(Mmm... ¿Mng? ¿Por qué... no puedo respirar...?)
Me desperté de mi sueño sintiendo como si un gigante me estuviera abrazando, sofocándome… Leonardo Da Vinci.
MC- ¿Eh?
(...¡¿Cómo terminamos así?!)
Estaba en mi habitación, acostada en mi cama; Leonardo yacía durmiendo a mi lado. Más que eso, estaba completamente entrelazado conmigo, con sus brazos sujetándome con fuerza.
(¿Qué pasó anoche...? Oh.)
—--------------------------------------------------------------------------
Leonardo- ...¿Cara mia?
MC- ¡¿Leo-Leonardo?!
(¿Cómo? ¿Por qué?)
Leonardo- ¿No le dijiste a nadie que te estabas bañando?
MC- ¡¿A quién se suponía que debía decirle?! Es tarde.
(Recuerdo que nos encontramos —desnudos— en las termas. Como si eso no fuera lo suficientemente malo, Vincent y Theo entraron…)
Leonardo intentó esconderme detrás de él hasta que se fueron, pero me desmayé.
(Debe haberme llevado de vuelta a mi habitación. Ni siquiera recuerdo qué pasó. Además, Leonardo no se despierta, y me está sujetando MUY fuerte. ¡Necesito escapar!)
Me retorcí e inquieté, tratando de soltarme del pecho asfixiante de este vampiro. Este intento de escape salió tan bien como todos mis otros intentos de escapar de Leonardo. Mal. No solo fallé en liberarme… Leonardo suspiró suavemente y me atrajo más cerca mientras dormía, apretándome con fuerza. Estaba aplastada contra su pecho esculpido, que podía sentir a través de su camisa suelta. Mis sentidos estaban a la deriva en ese aroma celestial.
(...Si voy a sofocarme, al menos se va a sentir bien… espera, ¡no, no quiero esto!)
Leonardo- Heh.
Se escuchó esa risa, suave como los vientos a través de las colinas de Toscana. Él me soltó.
Leonardo- Eres muy divertida, ¿sabes?
MC- Ajá. ¿Y hace cuánto tiempo que estás despierto?
Leonardo- Desde que empezaste a retorcerte y a dar patadas. Fue tan tierno que no pude dejarte ir. Así que te sostuve con más fuerza.
(¡Ni siquiera estar medio dormido detiene a Leonardo!)
Por mucho que quisiera vengarme de él por eso, lo necesitaba vivo —bueno, tan vivo como un vampiro pueda estar— para interrogarlo.
MC- ¿Leonardo?
Leonardo- ¿Qué pasa?
MC- ¿Me llevaste de vuelta a mi habitación?
Leonardo- Sí, después de que te desmayaras.
MC- Gracias por rescatarme.
Leonardo- Ni siquiera era una opción. No para mí.
Me incorporé en la cama, y fue entonces cuando me di cuenta de que estaba vestida con mi camisón.
(Pero yo estaba desnuda en las termas...)
Leonardo se dio la vuelta sobre su costado, con una sonrisa cómplice en su rostro.
Leonardo- Sí, yo te vestí.
MC- No puedo creerte.
Leonardo- Ambos estábamos desnudos anoche cuando te llevé al baño…
MC- ¡Basta! ¡No quiero escuchar esto!
Leonardo- Heh, ¡hahaha! ¿Por qué te sorprende tanto esto, cara mia?
Él estaba doblado de la risa.
(Muy bien. Así que ambos vimos demasiado del otro anoche. Pero, ¿tal vez…?)
MC- ¿Hay alguna puerta más pequeña en esta mansión? ¿Una que pueda usar para viajar en el tiempo a la noche anterior?
Leonardo- Scusa, pero si estás intentando dar marcha atrás al tiempo, tengo malas noticias. No funciona de esa manera. Por cierto, ¿el baño es todo lo que recuerdas?
MC- ¿Qué más pasó?
Leonardo- Después de desmayarte, te despertaste solo por un segundo anoche.
(¿Me desperté?)
Tenía recuerdos vagos de haber sentido un calor incómodo en la cama anoche. Pero eso era todo lo que recordaba.
MC- ¿Hice algo?
Leonardo- Ciertamente lo hiciste. Cuando estaba al lado de tu cama, me jalaste hacia ella y me susurraste...
Leonardo tomó suavemente mi mano, como para imitarme. Sentí su aliento en mi cuello.
Leonardo- 'Leonardo, tómame. Soy tuya...'
No dejé que terminara esa horrible mentira antes de empujarlo fuera de la cama.
MC- ¡Yo nunca diría eso!
Leonardo- Heh. ¿Fui demasiado obvio?
MC- Más bien demasiado ambicioso.
(Me pregunto si realmente hice algo. Ahí se va mi oportunidad de averiguarlo).
Leonardo- Me iré de vuelta a mi habitación.
Se levantó tranquilamente y se dirigió a la puerta. Lo llamé.
MC- Antes de que te vayas…
Leonardo- ¿Sí?
MC- Gracias por lo que hiciste.
Se rió suavemente de una manera que pareció llenar la habitación con su cálido humor.
Leonardo- ...De nada. Disfruta tu día, cara mia.
MC- Tú también.
Después de haberme aseado y vestido para el trabajo, salí de mi habitación. Los grandes ventanales con cortinas ya no eran las fauces de criaturas sombrías ante mis ojos. Eran puertas de entrada al brillante y hermoso siglo XIX exterior…
MC- He terminado de obligarme a sonreír.
Leonardo- ¿Hmm?
MC- Pero no dejaré de sonreír. Simplemente dejaré de forzarlo. Tendré sonrisas más naturales.
Leonardo- ¿A qué viene el anuncio, cara mia?
Cuando dejas de obligarte a tener éxito, ese es el momento en el que eres libre de hacer cualquier cosa. Y deshacerte de tus ansiedades puede ser tan fácil como tener a alguien que te escuche. Leonardo me había ayudado con ambas cosas.
(Por ahora, confiaré en que la puerta se abrirá y todo saldrá como dijo le Comte. Mientras tanto, disfrutaré de mi estancia aquí en el tiempo que queda).