Leyendas del destino y el reino de los Fuathan

Siempre hay pelirrojas en las profecías.

 

Flora Valentine y la pelirroja misteriosa aparecieron en un granero sobre una cama de estiércol. El olor de aquel lugar era espantoso, tan viciado que apenas se podía respirar; era una mezcla horrenda de animales de granja, calles parisinas, callejones de Edimburgo, sufrimiento, desechos humanos, orina, vómito, basura y muerte. La chica lobo, con sus sentidos agudizados, no pudo evitar arquear y sacar todo el haggis que se había cenado.

La pelirroja se aproximó a ella para ayudarla, sosteniendo su cabello en una coleta para evitar que se ensuciara. Con afecto acarició su espalda y no se movió de su lado hasta que terminó de vaciar el contenido de su estómago.

—No tienes que hacer esto, ¿sabes? —Flora le dijo, ocultando su agradecimiento, y se limpió la boca con la manga de su camisa.

—Lo sé —la chica de cabello rojo y ondulado sonrió. Aunque estaban en un espacio muy oscuro, Flora pudo verla sonreír gracias a su excelente vista nocturna—. Tu tampoco tenías que venir conmigo.

—Debía hacerlo —contestó severa—. No tendrías oportunidad de sobrevivir sin mi ayuda.

—¿Y por qué te interesa tanto que sobreviva? Ni siquiera me conoces —respondió la joven con un tono irónico, se rió al ver que Flora se había quedado sin respuesta y dijo—. Estamos a mano.

—Si, claro —Flora bufó.

Las jovenes buscaron un lugar dónde sentarse entre la espesa oscuridad. Ambas necesitaban tranquilizarse, enfriar la cabeza y planear algo para poder salir de ahí.

—Soy Roselyn McLaren —dijo la pelirroja extendiendo una mano ante Flora—. Es un gusto conocerte. Aunque habría preferido que nuestra situación hubiese sido diferente.

—Flora Valentine —contestó, tomando su mano y apretándola con seguridad.

Se quedaron en silencio por unos minutos. Mientras tanto, los ojos de Rose se acostumbraron a la falta de luz, y poco a poco fue capaz de ver el lugar dónde estaban. Estaban dentro de una habitación de madera, rodeadas de paja sucia y de extraños bultos cubiertos en un tipo de tela de color claro. Desde ahí era imposible saber qué escondía aquellos misteriosos trozos de trapo, pero ambas no tenían muchas ganas de acercarse y averiguarlo.

—Te veo muy tranquila —Flora comentó, ya cansada del silencio—. O no es tu primera vez siendo secuestrada por el Cù Sith, o te importa muy poco tu seguridad.

—No es eso —Rose suspiró—. No sirve de nada estresarme, de todos modos, ya estoy metida en esto y no hay nada que pueda hacer para revertirlo. Es mejor buscar la manera de salir, y para eso debo estar en condiciones para poder pensar con claridad. Aparte, estoy más preocupada por lo que preguntó aquel perro: ¿Quién es el heredero al trono?

—Si, lo escuché —le dijo—. Ha estado secuestrando a chicas pelirrojas por todos lados desde Eildon. La verdad, mi hermano y yo le hemos seguido el rastro desde el segundo secuestro, pero esta es la primera vez que nos acercamos tanto. Y pocas cosas se han dicho sobre el tema, varios dicen que se trata de un asesino serial con una fijación por chicas como tú, pocos saben que se trata del Cù Sith, y si lo supieran, no lo creerían.

—A mí me está costando creerlo, a decir verdad —Rose suspiró—. He visto a esa cosa que me ha abducido de mi habitación, también pude ver todo lo que era capaz de hacer, pero sigue siendo muy irreal.

Flora la miró, intentando ver un poco más de aquella misteriosa chica, sin embargo, no había nada especial en ella. Sí, era pelirroja, con cabello muy largo y ondulado, con facciones delicadas y preciosas, su ropa parecía lujosa y sus modales eran de niña rica. Aparte, había mencionado el apellido McLaren en su nombre. Un castillo a las afueras de Tarbert pertenecía a ese antiguo Clan, el cual estaba liderado con mano de hierro por un joven de apenas veinticinco años, cuya astucia era tan grande, que había logrado salvar a la familia de la ruina en solo un año. Varios decían que ese joven, Sir Nicholas, tenía pacto con el diablo, que era un hombre extraño y peligroso, con ideas tan innovadoras que solo podían venir de inspiración sobrenatural.

¿Podría ser que esta pelirroja joven fuese miembro de aquel clan?

—¿Tú sabes algo sobre el heredero al que se refería el perro? —Rose le preguntó—. Quizá escuchaste algo en tus viajes, aunque sea algo que puede no tener mucha relación con el caso de los secuestros…

—Se rumora que la Reina Hada fue visitada por el Cat Sith y que su tiempo está cerca —Flora le contestó bajando la voz—. Parece ser que hay un nuevo heredero, pero pertenece al pueblo de los Fuathan, se dice que es el primogénito del antiguo rey, el que gobernaba los reinos antes de que la Reina Hada le robara la corona y expulsara a su pueblo del Reino que se encuentra tras la puerta de Eildon.



#21023 en Fantasía
#4439 en Magia
#29798 en Otros
#4136 en Aventura

En el texto hay: leyendas, personajes fantasticos, almas gemelas

Editado: 28.08.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.