que querías lograr al subir ese estúpido video con tus amiguitos?

Alexia no retrocedió ni un milímetro. Sostuvo la mirada implacable del hombre que en otra línea temporal había sido su verdugo y esbozó una sonrisa helada que descolocó por completo al millonario.

  • A mí no me mires, Miller - dijo levantando los brazos - Yo no llamé a las cámaras -respondió ella en un susurro lo suficientemente claro para que él lo escuchara por encima del bullicio - Si quieres buscar al responsable de este circo mediático, te sugiero que revises los registros telefónicos de la mansión Sterling. Encontrarás un número muy interesante que pertenece a mi encantadora media hermana.

Damián frunció el ceño, sus ojos grises se entrecerraron con genuino desconcierto ante la acusación directa y la desconcertante falta de miedo en la mujer que antes temblaba por un segundo de su atención.

Antes de que Damián pudiera procesar sus palabras o sujetarla del brazo para exigirle una explicación, Alexia dio un paso lateral con una agilidad impecable, esquivándolo por completo ante las cámaras de todo el país.

  • Con permiso, CEO Miller. Tengo cosas más importantes que hacer que limpiar tu intachable reputación, porque lo que diga esta gente de mi me tiene sin cuidado - sentenció Alexia en voz alta, asegurándose de que los reporteros captaran su tono de absoluto desprecio.

Intentó avanzar hacia los ascensores pero la prensa, hambrienta de sangre y azuzada por la aparente humillación de la heredera, reaccionó con una violencia inesperada. En un movimiento coordinado y caótico, un grupo de reporteros y camarógrafos cerró filas a su alrededor, formando un cerco humano infranqueable. Los micrófonos casi golpeaban su rostro y los flashes cegadores se encendían a centímetros de sus ojos.

  • ¡Alexia, no evadas las preguntas! - le gritó un periodista de forma sumamente agresiva, bloqueándole el paso con el cuerpo - ¡El país entero leyó la nota! ¿Cómo se siente haber sido usada por Damián Miller y que te desechara como basura a mitad de la noche?
  • ¡Contesta, Alexia! ¿Es este vestido plateado un intento desesperado por fingir que no te duele que te hayan arrojado a la calle tras obtener lo que querían de ti? - escupió otra reportera, empujándola sutilmente con una cámara para acorralarla contra la pared del vestíbulo.

Las acusaciones venenosas flotaban en el aire, idénticas a las mentiras que Priscilla había dictado por teléfono. Los periodistas la presionaban de manera hostil, esperando el colapso, el llanto o el manotazo histérico que confirmara su supuesta inestabilidad mental ante las pantallas de televisión que transmitían en vivo.




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