Libertad cautiva

Destinos cruzados

Tc, tc, tc, tc...

Abrió la puerta una mujer delgada con una larga cabellera castaña. El esposo estaba a su lado con un bebé entre sus brazos.

La mujer palideció e intentó cerrar la puerta. El esposo dejó a su bebé en un cajón con ventilación y lo escondió.

Dos hombres y una mujer lograron entrar a la fuerza. Los dos hombres abatieron al esposo mientras la mujer y la madre del bebé aún luchaban.

La madre tomó un cuchillo e intentaba a toda costa librarse de la mujer. Cuando creyó que estaba a salvo, escuchó a su esposo gritar:

-¡No, no! ¡Déjala, idiota!

Uno de los dos hombres llevaba una soga. La sujetó del cuello y jaló hasta que ya no pudo respirar más.

El bebé lloraba.

Abrieron el cajón.

Se escuchó una voz diferente.

-Hola, hola... Rita... -decía una voz de mujer.

-Vámonos, corre... -se escuchó una voz difusa.

-¡Rita! -gritó un poco más fuerte-. Vine a ver a Rowy.

-¡AHHH! -soltó un grito.

Cayó de rodillas ante el cuerpo de la mujer.

-No, no, no, no... despierta, no, no, no... -repetía para sí misma.

-No, maldita sea, todo esto es... es...

Hizo una pausa.

-Mi culpa.

El llanto del niño se intensificó.

-Rowy... mi niño, eres tú.

Lo buscó hasta que lo encontró en el cajón abierto.

Lo tomó y lo cargó entre sus brazos, abrazándolo fuertemente, como si alguien a su lado quisiera quitárselo.

Se cubrió la cabeza con una manta junto al bebé. Se puso unos lentes y se lo llevó de ahí.

Corrió con el bebé lo más rápido que pudo hasta llegar a aquella casa.

Llamó a la puerta con mucha intensidad.

Una mujer abrió.

-Lenora, necesito que me ayudes. Rita y Lenny están... están...

Las palabras se le cortaban. Lloraba.

-Pasa, pasa.

Lenora se aseguró de que nadie los viera y cerró la puerta.

-Es Rowy. Parece que me escucharon y no alcanzaron a llevárselo -respiró agitadamente- o pudo haber sido, pero yo...

-No pienses en eso ahora. ¿Crees que puedes cuidarlo mientras descubro quiénes fueron los intrusos?

-Lenora, quiero retirarme.

-¿Qué? ¿De qué estás hablando?

-Quiero retirarme porque... estoy embarazada.

Lenora abrió la boca, sorprendida. Se quitó las gafas, como si limpiando sus ojos pudiera borrar lo que acababa de escuchar.

-Entiendo... ¿crees que puedas...?

-No, no puedo. Necesito protegerme a mí y a mi bebé.

-Está bien, lo cuidaré yo, pero esto queda entre nosotras, al menos hasta que pueda contarle la verdad a Rowen.

Reunión de Lenora y Rowen
(Un día antes de la de Adira)

-Rowen, ¿sabes qué día es hoy?

-Sí, lo sé.

-¿Quieres que empecemos o quieres tomarte tu tiempo?

-No, creo que estoy preparado. He visto a mucha gente entrar y salir de aquí; ahora yo quiero saber quién soy... o al menos conocer a mis padres.

-Estoy de acuerdo. Bien...

Sacó un par de hojas con dos fotografías.

-Léelas.

Rowen las leyó detenidamente. Tragaba saliva cuando pasó a la segunda hoja.

-¿Qué es un Vigía?

Lenora tomó asiento.

-Un Vigía actualmente es una persona encargada de observar, por así decirlo, cualquier peligro que pueda presentarse.

Continuó:

-Un Vigía debe tener cierta ventaja sobre los marginados, además de estar altamente capacitado para enfrentar cualquier ataque.

-Entiendo.

Asintió con la cabeza.

-¿Puedo preguntarte cómo es que...?

Lenora comenzó a contarle la historia: lo que había pasado con sus padres y quién fue la persona que lo llevó hasta la puerta de su casa.

-¿Quién es Diliana? Debería agradecerle.

-Desgraciadamente, a Diliana Coffer le sucedió lo mismo que a tus padres.

Rowen bajó la mirada.

-Pero... -continuó Lenora- conoces a su hija.

-¿Yo? ¿Quién es?

-Es la chica a quien espías.

-¿Espiar? ¿Yo? -los colores se le subieron al rostro.

-Mira, niño, que ya no quieras vivir conmigo no significa que no te vigile.

Soltó una pequeña risa, educada pero burlona.

-Lenora... ¿crees que pueda irme ahora?

-Sí, pero antes elige. Tómate tu tiempo y elige.

Rowen observó un par de emblemas.

Se tomó un momento. Miró uno de ellos y sintió cómo la piel se le erizaba.

Después respondió:

-Este.

Apuntó con el dedo.

-Bueno, puedes irte.

Rowen estaba poniéndose de pie cuando Lenora volvió a hablar:

-Por cierto, mañana la hija de Diliana tendrá su cita.

-¡Bieeen! -gritó mientras corría hacia la puerta.

Salió corriendo. Parecía dirigirse a su casa cuando, de pronto, apareció aquella chica.

La hija de Diliana.

Volteó hacia la dirección de Rowen mientras él se escondía detrás de un bote de basura.

Cuando vio que entró a la casa de Matt, corrió sigilosamente y la observó desde la ventana.

-Ella es... increíble.



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Editado: 26.05.2026

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