Licantropía

Capítulo 1: Otro niño moralista

Peter Marshall

El profesor de Comunicación nos ha dejado un trabajo digno de un experto comunicólogo, hacer un artículo de investigación sobre el tema que nosotros queramos; sí, el tema es libre y lo agradezco, no puedo con más trabajos sobre la crisis económica del año pasado. Sé exactamente de qué lo haré, o, mejor dicho, de quienes lo haré.

— Marshall, como tu profesor debo negar tu propuesta —era lo que esperaba—. De ninguna forma irás con… ellos.

— ¿Por qué? Ellos sabrán que no vengo con intención de hacerles daño, sólo voy a hacerles una breve entrevista y con ello y con la biblioteca local ya tendré el artículo.

— Son monstruos, señorito Marshall, el pensarlo ya es una locura.

— No son monstruos, los tratamos como si lo fueran, solo quieren ser aceptados como cualquiera —ellos viven aislados de Baldwin Hills, me recuerdan a Helda Moron y Berthie Johnson, los rechazados de la escuela, podrían avanzar más si los otros no se burlaran de ellos y los apartaran tan cruelmente.

— Ellos no son humanos, tenga en cuenta eso.

— ¿Eso es un sí?

— No te detendrás, eres un joven muy obstinado —el profesor demuestra la poca confianza que me tiene, tirándome de terco y testarudo.

— No se consiguen las cosas con los brazos cruzados, profesor, hay que ser obstinados en lo que sea para avanzar.

— Te lo advertí una vez, cuando caigas en sus garras lo recordarás.

Salgo de la universidad y conduzco rápidamente a la Biblioteca del Fiel Lector (un alcalde de hace décadas le puso ese feo nombre), ya he leído sobre ellos y llego directamente a la sección de leyendas locales. Hay muchos libros sobre ellos, la mitad son más contemporáneos al tener más evidencia e interés en el tema, aunque todos en el pueblo se limitan a demostrar su interés por medio de la hostilidad y el miedo. Albert, el bibliotecario y un excompañero de la preparatoria me mira con esa misma curiosidad que el profesor; es la primera vez que voy por demasiados libros de un solo tema.

— ¿Tienes tu tarjeta de cliente frecuente o estudiante? Solo se permiten cinco libros por persona.

Saco mi tarjeta ya lista y actualizada hace semanas, mi cabello negro era corto y mi piel estaba más bronceada por el verano; mi cabello cubierto por un gorro se ha ondulado y con el otoño mi piel se ha vuelto pálida.

Me deja llevarme los diez libros, no sin antes susurrar sobre lo loco que estoy; que crea lo que quiera, yo sé lo que hago y tengo mis razones para hacerlo. ¿Y De quiénes estoy hablando? De los hombres lobos de Baldwin.

No es como una leyenda tal cual, no hicieron una simple aparición en el bosque o en un callejón y de ahí nadie los ha vuelto a ver, existen y el gobierno de Baldwin ha hecho lo posible para que se exilien por cuenta propia de la ciudad, su apariencia suele variar y seguimos sin saber porqué, solo sé que hay uno cerca de un sembradío abandonado al que fui una vez por una fiesta de Halloween. Por las noches se puedan escuchar sus aullidos y dicen que si intentas escapar de Baldwin de noche te matarán… o peor, te transformarán en uno de ellos (aunque preferiría irme con ellos a morir convertido en un festín para ellos). Algunos tienen cola de lobo, algunos muestran sus colmillos largos y peligrosos, otros se transforman en lobos, otros solo cuentan con algunos rasgos de lobo y otros en la representación más común de un hombre lobo. Nadie sabe cómo surgieron, pero desde la fundación del pueblo han estado presentes y listos para defender su territorio.

Personalmente, no creo que todos sean crueles, asesinos y un peligro para la sociedad, ha sido una respuesta que han desarrollado por el rechazo que el pueblo les ha tenido; han tenido suerte que nadie en Baldwin suelta la información fuera del pueblo, ni siquiera por dinero, todo se queda en esta ciudad y nadie dice absolutamente nada. Sería incorrecto decir que me recibirán con un banquete, pero al menos no me matarían al verme de inmediato.

Parker, mi compañera de depa, está haciendo serigrafía en la habitación de la lavandería, pero al escuchar la puerta cerrarse viene a ver qué hice ahora; ella estudia Diseño Gráfico, así que ella concentra su energía en sus proyectos que a menudo terminan con un montón de ropa manchada y algunos trastes inutilizables. Su cabello castaño con puntas rosas está bien recogido en un moño y lleva un mandil que nadie me cree que era blanco, ahora es un montón de pintura regada por doquier.

— ¿Qué haces con tantos libros? Ni cuando hiciste tu especial del Ballroom te pusiste así —oh, cierto, cada viernes en la tarde hago un podcast especializado en arte y la cultura pop, la semana pasada fue sobre ARTPOP Act. II.

— Tengo un artículo de investigación y el tema es libre —acomodo los libros en mi habitación, en la mitad hecha para hacer mi podcast y trabajos escolares, la otra es un desastre.

— ¿Lo harás del tour de Madonna o Ariana Grande siendo una rompehogares?

— Los hombres lobos de Baldwin —deja caer el rasero que lleva y ensucia el piso de magenta—. ¡Oye, limpié la sala en la mañana!

— Al carajo eso, ¿Estás loco? Con esos loquitos no se jode, te matarían casi al instante.

— No estoy loco, solo quiero saber sobre ellos, si los trato como personas a diferencia de otros que terminaron muertos por idiotas al menos me dejaran hablar… o escapar.




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