Terror sujetó a Tomás de ambas manos con sus tentáculos negros, arrastrándolo hacia el borde del tren con la intención de lanzarlo fuera del tren. El metal del techo crujía bajo la presión, pero Tomás reaccionó en una fracción de segundo, sobrecargando los circuitos de sus guanteletes. Una descarga eléctrica de alto voltaje recorrió las extremidades de la sombra.
Terror_404: ¿Uno con habilidad eléctrica? Creí que estaban extintos.
Dijo Terror mientras lo soltaba bruscamente. Acto seguido, tensó sus tentáculos y disparó ráfagas de picos negros, sólidos como el diamante, hacia el pecho de Tomás. Este se cubrió inmediatamente con los brazos, esperando el impacto, pero para su sorpresa, los proyectiles no impactaron.
Tomás: ¿Eh?
Los picos se deshicieron al tocarlo, pegándose a su traje como una masa de slime oscuro. De esa sustancia emergieron docenas de micro-tentáculos que lo enredaron por todo el cuerpo, asfixiando su movilidad como si fuera una red de pesca viviente. Tomás forcejeó, pero la viscosidad era demasiado fuerte, así que optó por la ofensiva, cargó con todo su peso hacia Terror.
Terror_404: Con gusto te doy más.
Terror lanzó un golpe seco al rostro de Tomás. El impacto, aunque cubierto por la red de tentáculos, lo hizo tambalearse, pero el roce del golpe liberó una parte del visor que estaba obstruida.
Tomás: Gracias, ya me había quedado ciego. Déjame agradecerte como se debe.
Tomás aprovechó ese segundo de apertura para liberar los rayos láser de su visor con toda la potencia acumulada. Un estallido de colores morado neón y azul iluminó los rascacielos mientras el tren cruzaba la ciudad. El ataque impactó de lleno en el pecho de la sombra. Antes de que Terror pudiera siquiera gritar, su cuerpo se deshizo en miles de píxeles negros, como si una nube de ceniza se dispersara en el viento.
Los tentáculos se evaporaron al instante, dejando a Tomás libre.
Tomás: Finalmente puedo respirar un poco.
Revisó su cuerpo rápidamente, buscando daños críticos, pero la calma duró poco. Apenas a unos metros de distancia. Terror_404 emergió nuevamente, recomponiendo su figura desde el aire mismo.
Terror_404: Deja de hacerme reventar.
Su voz se volvió más distorsionada y grave, como un archivo de audio corrupto. Aprovechando un parpadeo de las luces del tren, Terror utilizó la sombra de Tomás para materializarse justo detrás de él. Seis tentáculos filosos, largos como espadas, brotaron de su espalda.
Terror_404: ¡Tomás en rajas!
Lanzó una serie de ataques cortantes a una velocidad inhumana. Tomás apenas pudo cubrirse, sintiendo el filo rozar su traje.
Tomás: ¿Y esos cuchillos de juguete?
Sin embargo, al mirar sus propios brazos, Tomás notó algo perturbador de las cortadas no salía sangre roja, sino una especie de estática azulada. No tuvo tiempo de procesarlo; Terror ya iba por el segundo asalto.
Esquivando como pudo, Tomás contraatacó con un combo de golpes electrificados, rematando con un disparo a quemarropa desde su visor. Terror, lejos de retroceder, absorbió la energía del láser. Su cuerpo tomó un tono azulado combinado con la oscuridad absoluta, y empezó a moverse por "fotogramas", apareciendo y desapareciendo delante y detrás de Tomás.
El combate era tan intenso que el tren comenzó a perder velocidad; el sistema magnético estaba siendo drenado por el inmenso consumo de energía que Terror_404 necesitaba para mantener su forma. Cuando el tren finalmente bajo su ritmo, el sonido de las patrullas de Neon City inundó el ambiente.
Terror empujó a Tomás con una fuerza descomunal y saltó del tren, transformándose nuevamente en una mancha de glitches que se fundía con el asfalto.
Tomás: Tú no vas a ningún lado.
Activando sus botas al máximo, se lanzó tras él. Ahora estaban a la par en velocidad, corriendo por las calles laterales de la ciudad como dos rayos de luz. Terror intentaba desestabilizarlo haciendo brotar tentáculos desde el pavimento, pero Tomás los esquivaba con saltos acrobáticos mientras disparaba ráfagas de electricidad que aturdían momentáneamente a la sombra.
Terror_404: Cómo jodes con tus pedazos de luz.
Terror se pegó al costado de un auto estacionado, materializándose para levantar el vehículo con sus tentáculos y lanzarlo con violencia hacia su perseguidor. Tomás vio el auto volar hacia él y, a través del visor, detectó firmas de calor en el interior, había una familia dentro.
En lugar de esquivarlo, Tomás plantó los pies en el suelo y absorbió el impacto para frenar el vehículo. La fuerza lo mandó por los aires, estrellándose brutalmente contra un contenedor de basura metálico mientras el auto quedaba a salvo en el suelo.
Terror_404: A tu casa.
Sin mirar atrás, Terror emprendió nuevamente la huida, desplegando los tentáculos de su espalda para impulsarse, perdiéndose finalmente entre los altos edificios.