Libro 1 Historias de un bosque y un gitano (1)

XX

¡Por fin ha llegado el día especial!

Emil es despertado por la misma reina Zelinda, avisándole que ya es algo tarde. Es la mañana avanzada, dos horas antes del mediodía. Antes de irse, Emil pregunta por la salud de Idaira.

—Tal parece que ya ha mejorado. Despertó más temprano y con mucha hambre; ya ha merendado lo suficiente para recuperar su alegría y energías de siempre. Ahora se encuentra visitando a la familia de tigres —responde la reina ninfa con alivio y alegría.

—Y todo gracias a la magnífica Kéilan —agrega la reina hada Neri con la misma felicidad.

—¿En serio? ¿Qué hizo? —indaga Emil, intrigado.

—Preparó una de sus pócimas milagrosas, aunque tuvo que viajar de regreso a su cueva para buscar los ingredientes en su almacén privado. Eso sucedió después de que te acostaste —explica emocionado el monarca duende Rur.

—Gracias a los dioses Volker es muy veloz, aparte que también tiene la magia de su lado —comenta la reina sirena Leonora, quien está transformada en humana completa.

—Aunque… todavía no estoy del todo tranquila —comenta Zelinda, apreciándose un cambio en su tono de voz, desviando la mirada hacia otro lado.

—¿Por qué lo dice, su majestad? —inquiere Emil con curiosidad.

—La pócima curativa que elaboró Kéilan es muy especial; nunca antes la había preparado. Lo único que quiso explicarnos, es que esa poción era exclusiva para seres mitológicos —asegura ella todavía sorprendida, agregando—. Nos advirtió que podrían aparecer efectos secundarios, pero por desgracia no sabe con exactitud cuáles serán. Estoy preocupada por tales reacciones imprevistas en el cuerpo de mi hija.

—Ojalá y sea solo un efecto mínimo que dure pocos minutos —desea Emil en voz alta, contagiado por la ansiedad de la monarca.

—¡Oye Emil! ¡Mejor ya regresa al castillo! ¡Debes de darle las últimas historias a tu amigo Reginald para que pueda entretener a los invitados de esta noche al banquete! —le recuerda con sobresalto el rey duende Rur.

Habiendo recordado ese pendiente gracias a Rur, Emil llama a su poni Víctor, se despide veloz de los amigos presentes, para luego partir a toda prisa hacia el castillo de Güíldnah. Lleva tanta prisa que no se ha dado cuenta que no hay rastros de Grigore, cuando el gitano también se quedó a dormir en Piim-Asud. De seguro despertó más temprano y se regresó a su campamento.

Al llegar al castillo, lo primero que hace Jensen es dejar a Víctor en su lugar reservado en la caballeriza real, para después buscar por todos lados al bufón Reginald. Logra encontrarlo a los pocos minutos, cuidando del príncipe y la princesa en el amplio jardín real. Jensen comienza por narrar la gran aventura que vivió ayer, rescatando a la princesa ninfa Idaira, complementando esa anécdota con varios detalles de varias historias que ya les había relatado días atrás. El cuentacuentos Jensen no deja de hablar acerca del bosque Piim-Asud hasta que llegan las cinco primeras horas de la tarde, cuando todos se tienen que preparar para el banquete. Los invitados comienzan a llegar cuando los muebles y adornos del salón ya han sido acomodados, siendo recibidos por sirvientes y los mismos reyes.

Nobles, monarcas, sacerdotes y comerciantes importantes entran al salón de fiestas, ubicado en el extremo izquierdo del primer piso, a pocos metros de unas amplias escaleras cubiertas con una extensa alfombra roja. El amplio cuarto tiene forma de medio círculo. Las paredes desnudas dejan ver los bloques grises del castillo. Hay siete ventanas altas en la curvatura del salón, todas tapadas en esos momentos por largas cortinas rojas que llegan al suelo. Cuatro grandes candelabros colgantes llenos de velas encendidas alumbran la ocasión especial. Han adornado el lugar con banderas triangulares multicolores en toda la pared. En el centro del gran salón hay tres mesas muy largas, todas listas para recibir la comida. Los muebles forman un triángulo que apunta a la puerta; entre las esquinas de los muebles hay un gran espacio, para que los cocineros y sirvientes puedan pasar al centro. Otras dos mesas a ambos lados de la puerta principal se han colocado para los regalos que traigan los invitados. Como de costumbre, hay ocho pequeñas bancas acolchadas junto a la pared curvada y al lado de las ventanas. En cada mesa larga principal hay varios tronos dorados en el medio para las familias de la realeza, sillas de madera son destinadas a las cortes reales, mientras que los sirvientes (locales y foráneos) tendrán que permanecer de pie. Han acomodado los asientos en el exterior del triángulo, para que todos escuchen la sorpresa especial.

Cuando todos los invitados están parados junto a su asiento correspondiente aparece la familia real de Güíldnah, entre que un par de trompetas anuncian su llegada. Todos voltean, recibiendo a los anfitriones del banquete con aplausos o reverencias. Tal y como lo había predicho Joseph, Niamh y Evans son el tema de conversación principal. Muchos se les acercan, lanzando halagos al por mayor.

—Increíbles ropas las que ha escogido para sus hijos, rey Derek —le comenta el rey del Oeste.

—Son muy divinos, en especial el vestido de la pequeña Niamh. Se ve preciosa —elogia la reina del Sur con mucha ternura.

—Gracias gracias. Fue un regalo por parte del mercader Joseph. Eso fue lo que nos acaban de decir —menciona la reina Amedea.

Sin ser invitado, Joseph se incorpora a la conversación.

—En efecto, en efecto queridos gobernantes. Fue antier, durante mi visita sorpresa; de hecho, esta también es otra sorpresa. Estos regalos, son una demostración del excelente trabajo que realizan las manos de mi querido socio comercial Ismael —declara el mercader de telas, hablando en voz alta para que todos alrededor lo escuchen, actuando e improvisando un comercial en vivo, muchísimo antes de que hayan inventado la televisión o la radio.

Una vez que acaban los halagos, todos se sientan en sus lugares correspondientes. El rey de Güíldnah da la bienvenida a todos sus invitados, recordando la fecha especial con un emotivo discurso. Al final del mismo da la orden de que traigan la comida y bebida.




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