Leonardo Da Vinci

CAPITULO 23

El teatro estaba en silencio, a excepción del zumbido de las luces y los gemidos de los pocos actores que se habían quedado a luchar.

Saint-Germain- Vaya. Diría que manejamos eso de forma bastante incruenta, Leonardo.

Leonardo- Yo diría que sí.

???- ¿Qué fue eso...? ¿Quiénes son ustedes dos?.

Leonardo- ¿Qué tal si te presentas tú primero? ... ¿Quién eres? Al menos reconozco tu cara. Eres el chico que derramó vino sobre mi compagna en el baile.

(Leonardo también lo reconoció).

El hombre con pecas se rió ante eso.

???- Me sorprende que me vieras siquiera, considerando lo embelesado que estabas con tu acompañante. Por respeto a eso, supongo que al menos puedo decirte mi nombre. Después de todo, no espero que ninguno de ustedes salga de aquí con vida.

Maurey- ...André Maurey, antaño un dramaturgo de grandes ambiciones. Ahora fabrico meros 'espectáculos' para audiencias que buscan emociones fuertes.

Saint-Germain- ¿Has dejado la pluma de escribir y has tomado una cuchilla de afeitar, es eso? ¿Cuántas vidas has arrebatado?

Maurey- Sabes, haces muchas preguntas. Casi pensaría que estás intentando ganar tiempo...

Saint-Germain- Si estoy ganando tiempo al hacer preguntas, no vendrá mal hacer una más… ¿Tienen tus acciones algo que ver con cierto dramaturgo llamado Guillaume?

(Guillaume otra vez. Leonardo parece reconocer el nombre también. Estoy más segura que nunca de que se refieren a Shakespeare).

Maurey, quien había parecido perturbadoramente impasible ante todo hasta ahora, soltó un gruñido.

Maurey- Bah. Todo el mundo es amigo de Guillaume.

Una sonrisa triunfante asomó a los labios de le Comte. A pesar de eso, mantuvo el control de cada una de sus palabras y acciones.

Saint-Germain- No soy solo un amigo. He sido un admirador suyo incluso antes de que 'debutara' en París. He financiado varias de sus obras, y yo fui quien lo ayudó a establecerse aquí.

Maurey- Entonces, ¿eres su mecenas?.

Saint-Germain- Podría decirse que sí.

(Pero si están hablando de Shakespeare…)

Le Comte nunca había mencionado a William Shakespeare antes de la noche del baile. Y se deleitaba hablando abiertamente de las cosas que admiraba, incluso hablando con orgullo de los residentes y de su trabajo.

(En ese caso, le Comte debe estar provocando a Maurey. ¿Intentando que cometa un error?)

Saint-Germain- Tienes un gran interés en Guillaume. ¿Podría ser que tú también admires sus obras, como colega dramaturgo? Tienes un gran interés en Guillaume. ¿Podría ser que tú también admires sus obras, como colega dramaturgo? ...Perdona mi error. Digo 'colega', pero en verdad, Guillaume no tiene iguales. Si tuviera que comparar su trabajo con el de alguien… Él es el Bardo de Stratford vuelto a la vida una vez más. La segunda venida de William Shakespeare.

Maurey- ¿La segunda venida de William Shakespeare? ¡Lo único que ese farsante tiene en común con Shakespeare es su vestuario!

El grito de Maurey retumbó por todo el teatro. Arremetió dramáticamente con la navaja, que aún se asomaba peligrosamente cerca del cuello de Sebastian. Pero el plan de le Comte parecía estar funcionando. Maurey empezó a desvariar y pronto se perdió en su rabia celosa.

Maurey- ¡Es un dandy de pacotilla! ¡Me gustaría estampar su cara de narcisista contra un espejo!

Saint-Germain- ¿De pacotilla, de verdad? Como su patrocinador, me temo que no puedo estar de acuerdo con esa valoración.

Maurey- ¿Ah, sí? De hecho, le dejé uno de mis guiones para conocer su opinión… ¿Sabes lo que me dijo?

Saint-Germain- No podría ni empezar a imaginarlo.

Maurey- 'Con actores de gran talento y una habilidad perfecta para hacer que la prosa más monótona cante, podría llegar a ser una representación pasable'. ¿¡Mira mi trabajo por encima del hombro y dice que solo actores perfectos podrían salvarlo!? ¡Su problema es que ni siquiera puede IMAGINAR una obra que no sea la suya!

Le Comte asintió, guiando a Maurey consigo.

Maurey- No fue solo a mí a quien sus palabras destrozaron. ¿Puedes imaginar lo que sentir eso le hizo a mi compañía, yaciendo allí a tus pies? Estamos arruinados. Todos nosotros. Ya no somos capaces de alcanzar el arte sublime. Después de eso… Caímos en el más vil de los entretenimientos mundanos. La depravación humana como espectáculo. Es todo lo que sentía en mi interior.

En la voz de Maurey, escuché una ira mezclada con las partes más aterradoras de la mente humana.

(Esto va más allá de la locura. Puede que Shakespeare encendiera la cerilla, pero este fuego ya tenía combustible).

Maurey- Mientras rebuscaba en los libros buscando pesadillas suficientes para mantener nuestro negocio a flote, encontré algo fascinante. ¿Guillaume quería actores de bien? ¿De esos que pueden hacer que la prosa cante? Pues bien, entonces tendría que FABRICARLOS.

Los ojos de Leonardo se abrieron de par en par. Era la primera vez que lo veía horrorizado.

Leonardo- ...No experimentaste con la alquimia, ¿verdad...?

Maurey- Sí, lo hice. Buena suposición.

(¿Experimentar con la alquimia?)

Notando mi confusión, Sebastian comenzó a explicar, todavía con la navaja en su garganta.

Sebastian- La alquimia es una pseudociencia. La precursora de la química moderna. Su objetivo principal era la transmutación- convertir el plomo en oro. Pero los alquimistas veían todo como transmutable. Incluso el cuerpo humano y el alma. Creían que eliminando sus impurezas podrían crear al ser perfecto…



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En el texto hay: personaje historico

Editado: 16.04.2026

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