Fue un simple tropiezo en nuestro torpe baile. Ambos caímos. Miré a Leonardo y… Estaba tan cerca de mí ahora. Imposiblemente cerca. Sus brazos me rodeaban; me había atrapado mientras caíamos, sin siquiera intentar protegerse a sí mismo. Aquí estábamos, de repente en los brazos del otro. Muy parecido a la primera noche que nos conocimos… Y como cada vez que Leonardo me sostenía, me sentía atrapada en una dulce red de la que nunca quería salir.
(Porque no quiero irme).
Lo correcto era soltarse. Separarse. Levantarse. Volver a bailar. Sin embargo, no pude. Leonardo aflojó un brazo para acariciar mi mejilla.
Leonardo- ¿Cara mia…?
Su voz me trajo de vuelta al presente.
(¿En qué estoy pensando...?)
MC- Perdón, Leonardo. No quise…
Leonardo- ...No, está bien.
Incluso después de volver a nuestras posiciones anteriores, todavía sentía el calor persistente de su cuerpo. Busqué algo que decir. Algo que hiciera que todo volviera a la normalidad. Pero decir que lo que pasó no fue nada, era una mentira. Leonardo me acarició la cabeza suavemente.
Leonardo- Creo que ya ha sido suficiente torpeza por parte de ambos por esta noche. ¿Nos vemos para más mañana, cara mia?
MC- Sí. Eso sería agradable. Hasta mañana, entonces.
Leonardo- ...A domani. (Hasta mañana)
Le dije buenas noches con la mano y me fui. En el pasillo, me apoyé contra la pared y suspiré.
(Él no tiene pensamientos románticos sobre mí. Después de todo, somos compañeros provisionales. Temporales. Es un… Él no tiene pensamientos románticos sobre mí. Después de todo, somos compañeros provisionales. Temporales. Es un trato, no una relación. Entonces, ¿por qué estoy actuando de esta manera cuando estoy con él?)
Mis pensamientos se desviaron de la pregunta. Se negaban por completo a reconocerla.
—-------------------------------------------------------------------------------------
Arthur- No suenes tan victoriana. Aunque tú y Leonardo solo están fingiendo, estoy seguro de que ya han tenido algún que otro 'revolcón'.
MC- ¡Por supuesto que no!
Arthur- ¿En serio? Qué inesperado.
MC- Para ti, tal vez. Yo no comparto tu opinión.
Arthur- Si me miraras de la misma forma en que lo miras a él, no estoy seguro de si podría resistirme a ti....
MC- ¿De qué estás hablando?.
Arthur- ¿No eres consciente de ello? Cuando miras a Leonardo, tú…
MC- Arthur, deja de jugar y dímelo.
Arthur- ¿Realmente quieres saberlo?.
—----------------------------------------------------------------------------------------------
(Creo que necesito saberlo. Necesito una segunda opinión sobre esto. Y él me la dará).
Fui por el pasillo hacia donde estaban las habitaciones… Hacia donde esperaba encontrar a Arthur… A donde me responderían mi pregunta. Cuando llamé, Arthur respondió de inmediato. Entré en su habitación…
Arthur- Hola. Pasa.
Me saludó con ese acento familiar.
MC- No estoy interrumpiendo tu trabajo, ¿verdad?
Arthur- ¿Trabajo? ¿A qué te refieres?
MC- Hay una pila de papeles en tu escritorio, así que supuse que estabas escribiendo una historia nueva. Y llevas puestas las gafas.
Arthur- Una deducción de principiante, pero es un buen comienzo. No te preocupes por el trabajo. Yo te invité a pasar. La verdad es que necesito el descanso…
Arthur plegó sus gafas de montura gruesa y las dejó sobre el escritorio. Se recostó en su silla, dejando de ser autor por un momento.
Arthur- ...Y parece que tú tienes una historia que contar.
MC- ¿'Dedujiste' eso?
Arthur- He escrito más de cuatro docenas de historias de misterio... pero, sobre todo, eres bastante transparente.
MC- ¿Por qué dices eso?
Arthur- Observación, mi querida MC. En fin, toma asiento, por favor.
(Arthur es un poco peor que Leonardo cuando se trata de salirse con la suya).
Me senté en el sofá de cuero de Arthur, sintiéndome como si estuviera de repente en el consultorio de un psiquiatra.
Arthur- ¿Qué te trae por aquí, MC?
MC- Quería preguntarte algo.
Su sonrisa me dijo que él ya anticipaba mi pregunta.
MC- Era sobre nuestra última conversación.
Arthur- La recuerdo bastante bien.
Para mi vergüenza, mi voz sonó temblorosa.
MC- ...Dijiste que miré a Leonardo de una manera determinada. ¿A qué te referías con eso, Arthur?
Arthur- MC, eres una chica lista.
(Eso suena como lo opuesto a lo que él estaba insinuando antes, pero...)
Arthur- Lo he visto en la forma en que te dedicaste a tu trabajo y lo he oído en la forma en que nos hablas. De hecho, eres bastante lista.
MC- Eso es lindo, ¿pero podemos ir al grano?.
Arthur- Lo que trato de decir es que no viniste aquí por la respuesta; tú ya sabes la respuesta.
Mi corazón dio un vuelco sordo en mi pecho.
Arthur- Viniste aquí por una confirmación… En cuyo caso, es un placer para mí darte exactamente lo que deseas.
Esperé con el aliento contenido a que Arthur hablara.
Arthur- MC, cuando miras a Leonardo, es con un sentimiento de profundo anhelo.
MC- ¿Anhelo?.
Repetí la palabra, mientras mi corazón empezaba a acelerarse.
Arthur- Dicho de la forma más sencilla… Estás enamorada de él.
(¿Enamorada de Leonardo…?)