Matthias Steiner le habia prometido a su esposa Susan sin pensar que semanas después ella fallecería en un accidente automovilístico.
Eso desmotivo a Matthias y dejo de entrenar, perdio la motivación y cayo en una profunda depresión. Habia perdido a la mujer de su vida, entonces ya el oro no le significaba nada ya para el, ganar los juegos olímpicos de Pekín 2008 ya no tenia valor.
Pero entonces recordo algo importante, le habia prometido a Susan que ganaria la medalla de oro, y Matthias no tuvo de otra más que ponerse a entrenar por ella. No fue facil volver al entrenamiento. Pero el sabia que tenía una promesa que cumplir, esa promesa le sirvio de motivación para continuar con su entrenamiento y llegar a la final olimpica.
Pero a pesar de haber llegado hasta ahi pareciera que la historia no tendría un final feliz, su principales rivales estaban domando la competición y Matthias en su penúltimo intento fallo, necesitaba hacer algo realmente milagroso para alcanzarlos.
Se le vio obligado a cargar 258 kilos en su último intento, 8 kilos más que nunca habia cargado en su vida, con el corazón latiendole a toda velocidad. Matthias se puso delante de la barra y todos quedaron en silencio; respiro ondo y con gran esfuerzo llevo la barra hacia su pecho y reuniendo cada pizca de fuerza que le quedaba levanto la barra sobre su cabeza. Los jueces le dieron la señal y Matthias lo habia logrado.
Se derrumbó al piso al llorar por lograr cumplir la promesa, era el campeón Olímpico y ya en el podio en su mano derecha sostenia una foto de Susan.
A veces la medalla no es de oro si no de amor.