Lilith Shadow.
En realidad, todavía no podía creer que había logrado salir de esa barrera. Es decir, mientras allá dentro apenas viví dos semanas, aquí afuera pasaron seis meses completos. Todavía me cuesta entender cómo funciona algo así. No sabía que realmente se podía entrar dentro de una realidad tan alterada, una especie de dimensión donde el tiempo transcurre de manera completamente distinta.
Había escuchado algo parecido en las clases de física antes de entrar al mundo de la hechicería. Recuerdo que hablaban sobre teorías relacionadas con el tiempo, dimensiones y espacios donde las horas podían percibirse diferente dependiendo del entorno. En ese entonces pensé que solo eran hipótesis imposibles, cosas demasiado absurdas para existir realmente.
Pero ahora… Lo experimenté en carne propia.
Estuve dentro de otra dimensión.
Y lo peor de todo es que, mientras para mí apenas fueron dos semanas de entrenamiento, sufrimiento para el resto del mundo desaparecí durante medio año.
Odio a Kaien, realmente lo odio, pero prefiero guardar todo ese remordimiento por ahora, al menos hasta terminar el día de Selección de Grado, porque si sigo pensando demasiado en todo lo que me ocultó sobre esa barrera, probablemente termine gritándole en frente de toda la academia-
Suspiré acomodando apenas las mangas de mi uniforme mientras desviaba la mirada hacia la ventana. Todavía me cuesta admitir algo que me tomó demasiado tiempo entender, las técnicas, las teorías, el control de la energía maldita, todo lo relacionado con el mundo de la hechicería; dejó de parecerme extraño hace mucho tiempo, incluso después del miedo, del dolor y de todo lo que tuve que pasar para adaptarme.
Existe una parte de mí que sigue encontrando algo increíble en todo esto, porque realmente existe, la energía maldita existe, los hechiceros existen, los cuatro elementos responden a mis manos alterar algo tan simple como la realidad; antes creía que todas esas cosas solo pertenecían a cuentos de fantasía imposibles, historias inventadas para escapar del mundo real, pero ahora entiendo que no, que todo esto es real y que, aun con todo lo peligroso que puede llegar a ser, quiero seguir descubriendo este mundo por el resto de mi vida.
Siseé la mirada hacia el espejo, observando con atención el nuevo uniforme que ahora llevaba puesto. La tela oscura se ajustaba perfectamente a mi cuerpo, mucho mejor que el anterior. El otro había terminado demasiado rasgado en varias partes, manchado y desgastado hasta el punto de ya no servir para nada más, además de quedar completamente roto. Por eso Kaien decidió entregarme uno nuevo apenas llegué y, sinceramente, tampoco podía presentarme hoy en la Selección de Grado luciendo en esas condiciones.
Acomodé lentamente las mangas de la chaqueta, soltando un pequeño suspiro mientras volvía a levantar la vista hacia mi reflejo.
Todavía era extraño verme así.
Alta.
Definida.
Todo en mí diferente.
Desvié apenas la mirada hacia un lado de la habitación.
Mi antiguo uniforme descansaba sobre la cama, completamente maltratado. La chaqueta tenía pequeños cortes y todavía conservaba manchas oscuras imposibles de quitar. Me quedé observándolo durante unos segundos en silencio y una pequeña sensación amarga se instaló en mi pecho.
Porque, aunque solo fuera un uniforme, significó mucho más que eso para mí.
Fue el primero que usé al entrar a este mundo. El mismo uniforme que llevaba cuando todavía dudaba de mí misma, cuando no entendía nada sobre la hechicería y apenas podía controlar mi energía maldita sin sentir miedo.
En cada momento donde tuve que demostrarme que sí podía hacerlo.
Mis labios se presionaron apenas en una pequeña línea y caminé lentamente hasta la cama. Tomé la chaqueta entre mis manos con cuidado, sintiendo la tela áspera y desgastada entre mis dedos. Todavía conservaba pequeñas marcas de tierra y algunos rasguños provocados por el entrenamiento.
Ya no servía.
Tenía que botarlo.
Suspiré bajando la mirada y avancé hasta el pequeño basurero que se encontraba cerca del escritorio de la habitación. Estaba a punto de dejarlo caer cuando algo llamó mi atención.
Fruncí ligeramente el ceño.
Algo blanco sobresalía apenas desde el bolsillo de la chaqueta.
Incliné un poco la cabeza, confundida, y llevé lentamente una mano hasta ahí, separando la tela con cuidado antes de sacar aquello que estaba escondido dentro.
Era un papel doblado.
Comencé a abrirlo lentamente, desdoblando cada parte del papel con cuidado, procurando no romperlo. La hoja estaba un poco arrugada, como si hubiera permanecido guardado demasiado tiempo dentro del bolsillo. Fruncí apenas el ceño al reconocer la letra escrita sobre el papel.
Eliette.
Mi respiración se suavizó por sí sola y bajé un poco la mirada antes de comenzar a leer.
“Hola, Lilith. Si estás leyendo esto, es porque seguramente ya lograste salir de la barrera, ya estás nuevamente en tu habitación y, lo más probable, es que estés a punto de ir con el Reino Arcano. Espero, de verdad, que te seleccionen para la Clase Arcana, tienes mucho potencial, mi niña.
#3915 en Fantasía
#9014 en Novela romántica
hechiceros romances y maldiciones, los 4 elementos, magia aventura y fantasía
Editado: 07.06.2026