Un par de horas después, Tomás recibió el alta médica. Físicamente se sentía recuperado, pero la mente le pesaba; le perturbaba saber que había alguien ahí fuera sembrando el caos sin que nadie pudiera ponerle un alto. Salió del hospital acompañado de su inseparable compañero, Trollb0t, y al cruzar la puerta, clavó la mirada en el cielo plomizo de la ciudad.
Tomás: Debe haber alguna manera, no puede ser imposible. —Dijo mientras apretaba los puños, redirigiendo su vista hacia la enorme cartelera publicitaria que brillaba frente a él.
Trollb0t: ¿Sigues pensando en eso? En algún momento lo atraparán. Relájate y deja de darle tantas vueltas. —Trollb0t observó su propio brazo mecánico un momento y luego tiró de la manga de Tomás.
Trollb0t: Oye, si te hace sentir mejor, podríamos entrenar tus habilidades. Ha pasado tiempo desde la última vez que lo hiciste. Recuerda que la técnica puede marcar la diferencia en combate, a menos que la fuerza sea monstruosa... pero este no es el caso.
Tomás giró la cabeza hacia él mientras se tronaba los nudillos, un gesto que ya se le estaba haciendo costumbre.
Tomás: Cierto, lo había olvidado… Ahora que lo pienso, ¿no hay alguna forma de saber qué habilidades posee alguien? —Tomás dudó un segundo antes de soltar la siguiente pregunta—. ¿Y no podría simplemente quitárselas?
Trollb0t consultó los datos en su sistema y asintió con un movimiento mecánico.
Trollb0t: Efectivamente, se puede saber. Existe una especie de ficha sobre cada individuo con habilidades en el planeta; como no todos son superhumanos, se les distingue fácilmente. —Estiró el brazo para mostrarle la pantalla integrada en su extremidad a Tomás—. Era obvio que querías saber sobre él. Terror posee la capacidad de controlar las sombras, todo lo digital y los glitches. Esas son sus facultades más destacadas. También tiene otras formas en las que se vuelve más peligroso y violento, pero sobre eso no hay información detallada. Aparte de ser una amenaza masiva, no sabemos qué es capaz de hacer en ese estado. Usualmente, todos los que poseen superhabilidades tienen tres niveles: la base, la intermedia y la final. Yo las llamo así, pero cada usuario les da sus propios nombres. —Contestó con una leve carcajada antes de retirar el brazo.
Trollb0t: Para que me entiendas y no te enredes, Frostborn es el ejemplo perfecto. Su forma base era la que todos conocían; la intermedia era su forma de bestia; y la final, cuando ya había enloquecido y todo el poder de la montaña lo había envuelto.
Tomás: ¡Ah, ya! Esta vez te entendí mejor que otras veces, pero todavía te falta responderme lo último.
Trollb0t extendió las manos un momento antes de continuar con la explicación.
Trollb0t: A eso voy. Aparte de que no es ético, el usuario al que intentes quitarle su habilidad no se va a ir sin pelear. Y otra cosa te costaría muchísimo más dominarla. ¿Por qué? ¡Porque no es tuya! Esa habilidad nació para alguien específico, no para ti. En pocas palabras, es un proceso desgastante... muy desgastante. —Trollb0t se cruzó de brazos—. ¿Entendido?
Tomás: Sí, sí. Bueno, será mejor que empecemos con el entrenamiento.
Trollb0t: Ya sabes qué hacer.
Ambos se dirigieron a un sector industrial abandonado para comenzar la sesión de práctica.
Tomás: ¿Por dónde empezamos?
Trollb0t: Mira esto. Logré descifrar su patrón gracias a las cámaras de seguridad de la ciudad. Trollb0t estiró sus dos brazos metálicos, deformándolos hasta que parecieron tentáculos oscuros y retorcidos.
Tomás: Oh…
Trollb0t: Quizás no podamos derrotarlo de frente por el tipo de habilidad que tiene, pero podemos aprendernos sus patrones de ataque.
Tomás se colocó en posición de combate mientras sus ojos empezaban a cargarse con esa característica energía amarilla.
Trollb0t: ¿Listo?
Tomás: ¡Demasiado!