Leonardo- Solo cierra los ojos. Una última vez. El momento en que lo hagas... ahí es cuando morirás.
MC- ¡L-Leonardo…!
Grité su nombre… Y él se detuvo. Leonardo soltó mi mano, y lentamente se incorporó y se alejó de mí. Él bajó la mirada, con sus ojos perdiendo su brillo. El oro, antes brillante, de sus ojos se volvió oscuro, viejo y opaco… y profunda, eternamente solitario.
Leonardo- ...¿Por qué pareces a punto de llorar, cara mia...?
MC- ...No estoy llorando. Estoy bien...
Me senté, envolviéndome en mi blusa Y lo miré a él, a Leonardo, con su sonrisa triste y sus ojos antiguos y cansados.
Leonardo- ¿Lo estas?
No respondí. No estoy segura de haber podido hacerlo. Casi había renunciado a mi humanidad en un ruego impulsivo de un momento.
Leonardo- ...Puede que no llores ahora, pero llorarás algún día.
MC- No lo haré. No estoy llorando ahora, ¿verdad?.
Leonardo- No, no lo estás... porque estoy aquí, cara mia.
Leonardo sonrió, si es que se podía llamar sonrisa a la mirada lúgubre de su rostro.
Leonardo- Eres fuerte y eres amable. Así que probablemente no llores mientras yo esté aquí para verlo. Pero cuando no esté mirando, llorarás. Si te hubiera hecho eso a ti... siglos después, seguirías llorando cuando yo no estuviera mirando.
No estaba en mi poder negarlo. No cuando sentí algo caliente escociendo en mis ojos, esperando el momento en que parpadeara para caer.
Leonardo- ...Tal vez sea egoísta de mi parte, después de lo que hice, pero solo quería hacerte feliz. Siempre te ves linda, cara mia, pero tu sonrisa me quita el aliento.
(Leonardo siempre me había dicho eso… Él siempre quiso que yo sonriera).
—--------------------------------------------------------------------------------------------
Leonardo- Esa es la primera vez que haces eso. Es la primera vez que haces eso.
MC- ...¿Te refieres a hablar hasta por los codos?.
Leonardo- La primera vez que muestras una sonrisa tan despreocupada. Realmente tienes una sonrisa muy bonita.
MC- ¿Leonardo?.
Leonardo- Debo decir que cualquier sonrisa te queda bien, pero te ves mejor con una sonrisa natural.
MC- ¿Alguna vez te has detenido a pensar que me provocas demasiado?.
Leonardo- Si a ti te parece una provocación, está bien... pero hablo en serio.
—-------------------------------------------------------------------------------------------
MC- ¿Tienes la sensación de que todo el mundo nos está mirando? ¿Y si lo estamos haciendo mal?
Leonardo- No sabes lo especial que eres, ¿eh?
MC- ¿Qué quieres decir con eso?
Leonardo- Olvídalo. No te importe lo que digan los demás. Lo importante es esto…
MC- ¡Oh!
Leonardo- ¿Te lo estás pasando bien? ¿Cómo te sientes, cara mia?
MC- ¡Me lo estoy pasando realmente bien!
Leonardo- Y tu sonrisa va a juego.
—----------------------------------------------------------------------------------------------
Mis ojos ardían casi más de lo que podía soportar. Aparté la mirada y sentí la presencia de una mano suave y cariñosa sobre mi cabeza. Al levantar la vista, me encontré con la mirada de Leonardo.
Leonardo- Lo que pienso, cara mia…
En mi mente, escuché el sonido distante de algo viejo y preciado rompiéndose.
Leonardo- ...No es tu destino amar a alguien que solo te hará llorar. Necesitas encontrar a alguien que llene tu vida de alegría. Alguien que realmente te haga sonreír.
MC- Leonardo, eso es—
Leonardo- No me pidas que te convierta en vampiro. Por favor... No me vuelvas a pedir eso nunca más...
(...¿Qué he hecho...?)
Leonardo- Siento haberte asustado. Ciao... cara mia.
Con esas palabras, Leonardo se marchó. Cerró mi puerta silenciosamente.
(...No lo sabía. No me detuve a pensar en lo que mi transformación en vampiro significaría para él).
Mis emociones me abrumaron por completo.
(Solo estaba pensando en mis propios sentimientos. Incluso entonces, pedí algo de lo que no estaba segura…)
Y sin embargo, nunca podría retractarme. Había lastimado a la persona que amaba.
(Nunca antes había visto a Leonardo parecer tan triste. Solo quería verlo sonreír… La sonrisa que mostraba era desgarradora).
Esas lágrimas estaban a punto de caer, pero no iba a llorar ahora. Salí de mi habitación. Lo que había pasado aquí estaba demasiado reciente en mi mente… El balcón estaba refrescantemente fresco por la noche. Escuché pasos detrás de mí.
MC- ¿Leo...?
Saint-Germain- Bonsoir, MC.
Al darme la vuelta, vi al Conde de Saint-Germain.
MC- Oh, Comte. Perdón.
Saint-Germain- No tienes nada por lo que disculparte.
Negué con la cabeza. Él me ofreció una sonrisa caballeresca y se puso a mi lado junto a la balaustrada.
Saint-Germain- MC, ¿pasó algo con Leonardo?
MC- ¿Cómo lo supiste?
Saint-Germain- Me crucé con él en el pasillo. Tenía la misma expresión que tienes tú ahora.
MC- ...¿La tenía?
Saint-Germain- Ambos parecen profundamente heridos.
MC- Yo no soy la que está sufriendo. Pero sí dije algo para herirlo a él.
Saint-Germain- Curiosamente, Leonardo dijo algo similar.
MC- ¿En serio?