Cuando abrí los ojos traté de acostumbrarme a la luz de la habitación. Tanto blanco provocaba más luz, lo cual me cegaba; era horrible.
Entonces me percaté de que estaba en una camilla de hospital, no en el teatro. Me asusté y pensé que era una pesadilla, una horrible.
—¿Ahora te escapás de la casa? —preguntó una voz—. Aquí, Elara —señaló la voz luego de notar que estaba perdida, para que me girara a una esquina.
Ay no, no podía ser. Era Gerard. Tan rápido atravesó el mundo para llegar a mí. Maldito sea el mundo y maldita sea yo, qué suerte la mía. Llegué a mi punto máximo, me asesinaría, como Elenor a su esposo. Y ni quería, era muy joven para morir. Cerré los ojos y eché la cabeza para atrás, sin disimulo, antes de continuar.
—Hola... ¿qué pasó?
—Lo que pasó, Elara, fue que te dieron de alta con reposo de al menos una semana hace menos de un día y a ti se te ocurre ir a una obra a echar por la borda toda tu recuperación, ¡ESFORZÁNDOTE DE MÁS!
—Era mi obra.
—No importa qué obra era, pero QUIERO que sepas que hiciste algo peligroso y puede acabar peor. Encima estabas al cuidado de alguien que no tendría por qué hacerlo, solo porque quería, y lo hiciste pasar un mal rato, al igual que a mí, estando lejos y sin poder ayudarte.
—Nadie pidió que me ayudes —susurré; apenas salió de mi boca lo que pensaba.
—Tarde. Porque eso lo hago desde hace tiempo, Elara.
—Me puedo tomar por mí misma.
—No, no podés, y lo demostraste.
—Estoy harta de que me trates como una niña, como tu hija. No soy ninguna de las dos. No eres más que mi mánager.
—Wow... ¿así hablas luego de años de momentos vividos a tu lado, de cuidarte, de verte disfrutar de triunfos mientras vivía en mi miseria?
—Nadie te pidió que lo hicieras.
—Pues sorpresa, lo hice y es demasiado tarde.
—¡ES TU PROBLEMA POR OCUPAR UN TÍTULO QUE NO ES TUYO!
—No se encargaron nunca de ti.
—¡NO ME IMPORTA! Tal vez al darse cuenta lo hubieran hecho. Pero no les diste una oportunidad. Los conozco.
—No lo haces, Elara. Soy lo más cercano a una figura que cualquier otra persona.
—Qué lástima, porque no quisiera que lo fueras
—Sere la única
—No, solo hay una con título y es mi padre.
—No cuenta, nunca estuvo. ¿De que sirve un título, si en los momento especiales nunca estuvo? Dejá de actuar como una idiota.
—¡Dejá de actuar como mi padre! ¡NO LO ERES! ¿POR QUÉ ACTÚAS COMO UNO? Ese es tu maldito problema: te comportas tanto como uno y TE LLEGASTE A CREER QUE LO ERAS.
Nunca creí decirle eso a Gerard. Siempre fue como uno para mí. Soy una malagradecida; siempre estuvo para mí.
—¡LO HAGO PORQUE TUS PADRES ME DEJARON A CARGO DE UNA NIÑA MALCRIADA, MIENTRAS VIAJABAN POR EL MUNDO SIN MIRAR ATRÁS!
—Ya, no te preocupes —el dolor se apoderaba de mi pecho—. Cuando vuelvan se harán cargo.
—No lo harán.- soltó demasiado rápida
—¿Por qué no? Deja de ensuciarlos.
—Porque están muertos.-atacó demasiado rápido
Su voz se convirtió en un hilo, junto con sus disculpas. ¿Mis padres... muertos?
—¿Qué...? —mis ojos empezaban a amenazar con dejar salir unas lágrimas.
—Lo siento, fui un imbécil. No lo quise decir así.
—Mis padres murieron—no sé si fue una afirmación o una pregunta.
—Lo siento, Ela.
—¿Cuándo?
—Luego de tu accidente.
—¿Por qué no lo dijiste? —las lágrimas ya empezaban a caer. Eran una mezcla de tristeza y enojo
—Porque sufriste un accidente. No sabía cómo hacerlo, no quería que sufrieras más.
—O sea que sí se preocupaban por mí...
—Elara, sí que lo hacían. Pero por su trabajo y tus obras no parecías notarlo. Te amaban mucho.
—No tengo un solo recuerdo. Gerard
—Yo tengo algunas fotos de hace algunos años que quizá no recuerdes, y sé que ellos también tenían.
—¿Tienes sus celulares?
—Uno está bien y el otro en reparación.
—¿Me dejarías sola, por favor?
—Sí, sí.
Rompí en llanto. Todo esto era mucho. Me volvían a ingresar al hospital luego de un accidente, y ni siquiera sé por qué estoy aquí. Mis padres murieron hace, seguro, una semana y ni siquiera me enteré. Pensé que simplemente no les importaba. Pero no era eso: estaban muertos.
Y murieron por mi culpa. Ellos venían a verme, pero murieron en el camino por mi estúpido accidente. No los vería más. Estaba sola. Y además no los recordaría por nada. No viví a su lado.
♡♡♡♡
Durante estos meses pensé en muchas cosas: en mis padres, mi carrera, Gerard, el accidente y cómo todas estaban conectadas entre sí. Cómo por culpa de algunas me sucedieron otras, pero sobre todo eso fue lo que estuvo en mi mente por mucho tiempo.
Cómo el accidente me arruinó mucho, y cómo me dejé llevar para ir a hacer la obra. Cómo por su culpa perdí a mis padres, con los que no tengo más que cinco recuerdos juntos por siempre estar involucrada en la actuación. Y cómo pensé que ellos no se preocupaban por mí cuando en realidad habían muerto.
Cómo traté mal a Gerard y le hice pasar un mal rato tanto a él como a su amigo Logan, y lo completamente idiota que fui al hacerlo, porque Gerard siempre estuvo ahí y fui una malagradecida. Y cómo mi carrera ahora no tiene un rumbo, pero creo que hay algo que Gerard sabe y yo no, porque siempre que pregunto se tensa un poco y cambia de tema. Y por ahora decidí que ese no sería el tema que predominaría en mi mente, sino que viviría cada minuto junto a él para crear recuerdos y tratar de disfrutar.
La actuación me apasiona y sigo queriendo eso para mi vida, pero me di cuenta de que no fue del todo mi decisión, sino la de mi familia, y cuánto tiempo eso me conllevó. Y cómo fue que el escenario me crió más que mi entorno.
No lo voy a desperdiciar, pero sí voy a tomar mis propias decisiones.
Mientras me recuperaba tuve que dejar pasar la oportunidad de un casting importante, pero para mi suerte —o lo que quedaba de ella— el día de la obra ciertas personas se quedaron fascinadas por mi soltura y naturalidad. Si tan solo supieran que era de verdad por el dolor en mi pecho y además las costillas rotas, que para sorpresa de Gerard y mía no diagnosticaron mal, sino que me dieron el informe de otra persona. No sé cómo pasó, pero según dijeron se equivocaron de fichas y escribieron algo que no iba. Ahora creo que están en un gran problema.