Leonardo Da Vinci

CAPITULO 1

Después de deambular por una extraña puerta en el Museo del Louvre, terminé en un mundo de ensueño gobernado por una luna creciente. Sin duda, me embrujaría esta noche. Acababa de despertar de un sueño imposible.

(...Mordido por un vampiro. El sueño también se sintió tan real.)

Era el segundo sueño demasiado real que había tenido desde que llegué aquí. Terminé de contarle mi historia al mayordomo, Sebastian.

MC- ...Justo como lo haría un vampiro. Los sueños pueden ser tan realistas, incluso cuando tratan sobre las cosas más increíbles.

Sebastian se quedó en silencio ahora, y me pregunté si estaba cansado de que yo parloteaba.

MC- Gracias por escuchar mi tonto sueño. Espero que no pienses que estoy loca por soñar con vampiros.

Sebastian- No creo que estés loca, ni tampoco creo que haya sido solo un tonto sueño.

MC- ¿No crees que fue tonto?

Sebastian- No. De hecho, es una buena señal. Creo que tuviste ese sueño porque estás aquí en esta mansión.

MC- ¿Mi pesadilla es una buena señal? No tienes sentido.

Sebastian- El sueño sirve como una advertencia… De que no debes entregarles ni tu cuerpo ni tu corazón.

MC- ¿Ellos?

Sebastian- Los residentes de esta mansión. Porque, verás, todos los que has conocido esta noche… Son exactamente lo que viste en tu sueño. Todos son vampiros.

Mi corazón dio un vuelco. Sentí frío.

(No. No puede estar hablando en serio.)

MC- ¿Vampiros, Sebastian? ¿En serio?

Sebastian- Es verdad. Los residentes son todos vampiros.

Su expresión inexpresiva no revelaba nada. Debo decir que eso le daba un toque de humor a lo que de otra manera habría sido una broma incómoda.

MC- ¡Oh! ¡Me tomó un segundo darme cuenta de que estabas bromeando! Aunque es gracioso.

Sebastian- ...¿Gracioso?

MC- Sí. Fue muy astuto de tu parte ayudarme a luchar contra mis pesadillas con un poco de humor. Creo que funcionó. Ya lo superé.

Terminé mi vaso de agua. El líquido fresco pareció refrescar mi mente.

(Casi me lo trago. Normalmente, puedo reír y bromear con cualquiera. Pero no he sido yo misma en toda la noche. Debe ser este lugar.)

Este lugar siendo París, Francia, a finales del siglo XIX. Viajé sin darme cuenta en el tiempo a través de esa extraña puerta, y ahora no podría volver a mi época por un mes. No era la única viajera en el tiempo. Otros como Vincent van Gogh y Napoleón Bonaparte también vivían aquí... o eso afirmaban. Era la primera noche de mi estadía de un mes, y ya había tenido suficientes sorpresas para toda una vida…

(Así que ni se te ocurra decirme que también son vampiros. A menos que quieras poner a prueba los límites de la mente humana. La mía ya está lo suficientemente a prueba, gracias. Pero un poco de sueño me ayudará a recuperarme.)

MC- Gracias por el agua, Sebastian. Debería volver a la cama.

Sebastian- MC, espera. Eso no fue una broma...

Arthur- ¡Por Júpiter, ustedes dos todavía están despiertos?

El enérgico sonido de los tacones Oxford anunció su entrada a la cocina.

MC- ...Arthur, ¿verdad?

El famoso escritor de misterio, y creador de Sherlock Holmes- Sir Arthur Conan Doyle.

Arthur- ¿Recordaste mi nombre, verdad? Brillante. Absolutamente brillante.

MC- Diría que se grabó a la fuerza en mi memoria. ¿Algo parecido a cómo pareces estar metiéndote a la fuerza en mi espacio personal?

Arthur- Hecho a propósito, te lo aseguro.

(No se intimida fácilmente, ¿verdad?)

Sebastian- Sir Arthur, ¿estuviste fuera... divirtiéndote... otra vez?

Arthur- ¿Sí? No tiene nada de malo querer un poco de postre después de la cena. Sin embargo, no pude dar un bocado. Es decir, no pude encontrar ni una sola criatura adorable a la que morder.

(¿Postre? ¿Morder?)

Arthur solo estaba hablando en sentido figurado sobre sus hazañas románticas, o eso supuse. Tenía que haberlo hecho. Miró a Sebastian.

Arthur- Tráeme una botella, ¿Sebas? Tengo un poco de hambre después de ese gasto de energía romántica, y no me apetece ir a la cama con el estómago vacío.

Sebastian- Un momento.

Sebastian se movió por la cocina. Regresó con un hermoso decantador de vidrio, lleno de un líquido espeso de color rojo oscuro.

MC- ...¿Qué es eso? ¿Vino? ¿Jugo de tomate?

Arthur- Oh, ¿ella no lo sabe?

Sebastian- Estaba intentando explicarlo cuando llegaste. Parece que ella piensa que estaba bromeando.

Arthur- Sebas, me sorprendes. Ni siquiera tú lo tomaste al pie de la letra al principio.

(No me gusta cómo están hablando.)

Mi corazón latía más rápido ahora. Más rápido. Más rápido… Ba-DUMP. Ba-DUMP. Como una campana de alarma.

Arthur- Escuché del Conde. Vas a vivir con nosotros por un tiempo, ¿MC? Entonces querrás conocernos bien. MUY bien, si me atrevo a ser tan audaz.

Sebastian- Sir Arthur, ¿puedo preguntar qué tiene intención de hacer...?

Arthur deslizó el decantador de vidrio de las manos de Sebastian; quitó el tapón. Se paró justo delante de mí. Demasiado cerca. De nuevo el problema con el espacio personal.

Arthur- Preguntaste qué era esto. Se llama 'Rouge'. Bueno, algunos lo llaman Rouge.

Como si me desafiara a mirar, Arthur bebió un trago profundo y deliberado del líquido. Su labio superior tenía un distintivo tinte rojizo cuando terminó.

Arthur- ...Otros lo llaman sangre.



#5095 en Novela romántica
#1638 en Otros
#328 en Novela histórica

En el texto hay: personaje historico

Editado: 16.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.