Letters

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Su cabello puntiagudo y rojizo se movía de un lado a otro. Kirishima caminaba meneando alegremente la cabeza, y se paró frente a la puerta de la habitación de su mejor amigo antes de golpearla suavemente y este la abriera tras pasar un par de segundos.
 

Katsuki alzó una ceja. Se tomó un momento para observar su sonrisa de idiota, y después sus ojos dieron a parar a la mochila que llevaba en el hombro. Soltó un bufido, percatándose de que Kirishima había dicho algo que no se molestó en escuchar, y se adentró nuevamente en la habitación, dejando la puerta abierta para que el contrario la atravesara.

—Saca mi cuaderno de matemáticas —le ordenó mientras le lanzaba su propia mochila, pues ya sabía que necesitaba ayuda con la tarea.

—¡Seguro que sí! —exclamó Kirishima alegre, abriendo la mochila de su amigo mientras este comenzaba a buscar algo entre sus cajones.

En un par de segundos halló el cuaderno de Bakugou, y al sacarlo, su atención reposó en un sobre blanco que se ocultaba tras él. El joven tomó el sobre que tenía una calcomanía de corazón, y al mirar el reverso se percató de que no tenía ni destinatario ni remitente.

—Hey, Bakugou, ¿quién te ha dado esto? —preguntó elevando un poco la carta.

—¿Y yo qué sé? Alguien con mucho tiempo libre. —Bufó nuevamente mientras se adentraba con más insistencia en su cajón.

—¿Puedo leerla? —preguntó Eijiro emocionado, pues jamás se imaginó que una persona tuviera el valor de expresarle sus sentimientos a su amigo.

—Haz lo que quieras —respondió en un tono algo cruel.

El joven abrió el sobre, tratando de no dañar la calcomanía rosa, y extrajo una hoja de cuaderno de chica —sabía que era de una chica, pues el papel tenía algunas estrellas grabadas— y se tomó un momento para apreciar la linda letra con la que la carta fue escrita.

Bakugou.

Aún con el pasar de los días, me siento un poco nerviosa y emocionada de escribirte.

La idea de entregarte esto me acongoja, no lo niego, pero ya no tanto como antes. Me sorprende que sin tener que cruzar palabra alguna contigo, puedas despertar en mí esta tranquilidad, y también todo este cariño.

Nuevamente me disculpo si esto te es molesto, o si piensas que soy una cobarde, pero sólo necesito sentir que te comunico mis incorrespondidos sentimientos, de algún modo u otro.

Por favor discúlpame, pero aún no puedo revelar mi identidad, no aún.

Anónimo.
 

( ... )
 

Kirishima pestañeó un par de veces. Eso había sido breve, pero lindo. Un par de segundos después, Bakugou se acercó para ayudarle con la tarea, y el pelirrojo tuvo que cambiar de lugar su atención.
 

Bakugou estaba de camino a su habitación, cuando alcanzó a divisar a la distancia, que Kirishima le esperaba afuera de esta, apoyando la espalda en la puerta. Entonces, cuando este le miró acercarse, se apartó de la puerta y se dirigió al rubio. Ambos dejaron de caminar cuando se encontraron frente a frente, en silencio, sin nada qué decir. Kirishima soltó un suspiro, y le extendió un sobre con una calcomanía de corazón.

El rubio miró por un par de segundos el sobre, con algo de desprecio, y volteó a ver a su compañero ligeramente irritado.

—¿Qué mierda pasa contigo? —espetó en un gruñido.

—Te ví tirando esto a la basura —respondió meneando un poco el sobre—. Deberías de ser más considerado con tu admiradora. ¿Cómo crees que se sentiría si hubiera visto esto en el cesto de basura?

—¿Y yo como voy a saberlo? —cuestionó a la defensiva—. Me importa una mierda lo que esa persona pueda sentir. Ni siquiera tiene el valor de darme la cara.

Reanudó su andar chocando hombros con Kirishima, algo molesto. El joven en cambio se giró para poder seguirle el paso.

—Hey, no seas así. ¿En verdad no te has preguntado qué tipo de persona es? Quizás es demasiado tímida.

—No me interesa en absoluto. Que se busque otra cosa en la que malgastar su tiempo y me deje en paz.

—Bakugou. —Le tomó del hombro para detenerlo cuando miró que el rubio se disponía a entrar a su habitación—. Deberías de valorar lo que ella ha estado haciendo. Ni siquiera lees sus cartas.

—Si tanto quieres valorar sus acciones, entonces lee esa carta tú mismo y no me molestes —se movió velozmente y se libró de su agarre. Después murmuró una obsenidad y le cerró la puerta en la cara.
—Bakugou, a veces eres demasiado cruel —suspiró decepcionado, y comenzó a arrastrar los pies devuelta a su propia habitación mientras abría la carta para leerla.

 

Bakugou.

Hoy en la clase del profesor Aizawa has estado increíble, no puedo creer que seas alguien tan ágil, y no sólo por tu Quirk. Eres una persona que piensa y actúa rápido; no flaqueas si de responder se trata. Eso es algo admirable.

 

Apuesto a que te encantaría escuchar eso, ¿no? —murmuró Kirishima con algo de rencor a su amigo que no estaba presente.

 

A veces, cuando estoy a solas pensando conmigo misma, me pregunto si acaso algún día podré ser tan heroica como tú, o si algún día podré hacer algo tan grande y épico como lo que haces.

 

—Yo apuesto, a que harás eso y mucho más —dijo el joven abriendo la puerta de su habitación, y seguido de eso, se dejó caer en su cama.

 

Nuestra meta no es fácil de alcanzar, pero al menos estamos trabajando en ello, ¿no?, por eso estamos en esta escuela, trabajando duro por superar a los demás y a nosotros mismos también.

Es un poco gracioso que piense así, me siento minúscula hablando de estas cosas cuando ni siquiera puedo plantarte cara y decirte lo que siento.

 

—Oh, no seas tan dura contigo misma.  Yo creo que eres dulce.




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