Legendary!

Capítulo 4 – ¿Podría ser?

Tomás: Ya encontraste lo que querías. Ya me puedo i-

Trollb0t interrumpió a Tomás soltando una risa enorme que rebotó por toda la cabaña; por un par de segundos todo fue carcajadas metálicas hasta que, de golpe, se puso serio como si alguien hubiera apagado una luz.

Trollb0t: No, no puedes.

Tomás suspiró, claramente decepcionado.

Tomás: Entonces dime que es lo que tengo frente a mí.

Trollb0t le dio un leve jalón en el brazo.

Trollb0t: Míralo con detalle.

El robot daba saltitos de lado a lado sobre el piso, que crujía bajo sus patas. Tomás cerró los ojos por la luz que emanaba la estrella aun flotando en su palma. Cuando los volvió a abrir, la cabaña parecía un santuario debido al gran resplandor de su habilidad.

Tomás: Increíble… Parecen sacadas de un cómic o de un videojuego de héroes.

Trollb0t se acercó, señalando la estrella con orgullo y haciendo un gesto exagerado con sus manitas metálicas.

Trollb0t: Míralo bien Tomás.

Tomás miró la estrella de cerca, luego a Trollb0t, luego otra vez a la estrella, como quien arma un rompecabezas con las piezas dando vueltas.

Tomás: No lo sé.

Se quedaron mirándose fijo un rato, hasta que Trollb0t habló primero, ojos brillando.

Trollb0t: Usa tu cerebro Tomás.

Tomás frunció la frente.

Tomás: Ah...

Trollb0t giro los ojos y luego volvió a mirar a Tomás.

Trollb0t: ¿Qué estoy buscando?

Tomás se quedó como una roca por un segundo, hasta que por fin cayó en cuenta.

Tomás: Ah, sí. Eso. Ya lo sabía.

Le levantó el pulgar con una sonrisa de oreja a oreja. Trollb0t lo miró con fingida solemnidad, cruzando los brazos y moviendo la antena como quien ajusta su corbata.

Trollb0t: Sí, claro.

Tomás: ¿Y ahora que hago con esto?

La estrella en la palma de Tomás chispeo y, con un pequeño destello amarillo, se desvaneció por todo su cuerpo.

Trollb0t: Te vas a quedar aquí. Y además tienes que entrenar para desarrollar tu habilidad por completo.

Tomás forzó una sonrisa que no le quedaba nada natural, levantando las manos como si aplaudiera a alguien que le cae mal.

Tomás: Genial.

Trollb0t no dejó margen para protesta; tomó una silla vieja y la colocó frente a Tomás como si fuera un blanco.

Trollb0t: No perdamos tiempo. Hoy no descansas. Tienes que estar listo lo antes posible.

Tomás: Eh... ¿La pateo y sale volando por la puerta o qué? —preguntó, mirándolo con cara de “explica esto, por favor”.

Trollb0t soltó una risa que se volvió un poco nerviosa y luego le dio un ligero golpe en el codo.

Trollb0t: Andas muy chistoso hoy…

Trollb0t ajustó el brazo de Tomás para apuntar mejor hacia la silla, como si fuera a enseñarle a sostener una herramienta. Cerró la mano de Tomás en gesto de puño.

Trollb0t: La técnica es importante. Si no la haces bien, el ataque pierde potencia. Puedes hacerlo como quieras, pero queremos el mayor daño posible.

Tomás empujó el brazo hacia adelante. Un destello amarillo, pequeño y tímido, saltó de su mano y apenas rozó la silla.

Trollb0t: Me lo imaginaba más potente. Sigue intentando. Tiene que salir un relámpago más fuerte. No nos vamos a dormir hasta que lo logres.

Tomás frunció el ceño, resoplando.

Tomás: No, no, quiero descansar un poco. He tenido un día horrible desde que llegué aquí.

Se agachó un poco y puso las manos en jarras, listo para discutir.

Tomás: Además, ¿Por qué tengo que obedecerte?

Trollb0t lo miró con absoluta calma, moviendo la antena como si estuviera rodando los ojos.

Trollb0t: Porque quieres irte.

Tomás: Ah, cierto.

Volvieron a intentarlo. Tomás gritaba cada vez que la chispa fallaba, y Trollb0t reaccionaba como si se le fuera el internet cada que jugaba videojuegos, haciendo muecas y comentarios raros.

Trollb0t: Con más fuerza, como si en la silla estuviera alguien que te debe dinero.

La noche los devoró entre chispas, gritos y el crujir del piso. La cabaña parecía un taller de reparaciones sin plan: sillas torcidas, tazas rotas y la nieve entrando cada vez que alguien abría la puerta.

Afuera, en las sombras, alguien los observaba con binoculares y tomaba notas en una pequeña libreta, murmurando al mismo tiempo por radio.

— Están en una de nuestras cabañas señor y parece que se están divirtiendo mucho.

Una voz fría contestó al otro lado. El observador asintió, apretando el botón de la radio mientras la nieve crujía bajo sus pies.



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En el texto hay: violencia, accion con poderes, mundo épico

Editado: 15.01.2026

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