Light After the Storm

Before the Storm

Capítulo 1 — Antes de la Tormenta

La vida estaba llena de momentos únicos.

Recuerdos. Pensamientos. Personas.

Todo quedaba almacenado en algún rincón de la mente humana… hasta desaparecer lentamente.

Porque nada era infinito.

Los recuerdos se desgastaban, las emociones se apagaban, y algún día, incluso aquello que más amabas terminaría siendo olvidado.

Entonces, ¿qué quedaba después de la nada?

¿Y por qué las personas seguían viviendo como si el final no existiera?

—Jean.

La voz del profesor lo arrancó abruptamente de sus pensamientos.

El salón entero lo miraba. Algunos estudiantes soltaron pequeñas risas. Otros simplemente desviaron la mirada, acostumbrados ya a que Jean se perdiera en medio de clase.

El profesor suspiró con evidente cansancio.

—Alumno Jean… ¿al menos está escuchando lo que hemos estado explicando?

Jean tardó unos segundos en reaccionar. Miró alrededor, confundido por un instante, hasta entender finalmente la situación.

—Disculpe, profesor… estaba distraído.

—Ya veo.

El hombre volvió a escribir sobre la pizarra sin darle más importancia.

Jean intentó prestar atención esta vez. De verdad lo intentó. Pero su mente siempre terminaba regresando al mismo lugar: a preguntas sin respuesta, a ideas que no llevaban a ningún lado, a ese extraño peso que sentía cada vez que pensaba demasiado en el mundo y en todo lo que este contenía sin que nadie pareciera notarlo.

Al terminar las clases, los estudiantes salieron rápidamente mientras hablaban sobre videojuegos, redes sociales y temas de moda.

Jean solo se despidió con un gesto simple antes de marcharse.

Tenía cosas que hacer. Su madre le había encargado algunas compras y no quería tardar demasiado. Después de todo, el tiempo siempre le había parecido algo valioso… aunque nunca entendiera realmente por qué.

El camino de regreso fue igual al de casi todos los días. Tiendas abiertas, vecinos conversando, autos pasando lentamente. Una rutina tranquila. Monótona. Tal vez demasiado.

A veces Jean se preguntaba si esa era realmente la única forma de vivir. Estudiar, trabajar, sobrevivir… y repetirlo todo hasta el final. Como si la existencia fuera simplemente eso: un círculo que giraba sobre sí mismo sin preguntar nunca si alguien quería bajarse.

Aquella noche, mientras descansaba en su habitación, observó el cielo desde la ventana.

Las estrellas brillaban débilmente entre las nubes.

Jean apoyó la cabeza sobre su brazo y dejó escapar un pequeño suspiro. Siempre se preguntaba qué existiría más allá de ese cielo. Más allá de las estrellas. Más allá de todo lo que el ser humano era capaz de comprender.

Era absurdo, lo sabía. Pero una parte de él no podía evitar imaginarlo.

¿Qué haría si un día despertara en otro mundo?

¿Qué haría si todo lo que conocía desapareciera de repente?

Sonrió levemente ante ese pensamiento.

Probablemente estaba pensando demasiado otra vez. A veces sentía que el mundo avanzaba demasiado rápido para personas que jamás se detenían a cuestionar nada. Y, en ocasiones, envidiaba un poco eso.

A la mañana siguiente, Jean salió temprano rumbo a la escuela.

Llevaba audífonos puestos mientras escuchaba suaves melodías de piano mezcladas con sonidos ambientales. Eran el tipo de canciones que lograban tranquilizarlo cuando pensaba demasiado. El aire fresco de la mañana golpeó suavemente su rostro.

Saludó a algunos vecinos al pasar y continuó caminando tranquilamente.

Era un día normal. O al menos eso parecía.

Jean intentó recordar qué día era exactamente. ¿Miércoles? ¿Jueves? No estaba seguro.

Y, sin saberlo, jamás volvería a necesitar recordarlo.

Encontró una banca vacía cerca de un pequeño parque y decidió sentarse a descansar un momento. Todavía faltaba bastante para que comenzaran las clases. El sonido de los autos se mezclaba con el canto lejano de algunas aves.

Por unos segundos, todo parecía tranquilo.

Demasiado tranquilo.

Jean permaneció allí, disfrutando la brisa mientras lentamente dejaba que sus pensamientos lo arrastraran una vez más. Cerró los ojos. La música seguía sonando suavemente en sus oídos. El viento acariciaba su rostro.

Y entonces la tierra se movió.

Al principio creyó que se trataba de un simple temblor. Pero el movimiento no se detuvo. Los árboles comenzaron a sacudirse violentamente. Los postes eléctricos temblaban. Los autos frenaron bruscamente.

Jean se quitó los audífonos y miró alrededor, confundido.

Entonces escuchó algo extraño.

Trompetas.

Un sonido profundo y distante que parecía venir desde todas partes al mismo tiempo, como si el cielo entero estuviera vibrando desde adentro.

Jean levantó lentamente la mirada.

Y lo que vio hizo que todo pensamiento desapareciera de su mente.

Caballos blancos descendían entre las nubes. Figuras cubiertas de luz atravesaban el cielo portando lanzas y espadas que no pertenecían a ningún mundo que él conociera. Del otro extremo del horizonte, enormes bolas de fuego cruzaban la atmósfera mientras el suelo continuaba rompiéndose bajo los pies de las personas.

Gritos. Explosiones. Edificios derrumbándose.

El mundo entero parecía colapsar frente a sus ojos.

Jean retrocedió lentamente, con las piernas temblando. Su cerebro intentaba entender lo que estaba viendo, pero simplemente no podía. Era demasiado. Demasiado irreal. Demasiado imposible.

Y aun así… sentía que ya había leído sobre algo así antes.

La Biblia.

La idea apareció en su mente como un relámpago. Pero eso no tenía sentido. ¿Por qué estaba ocurriendo aquello? ¿Por qué ahora? ¿Por qué aquí, en esta calle, en este día que ni siquiera había podido recordar?

La gente corría desesperada. Algunos lloraban. Otros caían de rodillas. Algunas personas desaparecían envueltas en una extraña luz, como si el aire mismo las absorbiera.



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En el texto hay: psicologico, darkfantasy, reflexivo

Editado: 24.05.2026

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