Legado De Hechiceros: Reino Arcano

CAPÍTULO 6

Alek Ackerman.

Ocho días.

Exactamente habían pasado ocho días desde que encontramos a Lilith. Por desgracia, al día siguiente nos enteramos de que Thaysa, había muerto.

Y tambien al día siguiente, tuve mi primera charla con Lilith. No salió como lo esperado, pero al menos pude hablar con ella, desde cierta vista no pude notar que aún no tiene la Marca de la Protección, la Marca Shadow, quizás debe ser porque permanece aún como una humana. Eso es lo que quisiera pensar.

Por otra parte, nos dedicábamos a vigilar a Lilith en secreto, era evidente que sin su abuela todo iba a cambiar. Lo notábamos en el sello que la protegía. En cómo, día tras día, iba perdiendo fuerza. ¿La prueba? El aroma. La primera vez que la encontré, el olor a flor de loto apenas se percibía de cerca. Tenías que estar a dos o tres metros de ella para notarlo. Era un susurro en el aire, algo fácil de ignorar si no sabías qué buscar. Justo como había dicho el profesor.

Ahora no.

Ahora ese aroma se extendía más lejos. Se filtraba entre calles, se quedaba suspendido, insistente. Demasiado evidente y eso solo podía significar una cosa, el sello estaba cediendo.

Tarde o temprano, iba a desaparecer por completo.

Y cuando eso ocurriera, Lilith dejaría de estar protegida.

La noticia sobre Thaysa nos golpeó sin aviso, casi brutal, ni siquiera hubo tiempo para procesarla. Solo cayó y la reacción del profesor fue lo que más me quedó grabado. Se levantó de su escritorio de golpe, como si permanecer sentado fuera imposible. No dijo nada. No dio explicaciones ni buscó excusas. Simplemente tomó sus cosas y salió del aula, cerrando la puerta tras de sí.

Así. Sin más.

El silencio que quedó fue extraño. Denso. Nadie se movió. Nadie se atrevió a decir alguna pregunta innecesaria. Nos mirábamos unos a otros, buscando respuestas en gestos ajenos, intentando entender lo que acabábamos de presenciar.

Porque no era normal.

No en él.

Y aunque nadie lo dijera en voz alta, todos pensábamos lo mismo:
¿Qué había sido Thaysa para nuestro profesor?

Muchas preguntas rondaban, pero pocas respuestas eran las que se obtenían,

Asimismo, nos enteremos de que uno de los guardianes del Reino Arcano había visitado a Lilith, entregándole una carta. No sabíamos con certeza lo que decía, pero junto con Hazel, Zayn y el profesor coincidimos en algo, que, seguramente contenía pistas, indicios para que ella misma descubriera quién era en realidad.

Me quedé pensando en eso más tiempo del que quería admitir. En lo injusto que resultaba que tuviera que enfrentarse sola a algo tan grande, justo después de perder a su abuela. Y, aun así, entre todo el caos, había un pequeño alivio.

Al menos… alguien estaba cuidando de ella. A su manera.

Hasta entonces, no nos preocupaba demasiado lo que pudiera ocurrir durante el día. Las maldiciones preferían la noche; siempre lo habían hecho.
Por eso, al caer el sol, los tres nos reuníamos para cuidarla.

Desde lejos. Sin que ella lo supiera.

La observábamos con la precisión de quien protege algo frágil. Sabíamos a qué hora salía, cuánto tardaba en volver, por dónde caminaba, en qué momentos se detenía. Cada gesto quedaba registrado, aunque nunca cruzáramos su camino.

Y así, sin proponérmelo, comencé a conocerla.

No por lo que decía, sino por lo que hacía cuando creía estar sola. Por la forma en que se detenía a mirar escaparates sin interés real, o cómo levantaba el rostro cuando el viento le movía el cabello. Pequeños detalles. Inofensivos. Suficientes.

Pero si había algo que me descolocaba, eran sus ojos.

Nunca había visto un color así. No en humanos. No en nadie. Eran irreales, como si no pertenecieran del todo a este mundo. Dos tonos distintos fundiéndose en uno solo, imposibles de definir, imposibles de ignorar.

A veces pensaba que, si alguien los miraba el tiempo suficiente, terminaría entendiendo cosas que no estaba preparado para saber.

Y había algo en mí que reaccionaba antes que el pensamiento. Una alerta constante, afilada. El impulso de interponerme entre ella y cualquier cosa que pudiera hacerle daño, incluso cuando no existía una amenaza real.

Tan solo…Quería protegerla.

—Alek, ¿me estás escuchando?

La voz de Zayn me arrancó de golpe de mis pensamientos. Parpadeé una vez, como si eso bastara para volver del todo. Habíamos estado caminando en silencio desde hacía rato, el jardín de la academia extendiéndose a nuestro alrededor con una calma engañosa.

—¿Qué?...

—Ni siquiera me estas prestando atención —me reprocha— ¿En quién carajos estás pensando?

—En Lilith —respondí sin rodeos.

Zayn arqueó una ceja. Luego sonrió con esa expresión socarrona que usaba cuando sabía que había dado en el blanco.

—Oh, vaya —dijo—. Pensé que dirías cualquier tontería, menos su nombre.

Lo miré de reojo, cuidando demasiado el gesto, como si así pudiera ocultar lo que en realidad me cruzaba por la cabeza.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.