Leyenda Viva

Capítulo 1: Un día de lo imposible

—Hace quinientos años, cuando los Guardianes aún caminaban por el mundo y el poder que dio origen a todo lo que conocemos hoy todavía existía en su forma verdadera...

La voz profunda y solemne del narrador resonó como si viniera de la nada, con el tono justo para iniciar una gran historia antigua. Pero apenas había pronunciado la primera frase, cuando un grito lleno de energía, entusiasmo y mucha indignación la cortó en seco.

—¡ESO ES EXACTAMENTE CIERTO! ¡Y QUIEN DIGA LO CONTRARIO ESTÁ TOTALMENTE EQUIVOCADO!

La narración murió ahí mismo.

—¡RETRÁCTATE, ANASTASIA, ¡RETRÁCTATE AHORA MISMO!

El lugar donde estaban no era cualquier parte de la inmensa estación de Arcadia Central. Se trataba del andén exclusivo de la Academia Saint Aurora, una zona restringida y resguardada por medidas de seguridad, reservada únicamente para las alumnas, el personal y las autoridades. En ese momento, estaba prácticamente vacío de gente ajena; solo unas pocas estudiantes esperaban, conversando en voz baja, mientras las pantallas holográficas flotantes mostraban los datos del próximo viaje, gólems mecánicos de diseño elegante vigilaban los alrededores y runas luminosas recorrían los bordes de las vías, funcionando con la magia que todos conocían y usaban hoy en día. Era un lugar ordenado, tranquilo y solemne... al menos, hasta que la presidenta del consejo estudiantil decidió hacer una declaración pública.

En el centro de toda la atención estaban ellas dos, con una presencia que contrastaba tanto como el fuego y el hielo.

Akane Saionji, dieciocho años, japonesa, presidenta del Consejo Estudiantil.

Se paró en medio del pasillo con las manos en la cintura, la cabeza bien alta y los ojos brillando con una intensidad que parecía que iban a empezar a echar chispas en cualquier momento. Su belleza era inconfundible: piel pálida, suave y perfecta como la porcelana, y unos ojos grandes de un rojo carmesí profundo y ardiente, que eran el reflejo exacto de su personalidad. Su cabello negro azabache caía en ondas largas y sedosas hasta la altura de su espalda, con ese mechón blanco característico que le nacía cerca de la frente, resaltado con pequeños adornos dorados y cintas. Vestía con orgullo el uniforme oficial: una chaqueta corta negra con bordados complejos en hilo dorado que formaban figuras de enredaderas y estrellas, sobre una blusa blanca de cuello alto y corbata fina, una falda recta negra y medias oscuras con detalles de encaje. En su pecho lucía el broche distintivo de su cargo: un escudo dorado con una gema roja en el centro que palpitaba levemente con luz propia, y en su manga izquierda, la insignia con el diseño de telaraña y estrellas que todos conocían.

Akane estaba en su elemento. Para ella, hablar de los Guardianes, de los relatos antiguos, de lo que sucedió hace siglos, no era una simple charla: era como escuchar o contar su cuento favorito, con toda la emoción, los gestos exagerados, la voz que subía de tono y esa expresión de absoluta fascinación y devoción que se le pintaba en la cara. Todos en la Academia conocían esa faceta suya; nadie se sorprendía al verla así, con los ojos muy abiertos, moviendo las manos rápidamente mientras explicaba detalles que solo ella parecía conocer o deducir, hablando con la misma ilusión y convicción de una niña pequeña defendiendo lo que más ama en el mundo.

Sostenía contra su pecho un libro antiguo, de tapas gruesas y grabados dorados, lo apretaba con fuerza como si fuera la prueba definitiva de toda la verdad del universo.

Frente a ella, recostada con toda la tranquilidad del mundo contra una columna de mármol y mirando una tableta mágica con la pantalla iluminada, estaba Anastasia Orlova, dieciocho años, rusa, vicepresidenta del Consejo Estudiantil y conocida en toda la academia como el Genio del Hielo.

Si Akane era fuego y pasión, Anastasia era calma y lógica pura. Su cabello rubio platino caía en una cascada perfecta, lisa y brillante, sobre sus hombros y espalda, adornado con detalles azules que parecían copos de nieve o escarcha recién formada. Sus ojos eran de un azul profundo y cristalino, fríos y analíticos, inteligentes y siempre atentos, aunque en ese momento expresaban una paciencia infinita mezclada con una ligera resignación que solo ella sabía poner. Su piel era muy clara, casi translúcida, dándole un aire etéreo y distante. Vestía el mismo uniforme que su compañera, pero en ella todo lucía impecable, perfectamente alineado y elegante: su broche era una joya con forma de copo de nieve hecha de plata y zafiros, y su porte era el de alguien que siempre tiene el control de todo... menos de las explosiones de su presidenta.

—¡Dije que eso es verdad! —insistió Akane, dando un paso adelante y acercándose mucho a Anastasia, señalando el libro con el dedo índice—. ¡Hace quinientos años, los Guardianes caminaron aquí mismo! ¡Poseían una fuerza y un poder que hoy ni siquiera podemos imaginar! ¡Lo que nosotros llamamos magia ahora no es más que un residuo, una pequeña evolución de esa energía inmensa que ellos dominaban a la perfección! ¡Y este libro lo dice, mira, mira aquí! —lo abrió de golpe y comenzó a pasar las páginas rápidamente, casi saltando de la emoción—. “...y su poder era tal que podían cambiar el curso de las batallas con un solo gesto, desafiar a las fuerzas de la naturaleza y proteger el equilibrio de todo lo existente...” ¡Lo dice clarísimo! ¡Eran increíbles, eran maravillosos, eran...!

—...eran personajes de historias que se han ido deformando con el paso de los siglos —la interrumpió Anastasia sin levantar la vista de su aparato, con una voz suave, pausada y absolutamente tranquila—. Akane, seamos realistas. Lo que hoy leemos son relatos mezclados, exagerados y transformados por generaciones y generaciones que contaron lo que escucharon sin entenderlo. Nadie conoce los detalles verdaderos de lo que pasó hace 500 años. Nadie sabe realmente quiénes eran, qué hacían ni cómo funcionaba ese poder del que hablan. Lo único que sabemos a ciencia cierta es que lo que usamos hoy es una versión mucho más débil, evolucionada con el tiempo, pero nada que se parezca a lo que cuentan esas leyendas. Todo lo demás... es misterio. Es mito.



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En el texto hay: #acción, #aventura, #fancfic

Editado: 04.06.2026

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