Lazos De Sangre Y Tiempo

CAPITULO 21

EL DIAGNÓSTICO DEL INFIERNO

Damián colocó el cuerpo inerte de Alexia sobre el diván de cuero de su oficina privada con una delicadeza que no sabía que poseía. Le retiró con cuidado las gafas de sol, revelando los párpados hinchados y la palidez extrema de sus facciones. El temblor en las manos de la joven había disminuido visiblemente pero su respiración seguía siendo un hilo débil e irregular.

Sin perder un segundo, Damián caminó hacia su escritorio y marcó una línea privada.

  • Doctor Mendoza, necesito que suba a mi despacho por el helipuerto privado ahora mismo - ordenó, con una voz que no admitía réplicas - Traiga un equipo de reanimación y sedantes. Es una emergencia de alta prioridad.

Diez minutos después, el médico de confianza de la familia Miller, un hombre de avanzada edad y discreción intachable, ingresaba al despacho. Mendoza se acercó al diván y comenzó a revisar las constantes vitales de Alexia. Tomó su pulso, revisó sus pupilas con una linterna médica y midió su presión arterial, mientras Damián observaba la escena de pie, con los brazos cruzados y la mandíbula rígida como el acero.

Tras unos minutos de tenso silencio, el médico se enderezó, guardando su estetoscopio con una expresión de profunda preocupación en el rostro.

  • ¿Qué tiene, Mendoza? ¿Fue una bajada de presión? ¿Alguna sustancia que ingirió en ese club? - exigió Damián, y su tono delataba una urgencia que rozaba la desesperación.
  • Físicamente, la señorita Sterling está sana, Damián. Su corazón es fuerte y no hay signos de intoxicación - respondió el doctor, suspirando con pesadez - Lo que acaba de presenciar en el vestíbulo no parece ser un desmayo común tiene mas similitud con los síntomas de un colapso neurovegetativo severo provocado por un Trastorno de Estrés Postraumático.

Damián frunció el ceño, y sus ojos grises se entrecerraron con genuino desconcierto.

  • ¿Estrés postraumático? - repitió, como si la palabra no encajara en su vocabulario empresarial - Eso es para soldados que regresan de la guerra, Mendoza. Alexia es una heredera consentida que ha pasado toda su vida rodeada de lujos y comodidades. ¿De qué demonios estás hablando?
  • Un trauma profundo no discrimina estatus social, Damián - sentenció el médico con severidad - El cuerpo no miente. Ese nivel de hiperventilación, el temblor en los huesos y sobre todo las palabras de terror que mencionó al tocarla, son síntomas inequívocos de una persona que ha sido sometida a un cautiverio prolongado, a abusos físicos o a una tortura psicológica sistemática. Su cerebro reaccionó al entorno del edificio como si estuviera atrapada frente a su peor verdugo.

El despacho se sumió en un silencio glacial.

Cada una de las palabras del médico cayeron como un mazo sobre el calculador cerebro del CEO.

"Cautiverio".

"Tortura".

"Verdugo".

Damián miró el rostro pacífico de Alexia en el diván. Su mente, usualmente lógica, empezó a conectar las piezas de una forma completamente diferente. Recordó la fría madurez con la que ella lo había rechazado, la forma en que ahora cuidaba la distancia física con él en público, el recuerdo en la universidad volvió a su mente pero sobretodo el pánico absoluto que mostró en el vestíbulo al sentir sus manos sobre ella.

"Algo muy malo está ocurriendo en la mansión Sterling" pensó Damián, y una furia posesiva y protectora comenzó a hervirle en la sangre.

Estaba convencido de que Arturo o Priscilla habían cruzado una línea imperdonable en la privacidad de su hogar. Creía que la supuesta pobre media hermana huérfana y el ambicioso patriarca habían sometido a Alexia a algún tipo de encierro o maltrato secreto para quebrarle el espíritu y que esa era la verdadera razón por la que la joven había despertado de golpe a la realidad, renunciando a su amor por él para proteger su propia vida.

  • Déjame los sedantes y retírate, Mendoza. Mantén esto bajo secreto profesional, no quiero que se filtré tu diagnóstico - ordenó Damián con una voz peligrosamente baja.

Una vez que el médico abandonó el lugar, Damián se acercó al diván y se sentó en el borde, observando las sutiles pestañas de Alexia. Su confusión inicial se había transformado en una obsesión indomable. Si la familia Sterling creía que podía destruir la cordura de la mujer que le pertenecía por derecho de devoción, iban a descubrir el verdadero significado de la ruina. Damián Miller iba a investigar cada rincón de esa mansión, cada registro médico y cada secreto del pasado de Alexia, sin sospechar que el monstruo al que tanto buscaba no estaba en la casa de los Sterling... sino reflejado en su propio espejo.




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