...Era de noche. Una noche inquietantemente similar a aquella noche de hace un mes cuando deambulé por primera vez por la mansión del Conde de Saint-Germain. El reloj de arena gigante en la habitación de le Comte estaba quieto, su mitad superior vacía de arena. La puerta, cuya apertura cronometraba, estaba lista.
(Hace un mes, la consideraba la puerta de una jaula, atrapándome con vampiros hambrientos...)
Napoleón- Es extraño. Por alguna razón, no parece que solo haya pasado un mes.
Uno de esos vampiros, Napoleón, estaba a mi lado y sonrió con nostalgia. Junto a él estaban Dazai y Arthur... Al otro lado estaban los hermanos van Gogh. Todos los residentes estaban aquí, excepto uno. Todo lo que necesitaba era pensar en mi hogar y empujar la puerta, me dijo le Comte.
Sebastian- ...Lo que me parece curioso es qué podría estar retrasando al Amo Leonardo.
Vincent- ¿Qué crees que esté haciendo?
MC- ¡Quién sabe! Pero estoy segura de que llegará pronto.
Anoche, Leonardo le dijo en privado al Conde que planeaba seguirme a través de la puerta. Él no me habló de ello. Ni anoche. Ni en todo el día de hoy. Quizás sabía que yo pondría objeciones, que me preocuparía por su seguridad.
(Conociéndolo, tampoco va a mencionarlo aquí. Puede que me diga algo agradable, que me inste a pasar, si tiene que hacerlo… Entonces, justo cuando le haya dado la espalda, exasperada, él vendrá detrás de mí.)
Incluso eso era parte del plan de Leonardo, sin duda. Romperme el corazón solo un poco, en caso de que nunca volviera a salir por la puerta… Prefiero pensar que es un sinvergüenza a saber que está perdido en algún lugar por toda la eternidad por mi culpa. ¡Y era un sinvergüenza! ¡Planeando esto a mis espaldas! Era el sinvergüenza más amable y gentil que conocía.
...Justo en ese momento, oí pasos y percibí un aroma dulce y embriagador.
Leonardo- Scusa. No era mi intención llegar tarde.
MC- Lo lograste.
Saint-Germain- Leonardo, lo menos que podrías hacer por tu anfitrión de tanto tiempo es llegar a tiempo para decir adiós.
Leonardo- Ya me disculpé. ¿Qué quieres? Cara mia, ¿tuviste tiempo suficiente para despedirte de todos?.
MC- Sí. De todos menos de ti.
Leonardo- ...Ya.
Su plan estaba saliendo a la perfección. Sonreí con alegría. La sonrisa que estoy segura de que él esperaba ver.
MC- Leonardo, gracias por todo lo que has hecho por mí. De verdad. Este mes ha sido demasiado corto… Realmente duele decir adiós... pero es hora de ir a casa. Donde pertenezco. Donde seré feliz.
Agarré el picaporte y empujé la puerta para abrirla… Entonces la cerré de un portazo. Los ojos de Leonardo se abrieron de par en par. Hice una demostración ostentosa intentando abrir la puerta para él de nuevo. No se movió. Segura en este lado del pasadizo, sonreí de nuevo.
MC- ¿De VERDAD pensaste que diría eso?
Le tomó un momento hablar. Los ojos de Leonardo pasaron de mí a la puerta, y de nuevo a mí.
Leonardo- ...¿Qué hiciste, cara mia? Sabes que esa puerta no se abrirá hasta dentro de un mes, ¿verdad?
MC- ¡Sí! Y tú sabes que yo lo sé.
Leonardo- ...Pero... ¿por qué?
Leonardo se dio la vuelta bruscamente, viendo cómo las sonrisas aparecían en los rostros de todos.
Leonardo- ¡¿Todos ustedes sabían que ella iba a hacer esto?!
Theodorus- ¿No era obvio, genio?
Saint-Germain- Poco después de que me dijeras tu resolución de seguir a MC a través de la puerta, ella vino a verme…
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Saint-Germain- ...No me di cuenta de que nos habías escuchado.
MC- Siento haber estado escuchando a escondidas.
Saint-Germain- Difícilmente podría ser culpa tuya. Esta mansión es el espacio de todos. Ahora, al grano… ¿Quieres preguntarme algo?
MC- Sí. Me preguntaba si se me permitiría quedarme aquí en tu mansión, indefinidamente.
Saint-Germain- ¿Estás diciendo lo que creo que estás diciendo?
MC- Lo estoy. He decidido no volver a mi época. Me gustaría quedarme aquí con todos.
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Leonardo se quedó sin palabras otra vez.
MC- ¡Leonardo, ibas a seguirme a través de esa puerta en cuanto yo entrara!
Él apartó la mirada, incapaz de negarlo.
MC- ...¡Lo cual es una locura por tu parte, considerando lo peligroso que es! ¡No puedo creer que no pensaras decírmelo! Por intentar un truco tan horrible y peligroso, era justo que yo te jugara una mala pasada a ti.
Saint-Germain- ...Estoy de acuerdo. Se lo merece. Por eso el resto de nosotros decidió seguirte el juego.
Sebastian- Espero que pueda perdonarnos por haberle engañado, Maestro Leonardo.
Arthur- ¡Esa fue una función espléndida! Es la primera vez que veo a alguien tomarle el pelo a Leonardo.
Vincent- Solo querías engañarlo, ¿verdad?
Leonardo- ...Heh...
Pasándose una mano por el cabello, Leonardo echó la cabeza hacia atrás con una carcajada sonora.
Leonardo- Realmente me la jugaste, ¡cara mia!
Saint-Germain- Ella dio una actuación magnífica.
Leonardo- Sí. Mi compagna es genial en eso. ¿Yo, en cambio? No soy tan amable, ¿quizás…?
Leonardo sonrió ampliamente. ¡Entonces me agarró! Solté un grito cuando él me levantó de repente en sus brazos. Me sostuvo allí con esa fuerza de vampiro imposible e inquebrantable.