Legalmente ciegos

Capitulo 5: Un Vuelo con Turbulencia

La terminal del aeropuerto de Nueva York estaba abarrotada, llena de viajeros con prisas, niños llorando y cafés derramados.

Charlotte Beaumont arrastraba su maleta color malva, perfectamente organizada, mientras revisaba su pasaporte con la precisión de una cirujana.

Su atuendo para el vuelo era, por supuesto, impecable: pantalones beige, suéter blanco de cuello alto, gafas grandes y un moño desenfadado que hacía que todos los hombres giraran la cabeza... excepto uno.

O bueno, eso intentaba aparentar.

-¿Lista para conquistar Londres, Beaumont? -dijo Jeshua Torres, apareciendo detrás de ella con una maleta negra y esa sonrisa ligera que mezclaba arrogancia y encanto en dosis mortales.

Llevaba una chaqueta azul marino, jeans oscuros y una camisa blanca que parecía recién planchada por los dioses del estilo.

Su barba perfectamente recortada, el cabello ligeramente despeinado, y ese aroma inconfundible a cedro y especias que, según Charlotte, debería estar prohibido por la convención de Ginebra.

-Lista para trabajar -respondió ella, sin mirarlo-. No todos ven los viajes como vacaciones con traje.

-Trabajo mejor cuando estoy cómodo.

-¿Y por eso llevas ese perfume que parece decir "mírame, pero no me toques"?

-Curioso -dijo él, acercándose un poco-. Pensé que lo ignorabas.

Charlotte lo miró de reojo, intentando no ruborizarse.

-Solo lo detecté porque intoxica el ambiente.

Detrás de ellos, Harper Lin los observaba desde lejos, escribiendo frenéticamente en su tablet.

Capítulo 5: Aeropuerto Internacional del Amor. Dos enemigos, un vuelo, y cero autocontrol.

11:30 a.m. - Puerta de embarque B17

-Atención, pasajeros del vuelo 547 con destino a Londres -anunció la voz del altavoz-. Debido a sobreventa, algunos asientos serán reasignados.

Charlotte levantó la vista justo cuando el asistente de vuelo se acercaba.

-Señorita Beaumont, su asiento 12A ahora es el 14C.

-¿14C? ¿Al lado de quién?

-Del señor Torres.

Silencio.

Jeshua sonrió.

Charlotte parpadeó tres veces.

-No. No. No, no, no.

-Oh, sí -dijo Jeshua, mostrando su pase de abordar-. Bienvenida al destino compartido.

Harper, dos filas detrás, ya grababa discretamente.

Nota mental: comprar palomitas.

12:15 p.m. - Durante el vuelo

El avión despegó. Charlotte miraba por la ventana, tratando de ignorar el roce del brazo de Jeshua contra el suyo.

Él, en cambio, parecía disfrutar cada segundo del silencio incómodo.

-¿Miedo a volar, Beaumont? -preguntó él, notando que apretaba el reposabrazos.

-No, miedo a caer al vacío junto a ti.

-Eso dolió.

-No tanto como tu ego.

Él rió suavemente, y ese sonido la descolocó. Jeshua no solía reírse así: sin sarcasmo, sin malicia. Solo... natural.

-¿Sabes qué es gracioso? -dijo él, mirándola-. Si me hubieran dicho hace un año que terminaría atrapado contigo en un avión a Londres, habría renunciado al derecho.

-Y si me lo hubieran dicho a mí, habría comprado un paracaídas.

Ambos sonrieron, y por un segundo, el hielo entre ellos se derritió.

Hasta que el avión tembló con una turbulencia repentina.

Charlotte se sobresaltó y, sin pensar, se aferró al brazo de Jeshua.

-¡Ah!

Él la sostuvo suavemente, inclinándose hacia ella.

-Tranquila, solo es aire.

-No me digas que lo disfrutas.

-Un poco. Me gusta cuando por fin admites que necesitas mi apoyo.

Ella lo soltó de inmediato.

-No confundas supervivencia con afecto, Torres.

-No lo haría. Pero podrías intentarlo más seguido.

Sus miradas se encontraron. Muy cerca. Demasiado cerca.

Y por un instante, el ruido del avión desapareció.

Charlotte tragó saliva.

-Estás muy...

-¿Guapo? -interrumpió él.

-Molesto. Quise decir molesto.

-Claro. Lo que digas.

2:00 p.m. - En pleno vuelo

El teléfono de Charlotte vibró. Era un mensaje de Leo Vidal.

LEO: ¿Ya despegaron, hermosa abogada? Espero que sobrevivas al viaje con el ogro de traje.

LEO: Si te sientes sola, puedo mandarte memes de abogados guapos... yo, por ejemplo. 😎

Charlotte sonrió, pero Jeshua, curioso, se inclinó un poco.

-¿Quién es Leo?

-Nadie.

-Entonces, nadie te llama "hermosa abogada" por trabajo.

-¿Celoso?

-¿De Leo? No. Pero admito que su sentido del humor me preocupa.

Ella le mostró la pantalla con un gesto burlón.

-Mira, otro abogado que sabe bromear sin gruñir.

-Y que no entiende límites -dijo Jeshua, más serio de lo que quiso sonar.

Charlotte arqueó una ceja.

-¿Acaso estás marcando territorio?

-Solo haciendo observaciones profesionales.

-Claro. Tu tono fue muy... profesional.

Él respiró hondo y miró hacia la ventanilla, intentando ocultar la sonrisa.

La tensión era casi visible, como una cuerda estirada entre ambos.

Meanwhile... tres filas atrás

Vanessa Moreau, enfundada en un abrigo de diseñador y gafas oscuras, cerró su revista con un golpe seco.

-Así que ella también va a Londres -susurró con desdén-. Qué coincidencia tan deliciosa.

A su lado, Harper la miró con cautela.

-¿Coincidencia o estrategia?

Vanessa sonrió como un gato con un plan.

-Digamos que un poco de turbulencia emocional no le hace daño a nadie.

Harper escribió en su blog:

Capítulo 5, parte dos: En el vuelo 547 hay más peligro que en un juicio por homicidio.

5:40 p.m. - Aterrizaje en Londres

El avión tocó tierra bajo un cielo gris y una llovizna ligera.

Charlotte suspiró aliviada.

-Por fin. Tierra firme.

-Y aún sigues entera -dijo Jeshua-. Milagro.

Ella lo empujó con suavidad mientras caminaban hacia la salida.

Pero antes de alcanzar el pasillo, su bolso se enredó con la corbata de Jeshua.

Ambos tropezaron y cayeron... justo en el pasillo del avión.



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En el texto hay: romance, leyes, romance lento y profundo

Editado: 17.06.2026

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